Caballos lentos, Mick Herron (Salamandra)

¿Quién puede resistirse a una novela sobre el MI5? Supongo que mucha gente, pero yo no. Desde que descubrí de adolescente El topo y El espía que surgió del frío, es un género que disfruto de manera de especial. Evidentemente no cualquier cosa, pero Caballos lentos sí ha conseguido meterme de lleno en el servicio secreto británico. 


El reino del irreverente y sarcástico Jackson Lamb está en Londres y se llama Casa de la Ciénaga, un vertedero al que van a parar los miembros de los servicios secretos que han cometido un error, ya sea olvidar un documento en un tren, despistarse en una ronda de vigilancia o volverse poco fiables a causa del alcohol. Sus colegas los denominan «caballos lentos», son los parientes pobres del espionaje británico y todos comparten las ganas de salir de allí a cualquier precio y volver a la acción. 



Empieza la novela explicando con todo detalle un día más en el servicio secreto del Reino Unido, una misión de rabiosa actualidad. Hay que atrapar a un sospechoso de aspecto árabe que parece llevar una carga de explosivos debajo de la ropa. Bueno, las historias del MI5 se han actualizado, ¿verdad? Y en ese momento empieza el calvario de River Cartwright, un agente que esperaba llegar a lo más alto del servicio secreto y que ahora se encuentra en La casa de la Ciénaga, el purgatorio de los espías. 

Y no está solo. Además de su asqueroso jefe Jackson Lamb, le acompañan unos cuantos hombres y mujeres a los que vamos conociendo a lo largo de la trama. Durante buena parte del libro se dedica a eso, a intentar desgranarnos por qué se encuentran todos en La casa de la Ciénaga. Pero algunos siguen siendo un misterio… 

Y en medio de todo esto se produce la tragedia. El secuestro de un chico, la amenaza de cortarle la cabeza frente a una cámara. Y ante esta situación, los caballos lentos no se pueden quedar quietos. Menos aún si ellos tienen la clave de lo que está pasando realmente. 

El libro tiene una gran virtud, va in crescendo en cuanto a acción se refiere, lo suficiente para mantener siempre en vilo y pegado a las páginas. Realmente conmigo lo ha conseguido, estaba deseando seguir adelante, ver qué pasaba con el chico, muy entretenido todo el tiempo. Y los personajes son clave en esta historia. Muy al estilo de Le Carré, cada uno de ellos es un puzzle sin terminar. Especialmente Lamb, que es el verdadero héroe del libro. Sarcástico, grasiento, mordaz... pero el hombre que cualquier gobierno realmente necesita. 




El final no lo he visto del todo redondo pero es cierto que se ve a la legua que el autor no quiere soltar todo de golpe y nos está preparando para más entregas de River y de Lamb. Ha logrado un golpe de efecto para poder continuar con ganas de seguirlos. Empieza por lo tanto una saga de espías actualizada al siglo XXI, con el mismo encanto de los equipos clásico, del secretismo entre personajes, pero con los problemas a los que nos enfrentamos hoy en día pero con más sarcasmo. Buenas noticias para los aficionados a los espías. 


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