¿Dónde está el agua?

En una charla universitaria, David Foster Wallace contaba el cuento en el que dos peces jóvenes se encontraban con un pez viejo. Este le preguntaba a la pareja: - ¿Qué tal está el agua, chicos?, a lo que los peces jóvenes respondían: ¿Qué agua?


¿Y si son los demás los equivocados?

La metáfora del cuento – lo cuenta Bill Gates en su último libro sobre cambio climático, de inminente reseña en este blog – no puede ser más acertada. Cuanto más miro a mi alrededor, más soy consciente del valor de lo que me rodea y más cuenta me doy de que no podemos renunciar a lo más cercano. Pertenezco a un pueblo con una cuenca minera por cuya historia he pasado de puntillas, en parte por culpa mía y en parte porque a veces hay historias que parecen condenadas a que el tiempo acabe con ellas. Esta semana he subsanado en parte esta deuda con el pasado que me rodea. Os traigo este libro y dos más que han completado una excelente semana lectora:




Hijos del carbón, Noemí Sabugal

Noemí Sabugal se echa la mochila a cuestas y recorre la España de las minas de carbón, de una España de poblados abandonados, construidos alrededor de las minas, con escuelas, economatos y casas de mineros, ingenieros y propietarios. Pueblos fantasma para los que no se supo dar una respuesta de futuro, donde ni fondos Miner ni planes de reconversión fueron la respuesta que adecuada para mantenerlos vivos. He vivido cerca de estos poblados, porque mi ciudad, Puertollano, es ciudad de carbón y de minas. Y la autora, después de un recorrido inolvidable por los grandes enclaves mineros (Asturias, León, la cuenca del Ebro…), también recorre otros menos recordados en clave nacional, como este, Puertollano, donde al paisaje lunar propio de zonas mineras abandonadas, se le suman sus propias peculiaridades, como tener la única escombrera procedente de una antigua mina que ahora es parque y mirador. Yo, que me considero fanático militante de la literatura que ha puesto en el mapa a la España vacía (la de Sergio del Molino, pero también la de Los últimos, de Paco Cerdá, o Quién te cerrará los ojos, de Virginia Mendoza), sumo la propuesta de Noemí Sabugal, que supone una crónica apasionante y desoladora de lugares deshabitados de repente, donde parece que sus habitantes salieron despavoridos huyendo de algo. Novela imprescindible y necesaria que se hará todavía más necesaria con el paso de los años.



Invierno, Ali Smith

Continuando este recorrido estacional propuesto por la británica Ali Smith, nos enfrentamos a Invierno, una continuación de Otoño, la primera novela de la seria. Si en la primera novela se intuía el paso del tiempo, el sentido de la vida o la crisis identitaria que está viviendo nuestro continente, intuyo en Invierno una introspección mayor en torno a la familia y como esta condiciona nuestra relación con el mundo. El camino parece ya definido, Ali Smith quiere sentar las bases de un discurso que nos critica como seres – supuestamente – racionales frente al mundo que hemos construido. Qué ganas de ver la Primavera, y de constatar si el Verano devolverá esperanza al mundo retratado por la autora, distópico pero muy real, donde los diferentes personajes que van apareciendo parecen tener como objetivo común la búsqueda de esperanza.





Oceanarium, Impedimenta

Dinosaurios, el espacio, el cuerpo humano, la historia de la humanidad, la evolución… y ahora el mundo submarino. La colección “Visita nuestro museo” de Impedimenta es una maravilla y no concibo que no esté en ningún hogar, con o sin niños. Tiene todo lo bueno de las antiguas enciclopedias ilustradas y es un placer perderse en cualquiera de sus ejemplares. Aunque he de decir que los dinosaurios, el espacio y ahora este mundo oceánico son los que han triunfado en casa, tanto en niños como en mayores. El único pero, pensar con cada nuevo título que va a ser el último. Ojalá no sea este el caso.

P.D. Cambiamos el día de publicación semanal, del viernes al domingo. Teníamos la sensación de que el viernes todo era un poco apresurado, y en general el lector llega cansado, más preparado para cerrar la semana que para incorporar nuevas propuestas. El domingo, sin embargo, es día en el que la nueva semana está radiante, esperándonos, dispuesta a recibir nuevos libros, nuevas aventuras, nuevas visitas a nuestra librería favorita. Esperemos que os guste el cambio.


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