martes, 30 de octubre de 2018

Prestigio, Rachel Cusk (Libros del asteroide)


Hoy os traemos la tercera parte de una trilogía que según muchos críticos ya ha hecho historia. Sólo había podido leer la primera parte A contraluz, pero tenía muchas ganas de repetir la experiencia. Un libro muy curioso, ingenioso, bien escrito y atrayente.
En su avión, una mujer escucha a su vecino de vuelo contarle la historia de su vida: su trabajo, su matrimonio y la horrible noche que acaba de pasar enterrando al perro de la familia. Esta mujer es Faye, una escritora que viaja a Europa para promocionar el libro que acaba de publicar. Ya en su destino, sus conversaciones con la gente que se encuentra le revelan al lector las más profundas inquietudes humanas sobre la familia, el amor, la política, el arte, o la justicia y la injusticia. La tensión entre los que sus interlocutores son y lo que dicen ser se acrecienta a medida que la narración avanza.


La autora se pone de nuevo en la piel de su avatar, Faye, con la que tiene en común ser escritora, estar divorciada y tener dos hijos. Vamos, casi nada. Faye en esta ocasión viaja a una convención de escritores a un país mediterráneo. Comienza desde el avión a formarse la misma literatura de las otras partes de la trilogía. Faye no cuenta nada, asiste impávida a la vida de los demás, a las historias de los demás. Pero a través de ellos la seguimos conociendo a ella y a sus inquietudes. El primero es su compañero en el avión pero seguimos con cada uno de sus compañeros en la convención, abriéndose en canal con ella y ella correspondiendo de manera indirecta solo insinuando partes de su vida.
Las mayores reflexiones en esta tercera parte provienen del mundillo literario, ya que es con los que se codea. Puede resultar una autora fría, ya que pasa de un personaje a otro sin llegar a una solución, a una conclusión, a un final feliz. Sin duda es un libro triste pero lleno de ideas. Invita a la reflexión, pero también entretiene. Es una suerte de ensayista a través del relato. Nunca he leído algo así.
Llena de monólogos contundentes de los temas más variados, como la educación de los hijos, la relación con el dinero, el éxito...todos esos monólogos cargados de cordura e inteligente. Páginas que no te dejan indiferente y que consiguen lo que consiguen los buenos libros, hacerte pensar, filosofar, crear una inquietud nueva.
No suelo ser amante de los experimentos narrativos pero esta trilogía me ha cautivado. Me ha gustado aún más que A contraluz. Creo que el experimento está mejor logrado porque consigue abstraerse aún más de la protagonista y presentar sus propios problemas a través de los demás. Es increíble cómo consigue hacer atractiva esta forma de narración y cómo consigue expresar a través de los demás su propia inquietud vital. Lo recomiendo vivamente para aquellos que quieran disfrutar de una nueva experiencia en la lectura y además les guste saborear y masticar las historias.

domingo, 28 de octubre de 2018

Maleza, Daniel Ruíz (Tusquets)


Tras La gran ola y el impacto que nossupuso su lectura, teníamos muchas ganas de leer la nueva novela de Daniel Ruiz. El final del verano ha sido la fecha elegida para ello y nos ha tenido tres días en vilo, entre playa, siestas de playa y largas noches en vela.


Maleza nos cuentas tres historias, aparentemente independientes, que nos hablan de la periferia de una gran ciudad y de los personajes que la pueblan. Perrera, Carnaza y Maleza (así se llaman los relatos) nos cuentan cómo un solo acontecimiento – casi siempre anecdótico, pero en todos los casos desencadenantes de traumas y de impulsos primarios e incontrolables – puede cambiar la vida de los seres que viven sobre el delgado hilo que separa el bienestar de la tormenta de los desplazados de la sociedad.
En Perrera es la muerte de un perro, cuyo dueño – un niño cuyo hermano muerto ha marcado su infancia – vive en un barrio periférico de ¿Sevilla? junto a otros muchachos. El desarraigo, la tibios lazos familiares, la cercanía con los aspectos menos amables de la calle y la rivalidad con otras pandillas acaban desencadenando la tragedia anunciada. La historia nos remite a la tradición narrativa de Baroja o de Marsé como ejemplos más representativos. Miradas al abismo de nuestras sociedades, a aquellos que no van a protagonizar las grandes gestas del futuro. Perrera también nos recuerda a las grandes tragedias lorquianas donde ya desde el principio se huele el peor de los desenlaces. Novela urbana en estado puro, con la hoja afilada que ya nos ha mostrado en otras ocasiones Daniel Ruiz.
En Carnaza cambia el escenario y el protagonista. Un corriente responsable comercial de una empresa de electrodomésticos encuentra, en una salida para hacer running por las afueras de la ciudad (la misma que Perrera) una mano amputada. La decisión de recoger la mano y de quedársela, junto con la lectura de la noticia de un periódico sobre un asesinato reciente en la misma zona lleva al protagonista a una serie de acontecimientos que le arrastran hasta el inesperado precipicio. La mano, como antes el perro, es el detonante que deja aflorar las costuras de lo que en apariencia es una vida perfecta. En mi opinión, Carnaza es el relato estrella del libro, en una suerte de novela negra mezclada con la reflexión implícita, sosegada y contundente de las historias de Daniel Ruiz.
Por último, Maleza, el relato que da título al libro, en el que nos adentramos en la historia de Nolito, un chaval con una deficiencia psíquica que trabaja como auxiliar en una urbanización de lujo, y enamorado inocente y platónicamente de una niña que vive en ella. Un episodio relacionado con el alcohol, la figura tormentosa de unos pájaros y los fantasmas interiores ocultos tras la tolerante solo en apariencia relación de los más débiles con el resto de la sociedad, son el caldo de cultivo para el desenlace de la historia. Narración incómoda y amarga, en la que es fácil sentirnos violentamente reflejados y nos deja un sabor de boca sucio, desagradable, como ya nos anuncia el título.

Los tres relatos de Maleza conectan entre ellos porque la derrota está en ellos, en sus protagonistas. Unos nacieron con ella tatuada y su sino está escrito (Perrera), otros la llevan tan dentro que solo aflora cuando aparecen situaciones límite (Carnaza) mientras que los terceros – los peores – son los que nos describen como sociedad hipócritamente tolerante pero que prefiere que lo incómodo y lo que nos llena de inseguridad se sitúe lejos de nosotros y no perturbe nuestro bienestar que tanto nos ha costado conseguir, no sea que venga alguien y nos estropee la sonrisa (Maleza).


Parece que Daniel Ruiz nos va a deparar muchas alegrías literarias en el futuro. Su espacio, ganado con justicia, nos devuelve gran parte de la tradición literaria de muchos de nuestros grandes, entre los que quiero recordar al gran Rafael Chirves. Con autores como Daniel Ruiz, el legado se confirma, motivo por el cual tenemos que leerles y cuidarles, o lo que es lo mismo, leerles más y hacer porque otros los lean.

jueves, 25 de octubre de 2018

Contornos, José Escalera (Autoedición)

Si nos seguís con asiduidad, ya sabréis que de vez en cuando asomamos la cabeza al cada vez más habitual sector de la autoedición. Siempre he considerado interesante aquellos procesos creativos que se alejan del establishment y que deciden embarcarse en la aventura de llegar al público por canales alternativos y casi siempre más difíciles que los ordinarios.

El mundo de la literatura no es una excepción, pero sí cabe destacar la fenomenología de la autoedición como propia del sector, en cuanto a su explosión en sus diversas (cada vez más) formas. En resumen, uno puede autoeditarse (lo que ya supone una elección) pero elegir cómo autoeditarse es otro universo en sí mismo. Ya hay editoriales de la autoedición (Círculo Rojo), plataformas que nos permiten autoeditarnos y nos ofrecen el paquete completo, desde la maquetación hasta la venta del libro (Amazon) y multitud de alternativas intermedias que permiten al autor convertirse en un artista total. Para todos los gustos, vaya.
Esta vez hemos recibido una propuesta que, como casi todas, nos cautiva por la vertiente personal (por el interés que despierta el autor de la obra, ya que no hay apenas referencias adicionales sobre las que tomar una decisión como lector). El libro se llama Contornos y su autor es el sevillano José Escalera.


Contornos puede considerarse un thriller que a priori no se desvela como tal. Desde el principio se nos cuenta la historia de Ricardo, un joven soltero, triunfador profesional y personalmente, a lo largo de una semana frenética, donde se suceden los encuentros – frívolos, desenfrenados – con mujeres del su entorno.

Como sucede en ocasiones, especialmente cuando se trata de este género literario, nada es lo que parece. Hablar solo de lo que parece (sirva como referencia el párrafo anterior) sería no hablar del verdadero valor de la novela, mientras que hablar solo de lo que es sería desvelar uno de los grandes enigmas de la historia, y lo que en definitiva tiene mayor valor en ella. Lo que sí puedo adelantar es que me gusta esa forma de envolver al lector y hacerle creer lo que no es, de tal forma que se dan pocas pistas y las pocas que se dan no permiten averiguar el truco de la trama. Solo al final uno es capaz de echar la vista atrás y con media sonrisa reconocer que ha sido engañado durante doscientas páginas.

No es un debate menor. La creación artística está llena de estos equívocos, y son tantos los defensores (entre los que me encuentro) como los detractores de estos flagrantes engaños al consumidor de la obra. Una breve retrospectiva multicultural nos puede llevar a un maravilloso viaje por estas obras que durante años han engañado a todo tipo de lectores y espectadores: La huella, obra maestra del genial Joseph L. Mankievich, obras contemporáneas como Sospechosos habituales o El Sexto Sentido o rotundos clásicos modernos como Shutter Island, estupendo libro llevado a la gran pantalla por Martin Scorsesse.



Shutter Island (2010)
En todas estas obras, como en Contornos, el lector no es cómplice del engaño a un tercero, sino víctima, y eso a veces indigna y ofende. El lector no quiere formar parte del engaño, ya que además, el citado lector ofendido considera que desvelar los trucos al final no es elegante.

Frente a esta alternativa, hay otras que admiten interpretaciones más complejas. Son aquellas obras en las que el lector/espectador sospecha que ha sido engañado pero este engaño no se le desvela, por lo que todo queda expuesto a la interpretación y al debate. Son múltiples los ejemplos, pero basta la pregunta siguiente para animaros a encontrar obras que cumplen con esta etiqueta: ¿Ha sido todo un sueño?

El mago de oz (1939)

Contornos es una propuesta muy interesante porque reabre (lo ha hecho con nosotros) este debate sobre los límites del creador y su relación de este con el consumidor de su obra. En niundiasinlibro no nos gustan los límites, o defendemos su transgresión cuando estos existen, por lo que aplaudimos este libro y la originalidad del autor para contar la historia.


Podéis animaros a leer Contornos como una prueba del talento escondido que algunos tienen y se atreven a mostrar. Felicitamos desde aquí a José Escalera por su decisión de “publicarse”, y le animamos a que repita y a que, por qué no, vuelva a sorprendernos. Con esta primera propuesta, sin duda, lo ha logrado.

martes, 23 de octubre de 2018

Chesil Beach, Ian McEwan (Anagrama)


Este verano – el mío - ha tratado de deudas literarias, y Ian McEwan era una de ellas.  Considerado uno de los grandes escritores ingleses vivo, y valedor de una literatura que ha proliferado más en Estados Unidos que en Europa: la del desencanto de una sociedad que no ha conseguido lo que quería.



He decidido empezar con una de sus novelas emblemáticas, la breve pero implacable Chesil Beach, la historia de un fracaso matrimonial, con la inmensa playa de Chesil Beach como sobrecogedora metáfora. La historia de Florence y Edward, un joven matrimonio que sin apenas conocerse se enamora y decide casarse sirve al autor para mostrarnos con extrema dureza las debilidades de una sociedad (hablamos de la segunda mitad del siglo XX) donde lo correcto y lo conveniente son (fueron y serán) sinónimos de infelicidad y de renuncia al entendimiento propio y ajeno.



La descripción de los miedos y temores de la pareja por separado y la repulsión a todo lo sexual por parte de ella (y cómo se traduce en rencor, ira e insatisfacción vital) pretende, bajo mi punto de vista, ser una metáfora de las frustraciones de toda una generación (años 60 y 70) cuyas expectativas se ven truncadas por una sociedad distinta a la que soñaron.
He reconocido en Ian McEwan a autores que han hablado de esto mismo al otro lado del Atlántico. Raymond Carver, Philip Roth, Don De Lillo… todos tratan recurrente y obsesivamente de los mismos temas, opresivos y universales que describen el siglo XX occidental tan bien como lo hacen las grandes guerras o las grandes revoluciones. Puedo afirmar sin temor a equivocarme que en McEwan he encontrado el intento inédito (al menos para mi como lector) de encontrar la gran novela americana en Europa. De ahí me surge la gran pregunta, ¿Existe la gran novela europea? ¿Cuáles son las candidatas, si asumimos tal concepto, a ello? ¿Es este concepto literario americano extrapolable a Europa? Intentaremos seguir indagando en nuestras próximas lecturas.

domingo, 21 de octubre de 2018

Lincoln en el Bardo, George Saunders (Seix Barral)

Os presento hoy esta exitosa novela, ganadora del premio literario más prestigioso de Reino Unido, el Man Booker Prize for Fiction 2017, que se ha convertido en uno de esos libros recomendados por todos, inluyendo varias celebridades como Bill Gates que lo señala como uno de los libros del año. Nos embarcamos en la lectura de un autor George Saunders que está definido como uno de los mejores de su generación, al que por ahora todavía no habíamos disfrutado. 


Febrero de 1862. En medio de la sangrienta guerra civil que divide al país en dos, el hijo de doce años del presidente Lincoln está gravemente enfermo. En cuestión de pocos días, el pequeño Willie muere y su cuerpo es trasladado hasta un cementerio en Georgetown. Los periódicos de la época recogen a un Lincoln deshecho por la pena que visita la tumba en varias ocasiones para guardar el cuerpo de su hijo.
A partir de este hecho histórico, Saunders despliega una historia inolvidable sobre el amor y la pérdida que se adentra en el territorio de lo sobrenatural, allí donde tiene cabida desde lo terrorífico hasta lo hilarante. Willie Lincoln se halla en un estado intermedio entre la vida y la muerte, el llamado Bardo según la tradición tibetana. En este limbo, donde los fantasmas se reúnen para compadecerse y reírse de lo que dejaron atrás, una lucha de dimensiones titánicas surge de lo más profundo del alma del pequeño Willie. 




En el Bardo, acompañan a Willie varios fantasmas, ancianos, jóvenes suicidas, chicas de “mala vida”, madres obsesionadas… y a través de ellos conocemos el relato de las visitas de Lincoln a su hijo, del estado de las relaciones humanas, de la cercanía, del adiós a los muertos. 

La estructura narrativa del libro es muy especial, original. Según su autor, un antídoto contra su propio aburrimiento. Cada uno de los fantasmas incluido Willie se convierte en narrador. Y se crea así un diálogo constante entre ellos. Cada uno utiliza un lenguaje, y siguen plagados de obsesiones y constantes inquietudes inherentes al momento de su muerte. Se interrumpen, insultan, conviven en este limbo tan peculiar. 

No os engañaré, hay que hacerse a la novela. Cierto descolocamiento inicial da paso a una lectura frenética y amena. También en muchos puntos inquietante. Pero consigue un punto de suspense que nunca habrías pensado que podía mantenerte tan pegado a la lectura. 

Además la lectura se completa con citas históricas de periódicos de la época, mostrando el dolor de Lincoln, tanto inventados como reales. No sólo habla de la muerte de su hijo sino del momento histórico, durante la guerra, de las dudas, de las muertes de los soldados que se unen a la de su propio vástago. 

Un libro diferente y de gran originalidad narrativa. A los que les divierten los experimentos literarios, esta novela les llegará. 


George Saunders (Amarillo, Texas,1958) es un aplaudido cuentista norteamericano con obras como Diez de Diciembre o Pastoralia, que lo convirtieron hace algunos años en el rey del relato corto. Es un miembro de lo que se dio en llamar The Next Generation, unos cuantos jóvenes escritores dados a conocer gracias a revista McSweeney's de Dave Eggers.

jueves, 18 de octubre de 2018

La tiranía sin tiranos, David Trueba (Anagrama)


Volvemos a la colección Cuadernos de Anagrama (ya la estrenamos con El año que nevó en Valencia, de Rafael Chirbes) con La tiranía sin tiranos, de nuestro querido David Trueba.


Siguiendo la línea de la colección, con La tiranía sin tiranos nos apeamos de la rabiosa actualidad para reflexionar sobre nuestra sociedad actual, sus principios sociales y económicos, la imposición del capitalismo como modelo incuestionable e inamovible, y como conceptos como la solidaridad y lo colectivo nos enfrenta muchas veces a contradicciones insoportables.
Vivimos permanentemente en equilibrio inestable, y nuestras convicciones se ven muchas veces cuestionadas (a menudo por nosotros mismos). El breve ensayo de Trueba nos brinda la oportunidad de mirarnos al espejo y de preguntarnos quiénes somos y quiénes creemos ser, cuánto hay de verdad en nuestros ideales y cuánto estamos dispuestos a mentirnos a nosotros mismos para sobrevivir. La reflexión que resume bajo mi punto de vista el propósito del libro es la que lleva el autor al propio título: si no eres capaz de identificar al tirano, es probable que el tirano seas tú. Toda una declaración de intenciones que apunta con dedo acusatorio a todos los que estamos en el lado bueno del mundo, independientemente de nuestros ideales.




Soy un fanático de esta colección. Me encanta el formato (por fin un libro de bolsillo de verdad), y su edición recuerda a las publicaciones independientes más que a las de una editorial consolidada. Los autores están elegidos de maravilla y los temas tratados merecen espacios diferentes a los del propio libro (debates en casa, con amigos, en las bibliotecas, en encuentros con los autores...). En este caso, el autor es uno de nuestros autores predilectos. Conectamos con su literatura y su faceta periodística, y nos encanta su forma de contar lo que cuenta. David Trueba es para nosotros uno de los grandes.





Te invito a que conozcas de cerca la colección de Cuadernos de Anagrama. Todo un soplo de aire fresco que no se parece a casi nada de lo que actualmente se publica, y nos ayuda a recordar lo importante que es a veces bajarse del tren de la inmediatez.

martes, 16 de octubre de 2018

Ébano, Ryszard Kapuściński (Anagrama)


En otra de mis felices lecturas de verano, he saldado mi deuda con Ryszard Kapuściński, uno de los escritores más importantes del siglo XX, cuya obra es universalmente reconocida en el género de la literatura periodística. Ébano es uno de los grandes clásicos sobre África del siglo XX, y su ya legendario prólogo es toda una declaración de intenciones para lo que le espera al lector en el resto del libro:
 
He vivido unos cuantos años en África. Fui allí por primera vez en 1957. Luego, a lo largo de cuarenta años, he vuelto cada vez que se presentaba la ocasión. Viajé mucho. Siempre he evitado las rutas oficiales, los palacios, las figuras importantes, la gran política. Todo lo contrario: prefería subirme a camiones encontrados por casualidad, recorrer el desierto con los nómadas y ser huésped de los campesinos de la sabana tropical. Su vida es un martirio, un tormento que, sin embargo, soportan con una tenacidad y un ánimo asombrosos.




De manera que éste no es un libro sobre África, sino sobre algunas personas de allí, sobre mis encuentros con ellas y el tiempo que pasamos juntos. Este continente es demasiado grande para describirlo. Es todo un océano, un planeta aparte, todo un cosmos heterogéneo y de una riqueza extraordinaria. Sólo por una convención reduccionista, por comodidad, decimos “África”. En la realidad, salvo por el nombre geográfico, África no existe.
 

He releído varias veces este prólogo y lo he compartido con muchos amigos porque describe a la perfección lo que nos ocurre no solo con África, sino con otras muchas opiniones formadas sobre realidades de las que solo conocemos una pequeña, reducida e injustificadamente simplificada parte de las mismas. En estos tiempos de titulares que nos ahorran tiempo de análisis y reflexión, de rápida obsolescencia de la información (lo importante de hoy ya no lo es mañana) y de la institucionalización del sensacionalismo como forma de crear opinión política, parece legítimo opinar sobre cualquier cosa sin el más mínimo conocimiento razonable. Este prólogo nos ayuda a entender que esta tendencia no es nueva: África es el paradigma de la simplificación, y hablar de este continente es similar a pretender considerar igual a un sevillano y a un finlandés.
Un gráfico intuitivo para entender la inmensidad del continente africano


Hecha esta reflexión, volvemos a Ébano. Kapuściński recorre en él más de 30 años viviendo de forma intermitente a lo largo y lo ancho del continente africano. Y a través de sus capítulos, y de su experiencia, conocemos realidades sociales, políticas y vitales de lugares tan remotos como Ghana (ahí comienza el viaje), Tanzania (entonces dos países, Zanzíbar y el primer golpe de estado del que es testigo el periodista, y Tanganica), Etiopía, Uganda (apasionante país condicionado por sus fronteras y por un poder militar despiadado y populista) o Liberia (apasionante historia de un país donde su bello nombre explica su formación y su tragedia).


Con Kapuscinski vivimos sus enfermedades, su contacto con grupos revolucionarios para vivir de cerca conflictos y cambios de régimen, sentimos la piel de África, sus cotidianidades y sus grandezas, su compleja estructura social donde las familias, los clanes y las tribus explican mejor el devenir de un continente que las artificiales fronteras impuestas desde occidente.
Porque entre vivencia y vivencia el autor reflexiona, y lo hace para construir un ensayo muy bien estructurado y documentado, que retorna de forma recurrente a la explicación (o a una de ellas) de la gran tragedia africana: la que nace con la ir(responsabilidad) de Europa, el continente vecino con su interesada colonización y su despiadado reparto de África, con la formación de fronteras inexistentes, países inexplicables y conflictos derivados de imposible solución.



Kapuscinski es, además un gran creador de imágenes, y logra hacernos ver con palabras lo que hemos visto en imágenes durante años: que las guerras en África son guerras de niños (siempre lo han sido en definitiva) y que el oprimido acaba convirtiéndose en opresar con más frecuencia de la deseada (la descripción del cruel asesinato del dictador ugandés Samuel Doe es muy difícil de olvidar).

Ébano es un libro fundamental si quieres conocer un poco más de cerca el continente africano, tanto si ya has viajado a alguno de sus países como si aún tienes pendiente el viaje. Lo bueno de haber comenzado a disfrutar de la obra de Kapuscinski es que su obra es extensísima e interesantísima, y en ella, además de África, ha explorado muchos de los grandes conflictos (guerras, golpes de estado, dictaduras, revoluciones) de la humanidad a lo largo de Asia, Europa y América durante el siglo XX.

Termino con una de las narraciones que más me ha gustado y que solo es una muestra de las cosas que te llevas de este libro. Kapuscinski cuenta que en algunas aldeas de África la vida se construye alrededor de los árboles. Si en la aldea hay un maestro, el espacio bajo el árbol sirve como aula escolar. Al divisar desde lejos uno de ellos, podemos tranquilamente dirigirnos hacia él, sabiendo que allí encontraremos gente, un poco de agua e, incluso, tal vez algo de comer. se relatan los acontecimientos del día y se cuentan historias en que se mezclan lo real y lo imaginario, cosas alegres y las que despiertan terror. Cuando el árbol muere, la comunidad queda huérfana, y desaparecen las historias, y por tanto la vida. Esta bella metáfora (real en África) podría hacernos pensar y buscar a nuestro alrededor esos árboles en torno a los cuales hablar, debatir y darnos la mano para conseguir caminar juntos hacia el futuro.


domingo, 14 de octubre de 2018

La historia de Pingru y Meitang, Rao Pingru (Salamandra)


Una recomendación más para la piscina, playa, monte…un libro ligero pero precioso. Una manera de narrar buena y bonita. Nostalgia de tiempos pasados, pero con el optimismo por bandera. Libros para animar el alma y para hacer olvidar los momentos más duros del día.

Desde niño, Rao Pingru tenía talento para la pintura. Nunca asistió a clases, pero le gustaba dibujar figuras e ideogramas en un mundo sujeto al imperio de los signos: la escritura, la caligrafía y la ilustración con tinta y acuarela. Cuando el 19 de marzo de 2008, tras sesenta años de vida en común, su esposa fallece a causa de una enfermedad, la única forma que encuentra Pingru de apaciguar el dolor lacerante es dejar a sus nietos constancia de sus recuerdos por escrito y en forma de dibujos. Cuatro años después, esa veintena de cuadernos dieron cuerpo a este libro extraordinario. Se llamaba Meitang y fue para él como un ancla en un mundo embravecido. Se conocieron muy jóvenes, el amor floreció lentamente y estaban destinados a formar una pareja normal, como tantas otras. Sin embargo, el turbulento siglo XX les reservaba un camino lleno de escollos. Primero, defender a su país ante la invasión japonesa; luego, tras la boda, luchar contra los comunistas insurrectos liderados por Mao Zedong; y más tarde, tras la derrota y el ingreso en un campo de reeducación, vivir separados durante más de veinte años, hasta que el cambio de régimen abrió la puerta al ansiado reencuentro. A pesar del dramatismo de la historia, Rao Pingru se resiste a caer en la amargura y a dejarse arrastrar por el rencor. De alguna forma, ha logrado preservar la mirada inocente, abierta y limpia del niño que nos encontramos al inicio de estas páginas, y que, al final de la lectura, nos transmite con diáfana honestidad su inmenso amor por la vida.




Esta preciosa autobiografía se ha colado entre mis lecturas y nada más empezarla, ya me di cuenta de que no la podría dejar. Pingru nos relata un cuento, su cuento. Todo basado en su propia vida, todas las historias son reales pero bien escritas y además preciosamente ilustradas. Porque a Pingru siempre le había gustado pintar, pero como suele pasar con las habilidades artísticas, no fue hasta su vejez cuando se inspiró para hacerlo. Y su inspiración vino a través de su familia, la pérdida de su amada Meitang y el deseo de querer contarles a sus nietos lo vivido.

No puedo imaginar una manera más entretenida de repasar la historia del siglo XX de China. Un país del que no se nos cuenta mucho pero con un pasado político lleno de guerras internacionales, empieza el libro con la guerra con Japón, pero también guerra civil y posterior mandato de Mao. Hay partes duras, pero el autor nos lo hace fácil.  El campo de re educación. 

Una manera de contar una historia sencilla. Una historia llena de dramas, de desencantos, pero vista de la misma manera desde la niñez hasta la madurez. El autor es ese niño que no ha perdido la mirada inocente ni las ganas de disfrutar de las pequeñas cosas. A pesar de la nostalgia por la pérdida de Meitang, no es un libro cursi, ni altamente emocional. Nos cuenta su vida a través de anécdotas, momentos, lo que recordamos todos de nuestro pasado, los minutos que más nos han impactado.

Me ha encantado además las descripciones de las comidas que tanto hacían disfrutar a Pingru y a Meitang. El anciano revive momentos de su vida, viajes, fiestas, días especiales a través de los manjares que probó en esas circunstancias. Su placer es tan vívido que el lector lo disfruta con él y sufre de igual modo su nostalgia por los platos que nunca ha vuelto a probar, esa nostalgia que todos tenemos de cosas probadas en nuestra infancia y juventud, aquellas que siempre sabían mejor. Y las ilustraciones de nuevo ayudan en este punto y te incitan a coger un avión y probar la verdadera gastronomía china.

Es un libro que vuela entre tus manos, que se hace demasiado corto. Podría seguir escuchando historias de Pingru todos los días. Del mismo modo que un buen abuelo te sienta en sus rodillas y te subyuga con sus palabras. Muy recomendable para los que les gusta disfrutar de las historias ilustradas pero con algo más de calado.


jueves, 11 de octubre de 2018

Planetarium, Chris Wormell y Raman Prinja (Impedimenta)

¡Ya está en las librerías Planetarium! La nueva entrega de la colección “Visita nuestro museo”. Esta colección es una de las favoritas en nuestro hogar. Animalium, Botanicum, Historium y Dinosaurium están en las estanterías más visibles de nuestra casa para poder echarles un vistazo siempre que nos apetezca. Si hasta ahora mi favorito era Historium, creo que Planetarium lo ha desbancado. 


Planetarium es un extraordinario viaje a través del espacio exterior, desde el Sol y nuestro Sistema Solar, pasando por innumerables estrellas y asteroides, hasta la Vía Láctea y el Universo que se extiende más allá. Con las impresionantes ilustraciones de Chris Wormell y los instructivos textos del profesor Raman Prinja, estamos ante un museo que está siempre abierto y que alberga una extraordinaria colección de objetos astronómicos, desde pequeñas lunas heladas hasta inmensas galaxias espirales. ¿Cuán grande es el Universo? ¿Cómo se originó y qué misterios entraña? Planetarium es el regalo perfecto para cualquier apasionado del espacio, esa inmensidad tan desconocida e inabarcable que constituye una de las mayores incógnitas del conocimiento humano.




De acuerdo, somos una familia con un interés bastante alto en el espacio. Al menos el cincuenta por ciento de la familia. Nuestro hijo mayor quiere ser astronauta. También pintor, pianista y últimamente tener un puesto de tortitas. Pero eso en sus ratos libres entre viajes espaciales. Y a mí el universo me apasiona. Así que este libro es estupendo para nosotros. 

Es un libro muy diferente a otros de divulgación sobre el espacio para niños y jóvenes. Normalmente se centran mucho en el sistema solar, lo cual es importante e imprescindible pero este llega mucho más allá. Nos habla de temas tan interesantes como estos: 
  • Exoplanetas: planetas en otros sistemas que podrían ser nuestro nuevo hogar en el futuro.
  • El fin del universo: las tres teorías predominantes sobre cómo acabará la existencia del universo tal y como lo conocemos.
  • La muerte de las estrellas: incluido el Sol. Su conversión en supernovas y su final.
  • ¿Sabíais que el satélite Titán tiene características parecidas a la tierra? Por fin he sabido porqué muchas obras de ciencia ficción plantean la vida en Titán.
Para mí ha sido una lectura apasionante (creo que se me nota) y se lo he estado leyendo en voz alta a mi hijo de 5 años el cual se ha mostrado muy interesado en los agujeros negros. ¿Tendremos un futuro físico en nuestra casa? Hombre, un poco de lío se ha hecho con ellos, pero le está gustando mucho. Las ilustraciones tan realistas ayudan a ello, son estupendas, nada de dibujos de planetas coloristas sin más. 


Mi telescopio se me ha quedado pequeño, ahora sólo quiero observar nuevas galaxias, exoplanetas y cúmulos espaciales. Y si queréis seguir indagando en este tema, en la bibliografía final da algunas direcciones de páginas web con más información o con proyectos increíbles como Zoogalaxy, en la que puedes participar sin conocimientos previos en el análisis de galaxias. Este libro seguirá siendo uno de nuestros favoritos durante mucho tiempo.

martes, 9 de octubre de 2018

Lily y el pulpo, Steven Rowley (Anagrama)


Este libro me llamó la atención nada más verlo porque estaba buscando una lectura ligera en los días de sol, sobre la hierba. Una lectura que pudiera confrontar las múltiples interrupciones de mis hijos al lado de una piscina. Ya sabéis, hay lecturas que aguantan esto y otras que no. La historia de un chico y sus problemas afectivos, del apego a su perrita, me parecía ideal para mi objetivo. A pesar de eso cada interrupción me costó horrores porque casi desde el principio esa historia tan sencilla me enganchó.

Lily, una perrita salchicha de doce años, despierta una mañana con un pulpo en la cabeza. Eso, al menos, es lo que de golpe ve Ted, su atribulado amo, un joven gay y soltero que se ha embarcado en la difícil empresa de ser escritor en Los Ángeles y que es también el hilarantemente irónico y no del todo fiable narrador de esta novela. Como las cosas no le van demasiado bien y no puede abrirse a otra relación íntima tras la ruptura con su última pareja, Ted está amputado afectivamente: la única excepción a su soledad es la compañía a toda prueba de Lily, así que echará mano de todos los medios a su alcance para salvarla de los tentáculos del «pulpo», eufemismo que le permite suavizar la espantosa realidad de la enfermedad de su perra. 



Desde la primera página lo que más llama la atención de la novela es su frescura y su humor. Aunque estemos hablando de algo muy triste, pero el protagonista es un chico entrañable, que se sienta los sábados a comer pizza y jugar al monopoly con su perrita. Un chico que va a terapia desde su última ruptura y tiene problemas para relacionarse de nuevo con hombres.

Pero en principio esto no importa, porque tiene a Lily. Todos los que hemos tenido o tenemos mascotas importantes en nuestra vida podemos sentir lo mismo que siente Ted cuando llega a casa. Alguien que te comprende, que te entiende, que te necesita sin reservas. Cuando no están el vacío es sorprendente y es curioso como esto es muy difícil de entender para alguien que no disfruta con los animales de alguien que ha vivido con ello. Es totalmente incomprensible, casi te hacen pasar por un loco. Como yo viví con alguien tan especial como Lily, puedo empatizar con Ted sobre el descubrimiento del “el pulpo”, esa enfermedad que intentamos no nombrar, en la que intentamos no pensar.

Y empieza la aventura para salvar a Lily. O al menos para disfrutar con Lily todo el tiempo posible, para desvariar, para recordar tiempos pasados… Ted es todo imaginación y referencias populares actuales. Muy divertido, un chico muy especial. Un personaje con el que conectas de inmediato.



También el final es muy especial y deja muy buen sabor de boca. Uno de esos libros que cierras con una sonrisa de oreja a oreja y no porque el final feliz salga milagrosamente de entre sus páginas, sino por el tono del protagonista. De veras que ha sido una lectura muy sorprendente, un libro fácil de leer y entrañable. Si estás buscando algo así no lo dudes.

domingo, 7 de octubre de 2018

Decidir, David Giner (Ápeiron)


Dos hombres y una habitación. Una petición, la que uno de ellos le hace al otro. Necesito matar a alguien. O más bien, necesito que tú mates a alguien. El pasado, el de los dos, o el de cada uno por separado, si bien es cierto que en algún momento esos dos pasados convergieron de manera casual. Y una decisión no tomada en su momento que vuelve ahora, rotunda y poderosa, a ocupar todo el espacio, contaminándolo y condicionando la decisión a tomar ahora. Así, describiendo en breves escenas el argumento, es como mejor se me ocurre comenzar a hablaros de Decidir, la primera novela de David Giner, publicada en Ápeiron Ediciones, y cuya lectura ha llenado de intriga, dudas y reflexiones nuestras primeras tardes postvacacionales.


Creo que la sinopsis no debe contarnos mucho más de esta novela. Decidir es la historia de Sacha y Emil. Sacha yace enfermo en la cama de un hospital y recibe la visita diaria de Emil, su yerno. Ambos vivieron años de guerra, aquella que tuvo como escenario la ex república de Yugoslavia. Ambos se conocieron y compartieron una historia con más enigmas que certezas, y una decisión (no tomada) marcó sus destinos. Años más tarde, Emil se casó con la hija de Sacha y el pasado volvió con esa terrible petición. Y a partir de ahí todo es posible.

He de reconocer que soy un apasionado de los escenarios cerrados, de las historias de personajes, donde lo narrado puede extirparse de la realidad porque es una realidad en sí misma, no es necesario contextualizar nada más, y el lector participa del encierro y de la trama. La novela se teatraliza y se circunscribe a un territorio fácilmente imaginado. Todo ocurre ahí, y casi todo lo que ocurre (u ocurrió) fuera prácticamente sobra.

¿Es Decidir un thriller? ¿Es una novela reflexiva sobre la decisión humana? ¿Es un tratado vestido de ficción acerca de la condición humana, del concepto de justicia y de la capacidad del hombre para moldear su entorno en beneficio propio? La respuesta a todas estas preguntas es un sí rotundo. Decidir es la lucha dialéctica de dos hombres que afianzan su conocimiento mutuo (y propio) a través de los ojos del que tiene enfrente. Es una lucha de poder, un diálogo (muchas veces introspectivo) donde se debe desencriptar la petición.

Especialmente interesante es la evolución del pensamiento de ambos personajes (del que somos testigos en todo momento). ¿Quién es la persona que debe morir? ¿Es uno de ellos? ¿Es alguien que merece morir? ¿Es necesario conocer los motivos para el ejecutor del encargo? ¿Quiere conocerlos?


David Giner ha supuesto toda una sorpresa para mí. Parece lógico cuando uno se enfrenta a una ópera prima albergar cierta incertidumbre (las experiencias vividas son de todo tipo), pero el autor sale claramente airoso en este caso. No es fácil encontrar en un autor casi inédito los mimbres de gran escritor de los que David Giner es poseedor. Además, el dominio de la escena y la capacidad de girar de manera recurrente en torno a un solo tema requiere de una capacidad como narrador encomiable. Por momentos me ha parecido reconocer algunos reflejos del mejor Javier Marías, y Decidir me ha hecho añorar al autor que tanto quise y del que luego me fui alejando. Si habéis leído a Marías y conocéis sus obras Tu rostro mañana, Mañana en la batalla piensa en mí o Todas las almas, rotundas obras maestras, sabréis reconocer la importancia de las palabras que dedico a esta novela.


Queridos amigos, ha nacido una gran novela, y por extensión, hemos incorporado a nuestra lista de autores a seguir de cerca a David Giner, del que ya esperamos nuevos proyectos, así como de esta editorial, en la que tendremos que profundizar al habernos demostrado un excelente olfato para las obras que hay que difundir y popularizar.

jueves, 4 de octubre de 2018

Los puentes de Moscú, Alfonso Zapico (Astiberri)




 El año pasado la revista Jotdown publicaba una entrevista al músico Fermín Muguruza, un histórico del rock reivindicativo en euskera y una de las leyendas vivas de la música en España. El entrevistador era Eduardo Madina, ex político del PSOE, ahora en otras lides bien diferentes. Esta entrevista podría ser una más, pero podéis suponer que no lo es. Eduardo Madina sufrió un atentado de ETA en el año 2002 (con tan solo 26 años) que le amputó una pierna e hizo que su vida tuviese un antes y un después a partir de esa fecha. Por otro lado, de Fermín Muguruza es indudable su compromiso con la ideología abertzale dentro y fuera de los escenarios. Si tuviéramos que resumir en cuatro trazos su trayectoria elegiría los siguientes acontecimientos ilustrativos de su vida y obra (bien podrían ser otros): Uno) Líder Kortatu, mítico grupo autor de himnos utilizados frecuentemente como símbolos de la lucha independentista, Dos) Primer concierto del grupo Negu Gorriak (posterior a Kortatu y liderado también por él) a las puertas de la cárcel de Herrera de la Mancha, con 10.000 seguidores reivindicando el acercamiento de presos al País Vasco, 3) Su compromiso con el movimiento antiglobalización, orientando su carrera al compromiso social y político, y diversificando su faceta artística hacia la dirección de documentales, 4) Su posición posterior contra la violencia y en defensa del abandono de la lucha armada (su testimonio queda de manifiesto en el documental La pelota vasca, de Julio Médem).


El hecho de que esta entrevista pudiera tener lugar ya es un acontecimiento que hubiera sido impensable años atrás, y que demuestra la normalización del conflicto y la generosidad de algunos de los protagonistas para que así sea. La entrevista es impagable y os aconsejo leerla sin prejuicios.



Pues bien, el dibujante Alfonso Zapico, testigo de excepción de aquel encuentro, lo ha plasmado en forma de novela gráfica, y nos regala esta maravilla llamada Los puentes de Moscú. El título representa una preciosa metáfora del encuentro. Los puentes son  construcciones arquitectónicas que sirven para comunicar dos orillas, dos márgenes, Además, son los primeros susceptibles de ser destruidos en caso de conflicto. Moscú en este caso no es la capital de Rusia, sino el nombre coloquial (Mosku) de la plaza de Irún donde tiene lugar el encuentro.


Un libro especial y muy recomendable que nos acerca al terrorismo vivido en España desde uno de sus múltiples posibles flancos, y donde podemos sacar matices y colores a la rigurosa y plana historia oficial.
Por último, me gustaría confesar mi culpa por no haber leído hasta ahora nada de Alfonso Zapico. Uno de los mejores autores gráficos de la actualidad cuya obra ha sido reconocida dentro y fuera de España. Los puentes de Moscú ha servido para darme cuenta de mi enorme error, que voy a subsanar de inmediato: La balada del Norte y Dublinés (Premio Nacional del Cómic) ya están de camino.