Retablo, Marta Sanz (Páginas de espuma)


No sé si es casualidad, pero cuando un escritor utiliza una segunda editorial para publicar un libro que se sale de su línea creativa habitual surgen experiencias lectoras diferentes y apasionantes. Este es el caso de Marta Sanz, una de las escritoras franquicias de Anagrama, que ha publicado este Retablo en Páginas de Espuma, hecho que me parece digno de celebración por ambas partes, editorial y escritora.



Retablo supone la propuesta particular de Marta Sanz al fenómeno de la gentrificación, término extendido en los últimos años que describe el fenómeno de transformación de un barrio tradicional que invierte el flujo habitacional del mismo, provocando la ocupación de los mismos por parte de clases con mayor capacidad económica que la tradicional, y el abandono del residente tradicional del barrio (por ese mismo motivo).

En los dos relatos de Retablo, la autora nos cuenta la historia de los habitantes de un barrio tradicional (difícil disimular que no es alguno de los barrios emblemáticos de Madrid) que se enfrentan de forma distinta a los nuevos vecinos y a las nuevas formas de vida que se tejen en torno a ellos. En el primero, Extraños en un tren, dos mujeres ancianas se encuentran y comparten sus dos grandes problemas: para una, su hijo, un hombre de cuarenta años que en su regreso a la casa materna (divorcio mediante) ocupa todos los espacios de intimidad de su madre; para la otra, la veterinaria de su perro que por una falta promesa no puede evitar la muerte de su perro. Del encuentro, el desenlace, sorprendente y que no permite ser desvelado para una lectura plena. En Jaboncillos dos de mayo los tenderos tradicionales del barrio se enfrentan a los nuevos, que deconstruyen los negocios de toda la vida, dándoles un nuevo (o no) sentido.

Se trata en ambos casos de dos muestras simpáticas de género negro, más cerca de El extraño viaje que de un análisis sociológico del fenómeno. Me gusta el planteamiento por lo original y lo inesperado pero por el contrario creo que está lejos de lo que uno espera cuando lee sobre el libro o repasa la conraportada.



Dicho esto, me gusta como rareza en una autora de las que considero fundamental para entender la literatura actual y futura de nuestro país. Excelente, por cierto el trabajo de Fernando Vicente en sus ilustraciones, formando una pareja de baile perfecta con los textos que acompaña. Disfrútenlo, que es muy disfrutable.




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