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Mostrando entradas de mayo, 2019

Obras, Edouard Levé (Eterna Cadencia)

Edouard Levé supuso para nosotros un auténtico terremoto literario y personal. Una obra brevísima (dos novelas, Autorretrato y Suicidio , reseñadas aquí, en sentido inverso al de su publicación) ante la que es imposible permanecer impasible. Se trata de la mayor exposición personal que jamás haya leído en una obra. Autorretrato como autopsicoanálisis vital y Suicidio como expresión desbocada del final premeditado de la propia vida, ambas inseparables, ambas dolorosamente incómodas.  Cuando pensaba que Levé era esto, cuál ha sido mi sorpresa con la publicación de una tercera obra, llamada precisamente Obras , una insólita obra del autor, una rara avis a la que nos hemos asomado. Ojo, porque al igual que en Autorretrato, aunque desde otro punto de vista, se nos viene encima otro terremoto de palabras y de exposición pública: el autor, enuncia y describe más de 500 obras (más bien proyectos de obras) solo concebidas y nunca realizadas. ¿Es un libro que nos habla de a

Pájaros quemados, Juan Bas (Alrevés)

Descubrí el año pasado a Juan Bas con su última novela, El refugio de los canallas, magnífica muestra de todo lo que se puede hacer (literariamente hablando) con un tema como el terrorismo sin caer en lugares comunes y ya transitados. El libro fue merecedor del prestigioso premio Dashiell Hammet en la Semana Negra de Gijón, toda una referencia en el género. Parecía obligado mirar hacia atrás y buscar qué había escrito más este señor hasta entonces desconocidos para los habitantes de este blog. Y apareció Pájaros Quemados , editada tres años antes por la misma editorial, Alrevés. Aquí os dejo el resultado de mi lectura. Pájaros quemados es una historia coral donde múltiples personajes transitan por la España de carreteras nacionales, de bares de paso, personajes con prisa (porque huyen, porque persiguen, porque simplemente no están donde deben estar), de gente que ya no tiene nada que perder (pero mucho que ganar), por los que todavía sueñan con ser lo que no son. Así reza su

Bichopoemas y otras bestias, Leire Bilbao y Maite Mutuberría (Kalandraka)

De nuevo viene Kalandraka a alegrarnos la vida. No hay nada como la poesía compartida, especialmente si es con tus hijos. Nadie como ellos, almas todavía puras y sensibles no contaminadas por lo prosaico de la vida, para entender que la poesía está en todas las facetas de la vida. No hablo de forma metafórica, y este libro es una prueba de ello. Cuarenta poemas donde los bichos son los protagonistas. Poemas sencillos – como la buena poesía – muy musicales y muy fáciles de entender y leer por niños. Lo cuenta un padre de un hijo de seis años que ya se ha acercado (¡Él solo!) a este libro y de una hija de cuatro que he dormido con estos poemas durante un mes. Mérito de ellos y del propio libro, que ha sabido encontrar el lenguaje y las ilustraciones precisas (muy buen trabajo, con una técnica, la del collage, muy apropiada para la temática del libro). El libro, como si de un tratado de fauna se tratara, divide a los poemas por familias, de tal forma que los poemas sobre

La señora Caliban, Rachel Ingalls (Minúscula)

En forma de nouvellete   (apenas 120 páginas) se nos presenta La señora Kaliban , un clásico norteamericano rescatado felizmente por la editorial Minúscula, siempre atenta a autores que no han recibido el trato merecido en su momento en nuestro país y que viven una segunda etapa con este tipo de ediciones. La historia es muy sencilla. Una mujer de clase media norteamericana conoce un día a Larry, un extraño monstruo verde con el que inicia una relación sentimental que la saca de su rutina y del tedio en el que está sumido su matrimonio. Detrás de este tedio hay una pérdida traumática – la de un hijo – que ha transformado un feliz matrimonio en un fracaso y en un proyecto fallido. La señora Caliban , en su aparente sencillez y ligereza, encierra una radiografía contundente del modo de vida americano (y occidental en definitiva), de los parámetros de la felicidad y del éxito. También sobre el rechazo a lo diferente (el monstruo bien podría ser una metáfora del inmigrante, d

Recordando al Sr. Maugham, Garson Kanin (Hatari Books)

Somerset Maugham es uno de mis escritores favoritos. Vaaale, que actualmente no lo conoce ni el gato. Pero desde que leí por primera vez sus relatos, he estado buscando todo lo publicado por él, lo he devorado y lo he disfrutado mucho más que la mayoría de libros que leo a lo largo del año tanto clásicos como contemporáneos. Y leo mucho. Ahora está olvidado pero hace no tantos años era uno de los escritores más famosos y admirados del mundo. Y este libro es la prueba de ello. No soy tan rara, sólo un poco trasnochada. De entre todas las biografías de W. Somerset Maugham, la de Garson Kanin, por primera vez publicada en España, está reconocida como la más personal. El autor británico fue uno de los escritores más brillantes, prolíficos y reservados del siglo XX. El libro se trata de una serie de destellos sobre la vida de Maugham. Un tesoro de conversaciones privadas, divertidas anécdotas y recuerdos sinceros del querido amigo y confidente. Durante décadas de amistad, Kanin y Maugha

Corazón que ríe, corazón que llora, Maryse Condé (Impedimenta)

Ya tocaba conocer la obra de Maryse Condé, una de las voces literarias más notorias de los últimos años, reconocida con el Premio Nobel Alternativo de Literatura en 2018 (a falta del oficial, no nos importa quedarnos con este para siempre, mucho menos institucional y probablemente más libre). Inédita en España, el privilegiado olfato de la editorial Impedimenta nos ha traido Corazón que ríe, corazón que llora, obra con la que hemos podido conocer a la vez a la escritora y a su obra. De un marcado carácter autobiográfico, la autora antillana nos descubre en forma de breves capítulos escenas relevantes de su infancia y juventud en la colonia francesa de Guadalupe, isla donde la autora nace y se desarrolla como persona. Su posición privilegiada en su país de origen (su familia pertenece a una clase acomodada) contrasta con sus primeros viajes a París, en los que siente de forma directa las consecuencias de una sociedad racista que niega su condición de ciuidadana francesa de ple

Kallocaína, Karin Boye (Gallo Nero)

Dentro de las múltiples muestras que la ciencia ficción nos ha dejado sobre futuros distópicos y realidades imaginadas hay un selecto grupo de novelas que todos hemos leído o al menos hemos oído hablar de ellas (o en su defecto, hemos visto sus respectivas versiones cinematográficas. Estoy hablando de 1984 , Un mundo feliz ,   Fahrenheit 451 o la redescubierta recientemente   El cuento de la criada . En todas ellas se exploraban mundos donde, de un modo u otro, para garantizar la seguridad el bienestar del ser humano (o utilizando estos argumentos como excusa) el estado había privado a sus individuos de alguna de las libertades fundamentales. Estas realidades nos sirven para reflexionar sobre asuntos reales (y actuales) que no difieren demasiado de lo planteado desde la ciencia ficción: el sacrificio del bien individual por el bien común, la limitación de la libertad como herramienta preventiva para actos contra la sociedad, el acceso total del estado a todo lo que hacemos y decimos

Yo tuve un sueño, Juan Pablo Villalobos (Anagrama)

Conocimos al mejicano Juan Pablo Villalobos con su anterior novela, No voy a pedirle a nadie que mecrea , flamante premio Herralde de Novela en 2016 y una excelente demostración de su talento literario. Por eso estábamos muy atentos a su nueva obra.   Yo tuve un sueño cambia de colección en Anagrama: de la ficción (Narrativas Hispánicas) a la no ficción (Crónicas), lo que ha despertado en nosotros doble curiosidad. Yo tuve un sueño no es una crónica al uso. Villalobos convierte en relato la crónica y narra con sutileza solo vista en la mejor ficción las aventuras y desventuras de los niños que, procedentes de Centroamérica (El Salvador, Guatemala, Honduras..) hacen un recorrido imposible hacia el sueño americano. Aquí Méjico no es el destino, sino parte del camino, el puente hacia un supuesto futuro mejor, o lo que es lo mismo, el espejismo del oasis en el desierto. De nuevo, Estados Unidos como sueño, el paraíso inexistente. Familiares que esperan al otro lado de

Baluarte, Elvira Sastre (Valparaíso)

Aunque no me prodigo en poesía, he de reconocer que cuando lo hago – y elijo bien, o la entiendo bien, o le dedico el tiempo que el poema merece – sucumbo ante ella y de algún modo me transformo. Habitaciones separadas , de Luis García Montero y Palabra sobre palabra , de Ángel González, forman parte de mis libros de cabecera, de esos que uno sumaría con los dedos de una mano (o de dos, que son muchos libros en la mochila como para dejarse una mano) como libros de cabecera. Ya era hora de adentrarse en la poesía que se hace ahora, con gente joven marcando tendencia y llegando a públicos a lo que antes la poesía no conseguía llegar. Es el caso de Elvira Sastre, uno de las grandes promesas de la poesía en España. Me he acercado a Baluarte, una de sus primeras obras, para evaluar el impacto de su obra y si esta consigue enriquecer mi espacio poético literario. Quiero advertir desde el principio y ser sincero: si mi opinión en narrativa, aunque poco fiable (la poca fiabilidad