De la guerras después de las guerras

Hoy iba a escribir sobre la Guerra Civil española, en concreto sobre dos libros recientemente leídos por el que escribe y que han supuesto una experiencia larga, difícil y en cierto modo reveladora. De eso hablaré después, reproduciendo aquí lo que ya escribí en Twitter y que quería trasladar al blog. No evito en el análisis cierta polémica, pero al fin y al cabo, ¿Para qué leemos, para qué escribimos, si no es para agudizar nuestro sentido crítico de las cosas? Aquello de que las cosas no son blancas y negras puede que sea cierto, pero no debemos creerlas sin más, porque generalmente el que trata de convencernos de ello lo que en realidad intenta es ocultarnos que sí hay cosas negras (o casi negras) y blancas (o prácticamente blancas).

Lo dicho, lo dejo para el final, porque dos novedades muy importantes exigen protagonismo previo, la nueva novela gráfica de Paco Roca y la obra completa publicada de Chaves Nogales.

Lo dicho, lo dejo para el final, porque dos novedades muy importantes exigen protagonismo previo, la nueva novela gráfica de Paco Roca y la obra completa publicada de Chaves Nogales.



Regreso al edén, Paco Roca. Poco se habla de Paco Roca, creo. Y ya estamos tardando en incluir su obra en la bibliografía obligatoria en colegios e institutos. No como lecturas, sino sustituyendo directamente a los libros de texto. Mejor nos iría. Creo además, que estamos ante la mejor obra del autor, maestro en radiografiar vidas, recuerdos y episodios de la historia contados desde lo personal. En esta ocasión nos relata, a partir del recuerdo de una fotografía, la vida de una mujer de la posguerra española, en la que adivinamos a un familiar del autor (su madre) pero en la que también intuimos un poco a nuestras propias madres, a sus renuncias y a sus sacrificios.

Como casi todo en Paco Roca, es difícil discernir entre la pura ficción y el material autobiográfico. Aunque es casi lo de menos, porque el resultado justifica cualquiera de los orígenes de la historia contada.

Algunos han visto en Regreso al Edén, la continuación natural de Los surcos del azar, aunque a mi la obra me ha parecido más cercana a La casa (por lo referente al legado, al recuerdo de los ausentes o los que pronto lo serán), o incluso a El invierno del dibujante (por la espléndida narración sobre la posguerra española). Enhorabuena, maestro, quedamos admirado ante tu última gran obra sabiendo que tu gran obra está por llegar.

 


Obra Completa, Manuel Chaves Nogales. No sé si lo que ha hecho Libros del Asteroide es rentable, pero publicar la obra completa del periodista y escritor sevillano, gran representante de la “tercera España” del 36 es un regalo para el presente y para el futuro. Aunque he leído una parte relevante de su obra (A sangre y fuego, Juan Belmonte, El maestro Juan Martínez que estaba allí, La España de Franco, La agonía de Francia), estas obras completas serán objeto de consulta permanente y lecturas intermitentes durante años.  Mi agradecimiento nunca será suficiente para los que me la regalaron y nos obligaron, las cosas como son, a reconfigurar la maleta de regreso a casa.



Dos lecturas sobre la guerra. Transcripción de la publicación en twitter del 16 de enero de 2021


He terminado – exhausto, desbordado –  el periplo de lecturas en torno a la Guerra Civil Española en la provincia de Ciudad Real: "Todas las fosas de Posguerra en Ciudad Real" y "Retaguardia Roja".


El primero es un libro enmarcado en el proyecto Mapas de Memoria, cuyo principal propósito es generar conocimiento sobre el pasado reciente (sic), investigando con un rigor inédito hasta la fecha las desapariciones y muertes sucedidas en España durante la dictadura franquista. El segundo es un libro reciente escrito por el historiador Fernando del Rey, que recibió en 2020 el Premio Nacional de Historia de España.


Elegí el primero por mi cercanía a una de las personas integrante del proyecto y por mi absoluta empatía a sus fines y propósitos. En el caso del segundo fue la curiosidad por conocer un episodio de la historia reciente en el que quería profundizar y por la confianza que tengo en Galaxia Gutenberg como lector. En ambos casos el hecho de que el estudio estuviese centrado en Ciudad Real – mi provincia – completó mi determinación por estas lecturas.


Para contextualizar la elección de Ciudad Real como interesante objeto de estudio en la Guerra Civil, se trata de una provincia que formó parte de la retaguardia durante todo el transcurso del conflicto, y en la que le gobierno republicano mantuvo vigencia y legalidad de principio a fin.


“Todas las fosas” es el resultado del estudio que durante años ha llevado a cabo el equipo de Mapas de Memoria para localizar de forma precisa todas las fosas de la posguerra española en Ciudad Real. Una labor ardua porque en los cuarenta años de franquismo los fusilamientos formaron parte de la estrategia general de borrar de la historia a los perdedores de la guerra. Se trata de un ejercicio con propósito objetivo (aunque ideológico, hubiera sido imposible de otro modo), que ha dado como resultado una publicación prodigiosa y única, que abre un camino que otros deberían seguir y que restaura (solo en cierto modo) la dignidad a los que les fue negada durante décadas.


“Retaguardia Roja” retrocede tres años desde el fin de la guerra y analiza de forma exhaustiva el dominio republicano (aunque el autor matiza esta denominación) en la provincia de Ciudad Real, donde los “dominantes” eran los defensores de la república en todo su amplio espectro.


Estas son mis conclusiones de la lectura consecutiva de las dos obras:


Primero. Ambas obras son necesarias, y en cierto modo complementarias. Uno puede encontrar los mismos nombres en un libro y luego en el otro, y en cierto modo completar el puzle, aunque pronto es fácil descubrir que las piezas del puzle no encajan, porque estas no son del mismo tamaño.


Dos. “Retaguardia Roja” parte de la premisa de que hay una simetría entre los dos bandos en cuanto a la violencia ejercida. Compara sin (casi) matices la violencia ejercida en Ciudad Real entre los años 1936 y 1939 y la perpetrada por el bando fascista una vez ganada la guerra. Bajo mi punto de vista, se trata de una distorsión no menor, que obvia que la violencia republicana respondía a un estado de guerra de facto, a pesar de la ausencia de trincheras y frentes de batalla, mientras que la violencia de posguerra contaba con el único aval de la venganza y el apisonamiento de cualquier resto del pasado de los perdedores.


Tres. “Retaguardia Roja” defiende la tesis de que la violencia republicana fue organizada y planificada, tratando de desmontar la visión “Paulprestonista” del conflicto, que ha defendido siempre que la violencia del bando republicano respondía más al descontrol por parte del gobierno republicano de las facciones más extremistas de su causa que a un plan de gobierno para exterminar a los afines al bando nacional, estrategia que sí desplego el bloque sublevado. Sin embargo, la tesis de Fernando del Rey resulta contradictoria por momentos, ya que a la vez que la defiende, también describe el descontrol que el gobierno republicano tenía sobre los bloques izquierdistas más extremistas, a los que atribuye el gobierno real de la zona. O una cosa u otra, pero las dos… Descontrol y planificación, Sublevación interna y estrategia de exterminio, estas dualidades no cuadran.


Cuatro. “En todas las fosas” los autores muestran un respeto a los verdugos que calificaría de profesional. El resultado es una exposición descriptiva y de apariencia objetiva, sin artificios. No se deslizan opiniones ideológicas. No parece el propósito del libro. En el caso de “Retaguardia Roja” creo que la intención es la misma, pero el resultado es muy diferente, logrando otorgar una cierta y sutil legitimidad al golpe de estado. Advierto que es una sensación, probablemente subjetiva, como lector, pero creo que es pretendida, y aislando de buena parte de contexto al relato de los tres años de gobierno republicano en Ciudad Real, lejos de conseguir un relato objetivo el historiador consigue posicionarse claramente en el bando de la peligrosa equidistancia.


Cinco. Mi conclusión final: qué importante es leer y entender, profundizar, entender el análisis crítico y a partir de él construir el tuyo propio. Claro que el debate enriquece y nos hace crecer, pero hay que ser muy cauto con la ligereza en ponerlo todo en duda. Hay verdades razonablemente absolutas, o al menos consensos razonablemente aceptables. Cuestionarlos, y hacerlo además de forma tendenciosa, debilita cualquier intento de ser mejores. Todos estamos de acuerdo en que los Nazis eran los malos, los aliados buenos, en el calentamiento global o en que la Ciencia nos hace mejores. Pero parece que en España consideramos que no nos aplican estas normas. Aquí también hubo buenos y malos, y cualquier intento de equidistancia nos pone al mismo nivel que a los negacionistas de los ejemplos anteriores.


3 comentarios:

  1. "En los cuarenta años de franquismo los fusilamientos formaron parte de la estrategia general de borrar de la historia a los perdedores de la guerra", "la violencia republicana respondía a un estado de guerra de facto" ¿Se puede ser más sectario? Vamos que los asesinatos republicanos sin juicio, las checas, etc. estaban justificados.

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    1. Hola Arturo. Gracias por tu comentario. No he querido expresar exactamente eso. Pero me parece de justicia diferenciar los asesinatos - bárbaros e injustificados en ambos bandos - en el período de guerra, de los cometidos por los vencedores una vez finalizada esta. Estos últimos tuvieron ese propósito. No olvidemos que el régimen instaurado ya definió esos años como años de paz. Y convendrás conmigo que la paz del régimen fue solo una paz sesgada, no resuelta.
      De nuevo, gracias por tu opinión, válida como cualquier otra, incluida la mía. Un saludo.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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