domingo, 22 de diciembre de 2019

Libros para regalar estas Navidades



Las navidades son el momento del año perfecto para regalar libros. Suponen, por un lado, la oportunidad de ofrecer a las personas que quieres y aprecias aquellas lecturas que a ti te han cautivado a lo largo del año y que crees que pueden cautivar a otros – un doble regalo el hecho de regalar y recomendar – y por otro lado, le necesidad de decirle a la persona querida lo que sientes por ella con un libro como vehículo afectivo, como maravillosa excusa.

Es 22 de diciembre, pero no es tarde. Nunca es tarde para regalar un libro, si cerca hay una librería. Felices lecturas, Feliz Navidad. Os dejo una lista de los libros que voy a regalar, con la esperanza de que os sirva a vosotros para orientaros en el precioso acto que supone regalar libros. Son las 16 lecturas imprescindibles de 2019 para el año lector de niundiasinlibro:

1. Para los que aman la lectura / para abrir nuevos horizontes literarios (mi madre, mis amigos lectores):

Los dos mejores escritores de relatos del siglo veinte son probablemente Lucía Berlín y Alice Munro (esta última premio Nobel, la primera, el gran descubrimiento literario de los últimos años). Os recomiendo los que considero sus mejores libros, pero acertaréis con cualquier otro: Demasiada felicidad y Manual para mujeres de la limpieza, dos auténticas joyas. Completo estas primeras recomendaciones con el mejor libro en español de los últimos años, legado de otros grandes, el Sur de Antonio Soler y con un gran clásico que me ha alegrado las últimas semanas del año, Expiación, de Ian McEwan, un libro que hay que reivindicar cada cierto tiempo.

Reseñas en niundiasinlibro de Sur y de Manual para mujeres de la limpieza

2. Regalos especiales para personas especiales / libros no intercambiables

Si tuviera que quedarme con una sola sección de este post sería con esta. Tres libros que me han hecho sonreir, llorar y reir. Lecturas cómplices, escritas desde lo más personal, que convierten la experiencia lectora en un encuentro íntimo entre el autor y el lector, y el regalo del libro en un eterno agradecimiento. La correspondencia entre dos amigos  (Galder Reguera y Carlos Marañón) durante el Mundial de fútbol en Rusia, mucho fútbol y de todo menos fútbol (Nos quedará la ilusión), el mundo según Javier Aznar, un libro de esos que produce magia y que resuena en tu cabeza durante meses (¿Dónde vamos a bailar esta noche?) y una (otra) joya del enorme Eduardo Halfon, el gran maestro centroamericano que hace de lo cotidiano un acontecimiento maravilloso (Biblioteca bizarra).



3. Autores imprescindibles (para mi) que quiero que sean imprescindibles (para otros)

Tres libros de tres escritores con los que explico (y explicaré a mis nietos cuando sea ancianos) que la historia de la literatura en España se estaba escribiendo cuando yo cumplía cuarenta años. Elvira Navarro (La isla de los conejos), Edurne Portela (Formas de estar lejos) y Luis Landero  (Lluvia fina) son el olimpo de las letras nacionales, cada uno en su estilo, cada uno en lo suyo.


Reseñas en niundiasinlibro de La isla de los conejos, Formas de estar lejos y Lluvia fina 

4. Lectores adolescentes (preadolescentes, adolescentes, postadolescentes, jóvenes  lectores potenciales)

Libros que me hubiera gustado tener cuando me interesaba todo menos los libros. Libros tan estimulantes para un adolescente como el mejor videojuego, la mejor película, tu mejor viernes después de toda la semana en el instituto. Un novelón gráfico que nos habla de esa época de la vida en la que no nos entiende nadie, que lejos de darnos respuestas plantea muchas más incógnitas (Sabrina, de Dick Drnaso), la propuesta más potente de las letras sudamericanas de los últimos años, una mezcla de Tarantino y el mejor manual de instrucciones sobre las adolescencias más implacables, crueles e hiperrealistas (Mandíbula, de Mónica Ojeda), lo que pasa cuando un autor adulto (uno de los mejores) escribe una novela para preadolescentes y les trata con el mayor de los respetos (W, de Isaac Rosa) y cómo no, la gran novela de ciencia ficción de todos los tiempos, siempre en los imprescindibles de cualquier navidad de los últimos treinta años, y la gran esperanza cinéfila de 2020 (Dune, de Frank Herbert)


Reseñas en niundiasinlibro de Sabrina, Mandíbula, y W

5. Para conversaciones familiares navideñas (y no navideñas) / libros para cuñados (en el mejor de los sentidos)

Mi querido Sergio del Molino con una nueva visión sobre la España recóndita, periférica. Para tiempos donde hay que leer España de múltiples maneras (Lugares fuera de sitio), y la política según Antonio J. Rodríguez, uno de los jóvenes talentos de la literatura en España (Candidato)


Reseñas en niundiasinlibro de Lugares fuera de sitio y Candidato

domingo, 8 de diciembre de 2019

Un pequeño descanso



Dos semanas sin publicar una reseña merecen una explicación. Y esta no se ha producido antes no por falta de ganas de darla, ni por falta de razones para ello - que las hay - sino por necesidad de entender bien (uno mismo) si estas razones son temporales o responden una decisión de carácter permanente. Creo haber concluido que se trata de lo primero, de un simple descanso en el que espero sea un largo camino. Que ya es largo: acabamos de cumplir cuatro años reseñando.

El motivo principal del descanso se debe al inicio de un viejo proyecto, el de escribir. Y en ello está uno. En principio pensaba que iba a ser incompatible con el de seguir leyendo de forma más o menos dedicada, pero (afortunadamente) no ha sido así. Son muchos los escritores que afirman necesitar cuando escriben distancia entre ellos y otros escritores, por el riesgo que puede suponer una distracción sobre la voz propia, una influencia que altera la misma. Yo he descubierto necesitar la compañía de los escritores más fieles a mis gustos, los que me hacen sentir como en casa. ¿Que si me influyen? Pues claro, y a mucha honra.

Es por ello, que en este intento de levantar el vuelo creativo propio me he dejado acompañar por Philip Roth, Ian McEwan, Richard Ford, Julio Cortázar, Alice Munro, Raymond Carver, cuyas voces a veces (discúlpenme el atrevimiento) confundo con la mía, o más bien, querría que fueran la mía.

Por cierto, este viaje lo estoy haciendo con Fuentetaja, taller de escritura creativa. Gracias a ellos el vuelo no está resultando la calamidad que hubiera sido si lo hubiera intentado en solitario.

Y ya más a largo plazo están las dudas sobre el formato de este encuentro literario del que hemos hecho un pequeño hogar, con manta y chimenea. Cuando volvamos - que volveremos - seguiremos pensando en si este formato sigue siendo el mejor, el más adecuado, el que consigue acercarnos a más gente. No pretendo con esto sentenciar nuestro paso al videoblog, ni al blog visual tan de moda con Instagram. No lo pretendo pero no lo descarto. Simplemente no lo sé, se trata de terrenos en los que perdemos solidez y seguridad, por simple desconocimiento. Se admiten sugerencias.

Para terminar, os emplazamos a nuestros Premios niundiasinlibro 2019, que intentaremos publicar antes de Navidad, por aquello de que regaléis buenas lecturas, que es lo mismo que regalar felicidad. Que no hay nada más bonito que eso.

Gracias por todo.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Biblioteca bizarra, Eduardo Halfon (Jekyll&Jill)


Tengo que confesar que los libros de Eduardo Halfon son para mi trozos de vida. De mi propia vida, quiero decir. En primer lugar, no los considero libros sino amigos, porque les escucho como escucho con interés al amigo que me cuenta algo – trascendente o no – pero importante para nosotros. Los libros de Eduardo Halfon son así (y por extensión él mismo), sus libros me hacen sonreir, anotar, pararme, compartir, incluso en ocasiones (las justas) agotarme con la repetición. Como la batallita que un amigo te cuenta una y otra vez, y la escuchas sin rechistar porque sabes que le encanta contarla.



Por eso me he alegrado tanto de haber leído Biblioteca bizarra, que ha sido en cierto modo como encontrarte con un viejo amigo que se mudó hace años a otra ciudad y celebramos juntos el reencuentro. Las seis historias que el autor guatemalteco nos regala esta vez (pequeñas historias-cuentos, diarios personales, artículos, simples pensamientos, qué más da qué nombre darle) nos hablan de bibliotecas singulares que el autor se ha encontrado a lo largo de la vida, del encuentro literario del autor con un grupo de marginados de Bogotá (los llamados en Colombia desechables), de la conexión del nacimiento de su hijo con la traducción que en esos momentos hacía a un autor norteamericano, o de sus antepasados (su ya eterno para nosotros abuelo polaco), en esa historia que no nos cansamos de escuchar.



No sabría decir cuánto me gusta compartir los libros de Eduardo Halfon. Biblioteca bizarra ya forma parte de la biblioteca de mis mejores amigos lectores. Un trozo de vida, como os decía antes.

Biblioteca bizarra supone el brillante regreso del autor a la editorial Jekyll&Jill (enorme el mérito de Víctor Gomollón, que ya trajo al autor con su obra Saturno), sello que convierte cada publicación en una pequeña obra de arte. La portada es brutal, maravillosa, irrepetible. El interior lo supera.




Leer a Eduardo Halfon es leernos a nosotros, conocernos mejor, sentirnos más vivos. Ojalá nuestras vidas estuviesen rodeadas de más Eduardos Halfones. Aunque no sé si sabríamos leerles como se merecen.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Rialto, 11, Belén Rubiano (Libros del asteroide)


Se confirma que a los buenos lectores, a aquellos que consideramos la lectura como prioritaria en nuestras vidas y soñamos con nuevos libros cada día, nos encantan las historias sobre librerías y bibliotecas. Son los sitios donde nos sentimos como un niño en una fábrica de golosinas, incapaces a veces de salir con un solo ejemplar entre las manos. Libros del asteroide nos ofrece con Rialto, 11 las memorias de una mujer como todos nosotros, librera por vocación que cumplió su sueño de tener un hueco en este mundo literario.
Un día de principios de otoño de 2002, la luz de una pequeña y recóndita librería de la plaza del Rialto de Sevilla se apagó, sin ruido ni apenas despedidas, definitivamente. Su fundadora había empezado a vender libros diez años antes en otras librerías, donde aprendió muchas cosas, además de su oficio. Una sucesión de vivencias que conforman estas deliciosas memorias parciales, Rubiano comparte con los lectores la insobornable vocación que le llevó a establecerse como librera en una esquina del mapa.



Lo primero que pienso al empezar a leer estas memorias es que me gustaría que Belén hubiera sido mi librera habitual. Tengo la desgracia de vivir en una ciudad con librerías poco especializadas en literatura o al menos lo que yo entiendo como literatura. Libreros que no han oído hablar de “El amor en los tiempos del cólera”. Así que pensar en una librería como la de Belén, con una propietaria amante de los libros, lectora empedernida, divertida y con buen ojo crítico sería una maravilla.
Este libro (como su autora) es ameno, inteligente y evocador. Lleno de anécdotas curiosas y llenas de realidad, como el típico mangante de libros, las lectoras de novelas románticas, el encuentro con Vila-Matas…me han encantado cada una de sus historias y ha sido un verdadero placer disfrutar de este libro y de Belén. No me extraña que tuviera éxito en programas de radio, en alguna revista o con su pizarra de citas, yo le habría comprado a ella todas mis lecturas sin dudar. Es un libro precioso, que le encantará a cualquier amante de estos.   
También es un libro que deja claro que nuestro sueño es difícil de llevar a cabo. Que todos los que soñamos con tener una librería, tenerla llena de clientes a los que aconsejar y con los que compartir nuevas lecturas somos unos ilusos. La falta de rentabilidad es un tema seguro y nos tocará seguir con nuestros anodinos trabajos o esperar que nos toque la lotería (sin jugar, que tiene más mérito). Menos mal que las librerías de hoy en día tienden a diversificar y en algunos casos están encontrando su sitio, aunque duramente. Belén hubiera podido sobrevivir en este nuevo tipo de librería, estoy segura. Ojalá siempre queden soñadores para que los demás nunca nos tengamos que despedir de ellas.

sábado, 16 de noviembre de 2019

Represión de posguerra en Torre de Juan Abad (1939-1947), Tomás Ballesteros (Ediciones Puertollano)


El pasado 24 de Octubre, fecha en la que asistí a la presentación del libro Represión en la posguerra en Torre de Juan Abad (1939-1947), recordé el día en el que conocí a Tomás Ballesteros, su autor.

Fue a través de una amiga, Ana, y enseguida me llamó la atención la pasión que Tomás transmitía con sus palabras, con su mirada, con el tono de su voz (la pasión tiene estas cosas, es multisensorial e indisimulable). Fueron apenas unos minutos, que se me antojaron escasos. Hablamos de literatura, de memoria, de justicia, de libertad. Y del gran proyecto en el que lleva años trabajando, Mapas de Memoria, cuya existencia yo conocía a través de la prensa y del que él me contó algunos detalles: se trata de un proyecto que nació hace diez años con el propósito de dignificar a las víctimas de la posguerra en la provincia de Ciudad Real. El resultado, 4.000 nombres de víctimas de la represión una vez finalizada la Guerra Civil en una provincia que fue retaguardia durante la práctica totalidad de la contienda, y un libro que recoge todo el trabajo,  Para hacerte saber mil cosas nuevas: Ciudad Real 1939, un colosal proyecto editorial de un rigor inapelable. El proyecto ha tenido una gran repercusión a nivel nacional, convirtiendo a Ciudad Real en provincia referente en la reivindicación de esta justicia histórica.

Y como si de un gran río se tratara, de este gran proyecto están surgiendo otros afluentes en forma de otros libros, que profundizan en alguna de estas historias y lugares, dando espacio para la profundización y el detalle. Contaban Javier Flores (el editor) y el propio Tomás que se encuentran en proceso de publicación hasta ocho títulos diferentes, del que este es el primero.

El libro – como describe su título – hace un riguroso repaso a la represión de posguerra vivida en Torre de Juan Abad, un pueblo de la Mancha profunda de apenas 4.000 habitantes, que no tendría nada de particular si no fuera porque allí se dio un hecho que puede ayudar a entender parte de los sinsentidos vividos en esta nuestra guerra: en Torre de Juan Abad – retaguardia republicana hasta 1939 – no se habían producido muertes a manos de las autoridades republicanas, ni hechos violentos reseñables. Estas evidencias (constatadas incluso en la nada sospechosa Causa General), ponen en contexto la extrema crueldad del bando vencedor en aquellos territorios donde solo se entiende esta actitud por la necesidad de recuperar el tiempo perdido (permítanme la expresión).

Hay un acontecimiento que puede explicar (más que como justificación como coartada) todo el dolor causado a partir de 1939. Se trata de los sucesos ocurridos en la vecina Castellar de Santiago, donde como respuesta a los conocidos hechos ocurridos en el mismo pueblo en 1932 (donde el pueblo se reveló contra dirigentes y fuerzas del orden ante la resistencia de estos a aplicar las medidas progresistas del gobierno, entre ellas la Reforma Agraria), se produjeron actos de venganza en la iglesia de la localidad solo unos días después del alzamiento militar contra personas de perfil derechista. Lo cierto es que este acontecimiento se utilizó como acusación contra numerosos habitantes de Torre de Juan Abad, por supuesta participación directa, indirecta o por colaboración en los hechos. Y todo con pruebas poco fundamentadas, testigos de dudosa credibilidad o simples rumores. Aquí Tomás es riguroso en su relato, aportando datos documentados y objetivos, en un ejercicio de enorme valor y sin posibilidad de réplica. No olvidemos: la dictadura – tan cruel como ingenua – lo dejó todo escrito, convencida de que sus terribles e injustos actos respondían a un bien superior, casi divino.

Hay tres cosas que me gustaría destacar tras la lectura – apasionada – del libro. En primer lugar, el hecho de que aunque lo he leído en apenas tres días, avanzar en su lectura se hace realmente doloroso. Es difícil permanecer frío ante los testimonios, documentos, cartas (creo que no hay nada más estremecedor que las cartas de un condenado a muerte que se despide de sus seres queridos), sentencias judiciales y fotografías que Tomás muestra con absoluto rigor y respecto.

En segundo lugar, la enorme inteligencia que demuestra el autor dejando fuera del relato a los verdugos. Ni un solo nombre de los torturadores, opresores y asesinos que también protagonizan esta historia. Es una forma brillante de decir sin decir nada. Este libro da nombres (y relatos) a los que no los han tenido durante más de cuarenta años, e ignora a los nombres (e historias) de los que ya tuvieron oportunidad de tener su historia.

Por último, y esta es una virtud exclusivamente literaria, está el talento narrativo el escritor, que ha convertido un libro académicamente riguroso y rico en datos, en una historia con pulso narrativo, que se lee a través de un complejo pero claro hilo conductor. Esto, amigos, también es literatura, y convierte a Tomás no solo en un justiciero histórico (que ya es mucho) sino también en el narrador necesario que necesitan estas causas.

Seguiremos atentos a esta colección (Huellas de Memoria) que según sus artífices tendrá una visión global y transversal en torno a la memoria olvidada de los pueblos y personajes de esta provincia. Seguro que nos esperan historias tan apasionantes como esta.
Termino como empecé, con el día en el que Tomás presentó el libro en su pueblo, en Puertollano. Esa mañana el dictador era desenterrado y llevado lejos de sus víctimas. Benditas casualidades, que demuestran que en el improbable caso de que exista un dios, a veces se acuerda también de los buenos. El Valle de los Caídos es por fin un lugar un poco menos aterrador.

Posdata. No quiero olvidarme del editor, Javier Flores, protagonista anónimo de este libro y de tantos otros, el editor de provincias del que tendremos que hablarle a nuestros nietos cuando queramos contarles las historias que firmaron los héroes de estos tiempos que corren. Uno de esos humildes actores secundarios que, como dice Tomás en su libro, fueron (son) tanto no siendo nada.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

A la una, a las dos y a las tres, Nieves García (Kalandraka)


De nuevo la música en los libros, y mejor si es en un libro infantil. Kalandraka nos vuelve a sorprender con el último libro galardonado con el Premio Internacional de Orihuela de Poesía para Niñas y Niños.



Los poemas, que en este libro giran en torno a la luna, son hermosos y bellos, sencillos y pegadizos, ideales para niños prelectores a los que les gusta que les lean y que les canten. Cuántas canciones inventadas han surgido de los libros con nuestros hijos y cuántas de ellas se han quedado para siempre. No hay nada más bonito que recordar un libro, un momento, una época de nuestra vida, con una canción, por sencilla que sea. Y si esa canción la creamos junto a ellos, mucho mejor. Podría grabar un disco con los libros de Antonio Rubio y Oscar Vilan, también en Kalandraka.



Me encantan los formatos de Kalandraka, verticales, casi epistolares, muy atractivos para usarlos y estéticamente preciosos. Este en concreto es una de las publicaciones infantiles que más me han gustado de los últimos meses, destinada a ocupar la mesita de noche durante todo el otoño.



lunes, 11 de noviembre de 2019

Ella pisó la luna, Belén Gopegui (Literatura Random House)


Hermoso regalo de final de año el de Belén Gopegui, transcribiendo una conferencia que impartió en las jornadas Ni ellas musas ni ellos genios, donde ser reflexionó en torno al papel de la mujer en la historia, en la sociedad y en general en el reconocimiento público.


Para ello, Gopegui utiliza su experiencia personal y familiar. Su padre, Luis Ruiz de Gopegui, fue un reconocido astrofísico que se convirtió en los años sesenta, setenta y ochenta en el máximo representante en España de la Nasa, y formó parte del equipo que consiguió llegar a la luna. Detrás de él, siempre, su mujer – madre de Gopegui – Margarita Durán, que sacrificó una parte muy importante de su carrera para criar a su hija (la hermana mayor de la escritora), con una enfermedad cerebral grave.

El título, poético y absolutamente revelador, Ella pisó la luna, reivindica a mujeres que, como Margarita, también “pisaron la luna” pero nunca fueron reconocidas, mientras sus parejas – hombres casi siempre – tuvieron vidas profesionales y públicas de éxito y prestigio (o al menos tuvieron esa oportunidad).


Me parece muy interesante la reflexión no tanto sobre el reconocimiento de la labor oscura y privada de vidas como la de Margarita (reivindicar también la heroicidad de su vida tal y como fue) como del hecho de no haber tenido la oportunidad de elegir. Si hubiera podido, no sabemos si hubiera optado por la vida que vivió o por el contrario su vida hubiera sido muy diferente. Es la ausencia de libertad para elegir lo que se pone de manifiesto.

Y es fascinante como Belén Gopegui nos cuenta la vida de su madre desde una posición absolutamente justa en cuanto al protagonismo concedido. En ningún momento hay paralelismos (en el sentido de “mientras ella…, él …..”), sino que Luis Ruiz de Gopegui asume de forma absolutamente secundaria su papel de muso, de actor de reparto. Y si bien es cierto que la vida de Margarita Durán tuvo también sus luces de prestigio social (fue una de las impulsoras de Amnistía Internacional en España), es más importante lo sobrevenido y todas las renuncias asociadas.


El ensayo es emocionante y me ha invitado a recomendarlo como manual justo de igualdad y justicia de género. Por eso lo haré llegar a todos los que en mi entorno creo que pueden nutrirse de él para que todos seamos un poco mejores. No he podido, lo confieso, evitar leer en voz alta fragmentos enteros del libro, porque las palabras dichas tienen una fuerza diferente (os animo a leer en voz alta cada vez que tengáis oportunidad, no tengáis miedo a que os miren con caras extrañas, alguna de esas caras comenzará a escucharos con atención, ya veréis). 

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Juan Carlos I. La biografía sin silencios, Rebeca Quintans (Akal)

Siempre supone un reto, una apuesta arriesgada, enfrentarse a un libro sobre el que el fantasma de la censura ha sobrevolado a lo largo de su vida editorial. Juan Carlos I. La biografía sin silencios es un buen ejemplo de ello y nos da idea de una etapa importante de la historia reciente (e inconclusa) de nuestro país, aquella que ha tenido como protagonista privilegiado el Rey Juan Carlos I.


He de reconocer que si hubiera leído este libro hace veinte años, me hubiera echado las manos a la cabeza, no por lo que cuenta (casi todo ha sido contado con más o menos disimulo) sino por cómo lo cuenta, sin apenas eufemismos, y con tan pocos silencios que, haciendo honor al título, todo queda claro y meridiano.



En Juan Carlos I. La biografía sin silencios se destapa la cortina de lo políticamente correcto porque de eso ya se ha escrito todo: del campechanismo de nuestro rey, de su cercanía ejemplar, de su lealtad al país, de su defensa de la patria y la Constitución... El relato da paso al rey del que no nos han querido hablar, y se abordan claramente otros temas menos amables para el ex monarca: sus convicciones democráticas, sus no tan ejemplares comportamientos familiares, sus negocios, sus amoríos (casi siempre mezclados con sus negocios), su participación en el 23F, su - en definitiva - cuestionable neutralidad política cuando más era necesario o sus amistades peligrosas.



Juan Carlos I, la biografía sin silencios  es una apuesta editorial de Akal, sello característico por su espíritu crítico y combativo. El libro ha encontrado aquí el canal perfecto de libertad para que su difusión no encuentre obstáculos. Se trata de una biografía no autorizada (de otro modo la propuesta sería sencillamente imposible) publicada hace una década bajo el amparo de la revista vasca Ardi Beltza. En su día, dentro de la marginalidad obligada, el éxito fue abrumador, llegando a vender más de 10.000 ejemplares  a pesar de que su difusión fue prohibida por los medios mayoritarios. La revista, por otros motivos, fue ilegalizada y el libro sobrevivió en la clandestinidad durante años. Esta edición de Akal es una actualización de la edición original del año 2.000, en la que han sido revisados y actualizados datos y hechos ocurridos con posterioridad, demasiado importantes como para que la historia sin ellos quedase sesgada: Urdangarín, Corinna, la reciente fortuna revelada en medios internacionales o el incidente de Botsuana son algunos de ellos.






Es revelador y especialmente interesante que el libro sonroja a cualquier lector sea cual sea su signo político sin utilizar un tono tendencioso, mordaz o sarcástico. Los hechos y los datos hablan por sí solos.

Una lectura diferente que enriquece el debate y los puntos de vista sobre la función, el origen y el legado de una institución como la monarquía, con tantas sombras sobre ella en nuestro país. Dejo la valoración abierta a vuestra lectura. 

lunes, 4 de noviembre de 2019

La vida de las estrellas, Noelia Pena (La oveja roja)


Hace cuatro años (cómo pasa el tiempo) traíamos al blog a Noelia Pena y su libro El agua que falta (el último libro de la era Bértolo de Caballo de Troya), una obra que nos invitaba a pensar en una autora plena de futuro. No hay mejor confirmación a estas expectativas que el libro que nos ha acompañado en los últimos días, su último libro, La vida de las estrellas, que publica la editorial La oveja roja.


Cuando hablamos de literatura necesaria lo hacemos de aquella que desde la ficción (aunque no solo desde ella) afronta asuntos que nos conmueven (o deberían), nos incomodan (y no deberían), y lo más importante, tienen la virtud de poder hacernos cambiar. Porque solo con el conocimiento de realidades diferentes a la nuestra aparece la oportunidad de modificar la visión de las mismas, la superación de prejuicios y fantasmas propios. Ahí está la fuerza de la literatura. Una novela es grande en función de su capacidad de cambiar la realidad de sus lectores, o lo que es lo mismo, de la realidad de estos.

¿De qué nos habla La vida de las estrellas? Vamos por partes…

En primer lugar la enfermedad mental, nuestro aún (parece mentira) gran tabú. Una mujer, desde su encierro en una institución médica, nos cuenta cómo es su vida, la relación con su hijo y con su marido, sin profundizar tanto en las causas de la enfermedad como en las consecuencias de la misma. La depresión como estigma, como enfermedad permanentemente cuestionada, agravada precisamente por ese motivo. La enfermedad mental como injusta colectivización de un conjunto de individualidades que merecen espacio propio. Es fascinante el retrato y la simbología  que utiliza la autora para mostrarnos el aislamiento y la incomprensión. Los espacios cerrados, el orden de los muebles, las ventanas cerradas. El “dentro” y el “fuera”.


Pero si esta primera parte ya justifica (sobradamente) el planteamiento y el relato, la segunda aparece como bofetada contundente a la primera. Los orígenes de la enfermedad, las causas endémicas que la generan, o al menos que la desencadenan hacia espacios de mayor gravedad. Porque, como sucede con la protagonista, la incomprensión llega mucho antes que la enfermedad. En este caso lo vemos a través de su matrimonio, de su situación laboral, incapaces de comprender y de aceptar los cambios, las situaciones inherentes a su condición de ser mujer (maternidad, derechos obtenidos con más esfuerzo, y por tanto, con más sufrimiento y sacrificio), y finalmente el coste final, la aparición de una enfermedad que lejos de entenderse solo sirve para que se justifique lo anterior, como si el enfermo fuese el que tuviera que justificarse por su enfermedad.


Y por fin, la ventana a través de la que se ve la luz. Porque a veces las huidas son espacios donde se respira mejor y donde una (y uno) descubre que la vida está llena de verdes praderas. Una amiga, un hijo, otra ciudad… pero sobre todo una misma. Ahí está la solución a la liberación del yugo opresor. De unas manos patriarcales que aprietan (y ahogan) y de un cuello que incomprensiblemente ve el ahogamiento como una única realidad posible.

Lectura sobrecogedora, comprometida, de alto riesgo. Porque escribir, amigos, es una práctica de alto riesgo que nos expone cuando escribimos, pero también cuando leemos. Y por eso lo tenemos que hacer (leer o escribir) desde los espacios más incómodos que conozcamos, desde nuestras menos firmes convicciones. Desde aquello remotos lugares que creemos más alejados de la (nuestra) verdad pero en los que podemos descubrir otras verdades. Las de otros.

miércoles, 30 de octubre de 2019

La apatía de los idiotas, J. J. M. Veiga (Distrito 93)


J. J. M. Veiga pertenece en cierto modo a la historia de niundiasinlibro. Hemos seguido una parte importante de su carrera con la lectura de sus libros desde que le conocimos con El reflejo dorado (2015), más tarde con Cuando el destino nos alcanceel maíz seguirá creciendo (2016) y ahora con su nueva novela, La apatía de los idiotas.
En primer lugar, permitidme la reflexión. El trazado literario de Veiga puede ser un fiel reflejo de la clase media literaria actual, en la que publicar es en sí un logro (ni hablamos de vender). Tres libros en tres editoriales distintas: El primero en Sankara, el segundo en Bandaaparte y el tercero en Distrito 93. Mi reconocimiento a este tipo de editoriales que depositan su confianza en autores que “solo” venden por la calidad de lo que escriben (qué paradoja, ¿verdad?), pero sobretodo a los autores que dedican una buena parte de su tiempo a defender su trabajo, a reivindicarse de editorial en editorial (son sus propios agentes) y a los que la justicia en forma de reconocimiento en el sector les llega (si les llega) tarde. Conozco ya a unos cuantos escritores que como Veiga forman parte del imprescindible tejido cultural de este país, y soy consciente del esfuerzo que les supone publicar. Sirva esta instrucción para poner en valor su trabajo y lanzarles el mensaje de que merece la pena haerlo.

Como pasó en las otras dos ocasiones, Veiga no nos sorprende, y lo hace sorprendiéndonos de nuevo. Un nuevo giro de género: nos encontramos ante una novela policiaca pura donde un crimen por resolver sacude a una pequeña localidad gallega. Recordemos que el autor había dado muestras de sobrada solvencia en el género de la fantasía/ciencia ficción (El reflejo..) y en el género negro/road movie (Cuando el destino…).



Aquí noto un giro hacia una propuesta de género más pura, más clásica quizás. La muerte de un habitante de este pueblo mientras trabajaba pintando la fachada de un hotel desencadena una investigación en la que se tratará de dilucidar si se trata de un accidente, un suicidio o un asesinato. La responsable de la investigación es Laura Vidal, una antigua habitante de Portolara (el pueblo donde sucede todo). Después de años lejos de allí, vuelve para liderar la investigación del caso, aunque la vuelta supone para ella mucho más que eso: lugares recordados, antiguas relaciones, hechos en su momento no relevantes que ahora sí lo son… El pasado, una vez más protagonista y desencadenante de acontecimientos.

A partir de ahí la trama despliega a un conjunto de personajes que basculan entre la sospecha de que todos saben más de lo que dicen. Las amistades, las relaciones no visibles, los hechos al margen de la ley (el narcotráfico irrumpe como elemento disruptor en una trama aparentemente plana en cuanto a las motivaciones de los personajes) son parte de una  novela con un marcado carácter teatral, ya que el escenario es casi único (yo al menos me he imaginado una calle donde sucede casi todo) y los personajes entran y salen de él como si de una obra dramática se tratara.

Me gusta el ritmo de la novela, pausado pero sin subtramas gratuitas (recurso del que se abusa en este género) igual que me gusta mucho también cómo el autor dibuja de manera precisa a Laura, la protagonista. También me encanta que el otro gran protagonista sea el propio muerto: todos los personajes restantes son secundarios al servicio del fallecido, y esa es una virtud de la narración que requiere de cierto talento (no puedo evitar establecer ciertos paralelismos con La soga, la enorme película de Hitchcock, la mejor de las menores, sin duda).


Una buena novela (de nuevo) de un autor honesto y de oficio, al que creo, la literatura le reserva un espacio de mayor relevancia en el futuro. Desde aquí le animamos a que siga persiguiéndolo. De momento el camino es el correcto.

lunes, 28 de octubre de 2019

¿Dónde vamos a bailar esta noche?, Javier Aznar (Círculo de Tiza)

A veces el libro más inesperado le da la vuelta a tu vida, a tu forma de entenderla, o al menos le da la vuelta a tu verano y a tu estructurado plan de lectura (a veces pienso que la única razón de existencia de mi plan de lectura es incumplirlo). En mi caso, el libro es ¿Dónde vamos a bailar esta noche?, de Javier Aznar.


Ya me había asomado al autor a través de sus artículos en la revista Elle, titulados Manual del buen vividor, o en su actual colaboración semanal en Vanity Fair, Cosas que me han hecho feliz esta semana. Crónicas de lo cotidiano, descubrimientos, anécdotas, pequeñas (grandes) historias, reflexiones sobre lo mundano y lo divino.


¿Dónde vamos a bailar esta noche?, es justo eso, un conjunto de crónicas personales, vivencias, recuerdos, emociones y pasiones personales.  Javier Aznar tiene el talento natural del que transforma una experiencia personal (o de otro) en una historia que contar. Su forma de contar seduce y engancha, provoca la carcajada (que maravilloso placer la experiencia de reírse en soledad leyendo un libro, impagable placer) o la emoción contenida. Javier Aznar forma parte del selecto grupo de escritores entre los que se encuentran autores muy cercanos a él como David Gistau (el prólogo del libro es suyo) o Manuel Jabois, por los que profesamos devoción los que estamos detrás de este blog.

No destaco ninguna pieza en concreto, porque todas valen mucho, pero como muestra de la cantidad de referencias y citas que Javier se marca y que utiliza como excusa y vehículo narrativo o potenciador de lo contado, os desvelo una pequeña muestra de mi cuaderno de ideas, ese que lleno de libros, películas, proyectos de escritura, lugares que visitar pendientes: Cualquier otro día (releer a Lehane), Garci (releerle, reescucharle), alquilar un barco con amigos, Mis traspiés favoritos de Hangs Magnus Enzensberger, Nunca te pares de Phil Knight, el cine de Truffaut, el cine en general, The Smiths, los primeros amores de verano, los cocktails,...

Gracias al libro de Javier Aznar he disfrutado de un libro como hace tiempo no me pasaba, entregado absolutamente durante las largas tardes de verano, leyendo y releyendo, riendo y anotando ideas, frases, experiencias pendientes.

Una gran lectura ideal para reconciliarte con la vida y con los pequeños placeres que esta nos proporciona cada día.

miércoles, 23 de octubre de 2019

La sociedad del cansancio, Byung-Chul (Herder)

Un buen amigo me recomendó hace unos meses este libro. Y bien sabe Pedro que su palabra – en lo que a recomendaciones se refiere – va a misa (en política, por ejemplo, sabe también que es otro cantar). Fue, en definitiva, una de mis primeras lecturas vacacionales, y la experiencia ha sido muy positiva.


Se trata de un ensayo de Byung-Chul, filósofo coreano contemporáneo cuya obra gira en torno a la sociedad actual, el capitalismo y la automatización social de nuestras vidas. En el caso que nos ocupa, La sociedad del cansancio reflexiona sobre nuestra sociedad occidental, obsesionada con la multiocupación, la productividad como fin en sí mismo y de la espiral que ello conlleva. Se trata, en definitiva, de la alienación del ser humano por un fin (el trabajo) que nunca debió de dejar de ser un medio para otro fin (la felicidad, la existencia en sí misma, la búsqueda del placer).

El libro gira en torno a esa idea, las sociedades del rendimiento que se han convertido en sociedades cansadas cuyo único propósito es alimentar más al monstruo y han distorsionado conceptos paradigmáticos como el éxito, la recompensa justa y el valor del descanso. Me ha llamado especialmente la atención la precisión con la que expone el concepto de multitasking un mal extendido en nuestros días, consistente en que el ser humano se haya convertido en una máquina multitarea (el móvil, el teléfono, mientras escribo y pienso, y a la vez te escucho con la tele de fondo), produciendo el efecto justamente contrario: falta de atención y profundidad en las cosas, sin capacidad para interiorizarlas, reflexionarlas y consecuentemente disfrutarlas, dando por bueno el dicho “mucho de poco, mucho de nada”.


Un ensayo breve pero intenso, que se deja leer muy bien y nos abre puertas hacia otras lecturas necesarias. Porque también en la lectura a veces pecamos del placer inmediato carente de esfuerzo, privándonos así de los placeres verdaderamente valiosos. Es más fácil leer Las hijas del capitán (perdóname, paisana) que Crimen y Castigo, pero ay amigo, cuánta felicidad te espera con el segundo, felicidad que, por cierto, permanece en ti el resto de tu vida, mientras que en casos como el primero la felicidad (que también existe) se desvanecerá en el suspiro que dura el cierre de la última página.

lunes, 21 de octubre de 2019

La guerra de las salamandras, Karel Capek (Gigamesh)


Este verano nos hemos puesto al día en lo que a clásicos de ciencia ficción se refiere. Y no podíamos olvidar de nuestra selección La guerra de las salamandras, una novela que pasó a la historia como pionera y diferente. El gran clásico de Karel Capek.


Un capitán marino europeo descubre una especie de salamandra de considerables dimensiones en un rincón remoto del océano pacífico. Los habitantes del lugar – de la isla cercana – los conocen y los temen. Nadie en definitiva, ha profundizado en estos seres hasta que el citado capitán aparece.

El primer contacto trae descubrimientos sorprendentes. Sus habilidades son superiores a las de otros animales parecidos, y su capacidad de aprendizaje hace pensar al capitán en las posibilidades de estos animales, a los que saca de su entorno para alejarles del peligro que los tiburones suponen para ellos. Los curiosos tritones devuelven la gracia con perlas para los humanos (su capacidad de extracción es otra de sus características), en lo que parece un equilibrio perfecto entre hombres y animales.


Pero había un factor no tenido en cuenta: la enorme capacidad de reproducción que tienen las salamandras. Pronto los tritones se multiplican de tal manera que se convierten en una amenaza para el ser humano. Más aún, en una alternativa.

La historia es fascinante, y sorprende la fecha de escritura (años 30 del siglo XX). Han surgido en torno a ella multitud de paralelismos: el auge del fascismo, el conductismo de los gobiernos autoritarios, la injerencia del ser humano en la naturaleza…

El tono de la novela, de corte científico-periodístico, le da veracidad a la historia y le transmite un interés mayor al que confiere la propia historia. El tiempo no ha pasado por ella y no se nota que han pasado casi cien años desde su publicación.


Muy recomendable si os interesa la ciencia ficción y si queréis descubrir una de las obras fundamentales del género.