domingo, 30 de septiembre de 2018

Más trabajo para el enterrador, Margery Allingham (Impedimenta)



Uno de los libros que llenó desde el primer momento mi maleta de vacaciones. Las aventuras del detective Albert Campion de nuevo. Tras haber leído dos novelas de  Margery Allingham, estaba más que dispuesta a una nueva. Un gran placer que parece que Impedimenta tiene intención de seguir trayendo a nuestro país, ya que es verdaderamente difícil encontrar traducciones de esta autora, por otro lado tan valorada en Reino Unido.

El detective Albert Campion, al que conocimos en El signo del miedo, está a punto de dar un gran paso. Va a marcharse a las Indias para convertirse en gobernador de una isla, pero todo cambia cuando le piden que se ocupe de un caso que ya está empezando a salir en los periódicos: al parecer, una de las hermanas de la célebre familia Palinode ha sido envenenada o, al menos, eso es lo que dicen las amenazadoras cartas anónimas que ha estado recibiendo su médico de cabecera. Las investigaciones lo llevarán a Apron Street, un microcosmos repleto de aristócratas excéntricos venidos a menos, ataúdes desaparecidos, mejunjes repelentes, certificados de defunción falsificados y enterradores que quizá sientan demasiada pasión por su trabajo. Con la ayuda de Lugg, su fiel terrateniente, y Charlie Luke, el inspector del caso, Campion se verá inmerso en una maraña de misterios y peligros que pondrá a prueba toda su capacidad deductiva.




Dos miembros de una familia de la alta sociedad, los Palinode, han muerto en extrañas circunstancias. Los Palinode son una familia peculiar, culta, extravagante, muy inteligentes…pero con una de esas mentes no prácticas que les han llevado a caer en desgracia económicamente y perder toda su fortuna. El segundo miembro de la familia en morir, Ruth, desata todo tipo de conjeturas en el departamento de policía.

Ante este misterio sin resolver, varios contactos solicitan ayuda a Albert Champion. Detective aficionado pero con una mente preclara para desentrañar cualquier crimen. Albert considera una señal que le hayan pedido ayuda tanto la policía, como la dueña de la casa en la que viven los Palinode, como un extraño familiar de su criado. 

Alligham es una autora muy solvente, creando momentos de tensión, dejando capítulos sin explicar para llegar a un final que remate el libro por completo. Una maestra en el arte de los libros de misterio más clásicos, con un personaje clave como es el detective pero incluyendo varios personajes interesantes y a los que da gusto seguirles la pista.


Pierde bastante importancia frente a El signo del miedo su colaborador Lugg, que aportaba mucho humor en la anterior publicación. Pero los miembros de la familia Palinode son ingeniosos y atractivos, dotando al libro de algo más que las habituales historias del género llenas de personajes carentes de personalidad. En este caso un enterrador muy peculiar, un policía obstinado, una anciana que prepara brebajes…llenan las páginas creando un coro redondo.

Una novela muy gratificante para llevar a la playa, al campo, en la soledad de nuestro sillón. No hace falta mucho para disfrutar de una buena historia de detectives.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes 2, Elena Favilli y Francesca Cavallo (Destino)


Me he animado a realizar esta reseña porque al final de este libro las autoras piden que desde cualquier medio de red social o similar se realice una crítica del libro. Esto es debido a que es un proyecto de crowfunding. Un éxito sin duda y un libro que merece mucho la pena que esté en nuestras bibliotecas por estos tres motivos:

Motivación: El libro nos enseña mujeres, chicas, niñas, en situaciones diferentes rompiendo sus propios límites. Ya sea pobreza, enfermedad, la sociedad…

Imaginación: tenemos niñas que enseñar a cazar a halcones, chicas que escriben sobre conejos que hablan, mujeres inventan nuevos géneros musicales. Todo ello es lo que tiene que leer una niña o un niño para imaginar un mundo nuevo, para hacerse un hueco en él.

Igualdad: Nuestra historia oficial está llena de referentes masculinos. Está claro que ellos han escrito los libros con los que nos hemos criado muchas generaciones. Evidentemente la mujer estaba en otro sitio. Pero ahora la mujer está en todas partes, y eso lo deben mostrar los nuevo libros que le mostremos a la infancia. Tanto a niños como a niñas. Referentes femeninos para ellas. Una niña no va a querer ser científica si no ve mujeres representándola. Y un niño necesita ver esto desde pequeño para que lo normalice y no lo considere excepcional.




El libro reúne cien nuevas historias de mujeres extraordinarias de todo el mundo. Desde Beyoncé, pasando por J. K. Rowling, hasta Madonna; desde Rigoberta Menchú pasando por Nefertiti hasta Isadora Duncan, retratadas por las 50 ilustradoras más importantes de todo el mundo.
Después del éxito del primer libro en todo el mundo, la selección de historias de este segundo volumen fue realizada con las aportaciones de la gran comunidad de lectores y lectoras que #Niñasrebeldes #RebelGirls ha creado.  


Por estas razones ya le leemos este libro a nuestros niños, ayudan sus ilustraciones de las mujeres y chicas que lo componen. Resulta muy inspirador para nosotros así que me imagino que lo será mucho más para ellos. Es divertido, educativo y necesario. No puede haber mejores argumentos para tenerlo. Ha sido un regalo genial que le han hecho a nuestra pequeña y esperamos que lo siga disfrutando por mucho más tiempo.

martes, 25 de septiembre de 2018

Ropa, música, chicos de Viv Albertine (Anagrama)


Últimamente en esta casa nos hemos aficionado a las crónicas de Anagrama. Empezamos con El arqueólogo inocente, seguimos con Corre, Rocker y con Viajes con Herodoto y nos hemos enganchado. Ahora recorremos el mundo del punk con una autora que lo vivió en primera persona. Y ya os adelanto que no hace falta que te guste esta música en absoluto para disfrutarlo.

Como los viejos elepés, este libro tiene una cara A y una cara B. La primera po­dría titularse «Sexo, drogas y punk». La segunda, «Hay vida después del punk».
Viv Albertine llega a Londres en 1958 con cuatro años, procedente de Sídney. Estas memorias arrancan con su infan-cia y adolescencia, entre descubrimientos musicales –John Lennon, los Kinks, Marc Bolan–, conciertos -–de los Stones, David Bowie...–, primeras escapadas –a Ám­sterdam– y primeras experiencias adultas –con ladillas incorporadas–. A finales de los setenta, dos encuentros lo cambian todo: conoce a Mick Jones y descubre a Patti Smith.

Básicamente en la adolescencia de cualquier chica estas tres cosas son lo único que te importa: ropa, música, chicos. A pesar de no ser una gran melómana (podría definir perfectamente mi propia adolescencia como ropa, películas, chicos) puedes sentirte en la piel de Viv. Cada descubrimiento es refrescante y te hace volver a esa época en la que una canción que descubres, un chico que conoces o un vestido que te compras, puede rondar por tu cabeza durante varios días. Una época que todos añoramos pero que dejamos atrás gustosamente muy pronto. Entonces, ¿qué cambia aquí? Lo que cambia es que Viv convierte esto en su vida y su carrera. Poco a poco comienza a integrarse en el mundo musical punk y sin tener un talento clave, consigue convertirse en un personaje más de ese círculo especial.

No conocía a Viv Albertine antes de empezar el libro. No soy aficionada a la música punk, ni a la ropa de Vivianne Westwood. Pero da igual. La historia habla mucho de esto. Muchos cantantes, groupies, bajistas, baterías…pero de lo que historia nos habla realmente es de hacer de lo que amas tu vida. Sin ninguna vocación clara ni sobresalir, trabajar duro y ser constante para conseguir lo que quieres, aunque parezca un sueño fuera de nuestro alcance. Eso es lo que hace Viv. Ella ama la música, vibra con ella. Y aprende a tocar desde cero para tener un grupo y crear algo pionero en su generación, un grupo femenino que habla claramente de lo que les interesa.

No hay duda de que a través de las tres cosas del título es la manera mejor de expresarse de la autora. Nos habla también mucho de la ropa, incluyendo fotos de la época en la que nos la muestra. Por fin un libro que enseña de manera clara que la ropa no es sólo algo superficial con lo que cubrirnos sino que el que se esfuerza en elegirla, está mostrando lo que los demás quieren que se vea, está comunicando algo, es un esfuerzo que merece la pena. También de la elección de sus parejas, todas ligadas al mundillo punk, los únicos que pueden entender esa pasión. Se dan relatos verdaderamente divertidos y realistas de sus citas. Las páginas vuelan en esta época de su vida.

Pero como dice la contraportada, llega la cara B del sueño. Finalmente Las Slits se separan y Viv debe comenzar de nuevo. Y ahí llega la parte agridulce de la historia ya que se tiene que enfrentar a dos de las cosas que más miedo le pueden dar a una persona, un cáncer y la imposibilidad de concebir.

Este libro lo tiene todo, energía, humor, drama, pasión…Finalmente sabemos que los sueños se pueden seguir cumpliendo a la edad que sea y que a los cincuenta también podemos seguir buscando ropa, música, chicos (y otras muchas cosas más) y seguir pasándolo bien.


Viv Albertine (Sídney, 1954) fue una figura relevante de la escena punk londinense y miembro de la influyente banda femenina The Slits. Ha trabajado en varios proyectos cinematográficos y televisivos, y, tras un silencio de más de veinte años, retomó su carrera musical en solitario en 2010 con el ep de cuatro temas Flesh y en 2012 con el disco The Vermillion Border, muy bien recibido por la crítica. Ropa música chicos fue seleccionado como uno de los libros de 2014 por The Sunday Times, The Guardian, LA Times, Mojo, NME yRough Trade.

domingo, 23 de septiembre de 2018

La madona de los coches cama, Maurice Dekobra (Impedimenta)


Impedimenta ha vuelto a conseguir que me obsesione con un autor olvidado. Y me ha vuelto a pasar una de las grandes contradicciones de la vida de un lector, coges un libro con tantas ganas que te lo terminas en dos días. Y te ha gustado tanto que te arrepientes de no haber exprimido un poco más la lectura. Espías, aristocracia, soviets… y todo a principios del siglo XX. Dan ganas, ¿verdad?
Lady Diana Wynham es una de las figuras más glamurosas de la nobleza inglesa y adora escandalizar a la sociedad británicas con sus romances indiscretos y sus escapadas a través del continente, siempre acompañada de su fiel valet, Gérard Séliman, un perfecto caballero que, técnicamente, sigue siendo un príncipe. Sin embargo, tras años de derroche constante, lo único que la puede salvar de la ruina es un campo de pozos petrolíferos que le legó su difunto esposo, el embajador del Reino Unido en San Petersburgo; un campo que ahora ha sido tomado por los temibles bolcheviques. Lady Diana urdirá un plan que llevará al príncipe a embarcarse en una peligrosa aventura a través de Europa, repleta de espías soviéticos, noches de amor apasionado, un viaje a bordo del mítico Oriente Express y grandes dificultades para almorzar con un mínimo de decencia.

Aunque al principio pensemos que Lady Diana es la protagonista de la novela, la que la titula, no es ella la que lleva el peso de la historia. El narrador y principal personaje de la obra es el príncipe Seliman. Un príncipe curioso con un matrimonio truculento que se pone a las órdenes de la encantadora aristócrata por pura diversión y sentido del honor.  Entre los dos se desarrolla una amistad intensa con un toque erótico que da un poco más de interés al asunto.
Nuestro narrador es un hombre encantador, culto pero sobre todo, con una ironía y humor a prueba de balas. Es la diferencia notable con cualquier otra novela de espías del tres al cuarto. Los diálogos entre Lady Diana y Seliman y Seliman y los soviets con los que tienen que lidiar son lo que hace verdaderamente rica esta historia. Nos encontramos con disertaciones divertidas y notablemente inteligentes sobre la revolución bolchevique, sobre la riqueza, sobre la lucha de clases…quizá alguna de las ideas suena trasnochada pero claro, el autor nació hace más de un siglo y los prejuicios frente al comunismo no son los mismos de ahora. Pero ahonda de manera clara en la barbarie de la época, hechos que quizá con tanto tiempo pasado muchas veces pasamos por alto pero que era una preocupación clara de los países no capitalistas.
Además de hacernos viajar a esa época y zambullirnos totalmente en su atmósfera, sigue cumpliendo con las premisas básicas de los relatos de espías. Los viajes atractivos, las comidas fastuosas, las mujeres hermosas (también esto un poco trasnochado y pasado de moda pero no ofensivo)... Nuestro espía particular lleva a cabo una misión tipo James Bond, aunque el 007 de Desde Rusia con amor, pero todo ello aderezado con mejores descripciones y profundidad de los personajes pero con ese toque de intriga típico de las peleas entre rusos e ingleses.

Y como colofón al libro, está su autor. Con una vida tan cautivadora como sus personajes, estudió en Francia y Alemania y habló tres idiomas, francés, inglés y alemán, y comenzó su carrera como periodista trilingüe a la edad de 19 años. Se mudó a Estados Unidos cuando era joven, pero al regresar a Francia su novela 'La madone des sleepings' (1925 fue traducida a treinta idiomas, vendió más de un millón de copias y lo convirtió en un autor de celebridades Visitó América otra vez y conoció a celebridades como Errol Flynn, Marlene Dietrich y Charlie Chaplin. Finalmente decidió vivir en América y lo hizo desde 1939 hasta 1946. Fue uno de los escritores más conocidos de Francia en el período entre las dos guerras mundiales y un adjetivo.. Más de 15 de sus obras se convirtieron en películas. El personaje de Tintín está basado en él. Durante todo el tiempo que estuvo escribiendo, continuó viajando, visitando lugares como India, Ceilán (hoy en día Sri Lanka), Japón, Turquía, Pakistán y Nepal, donde fue uno de los primeros occidentales en recibir la bienvenida. Murió en 1973 y en su tierra natal y en Europa, en general todavía es considerado como un autor de gran renombre, pero en otros lugares es poco conocido hoy en día. Sin duda, un autor a recuperar. 

jueves, 20 de septiembre de 2018

Un poco de humo azul, Denis Lapière (Astiberri)


Después de algún tiempo he vuelto a la novela gráfica, género que tantas satisfacciones me ha dado. Ningún adulto que se precie debería privarse del placer de entrar en una historia contada no solo con palabras, sino con imágenes que las potencien (o que las sustituyan, según el caso).
Tenemos ante nosotros Un poco de humo azul, un novelón (gráfico, pero novelón) publicado en Francia hace casi 20 años, y que ahora rescata exitosamente la siempre acertada editorial Astiberri.




La acción se desarrolla en un país de Europa del Este que salió (en el presente del relato) de una dura dictadura comunista. Un fotógrafo para en un hotel de carretera y escucha la historia en los años de dictadura de Marta, la joven camarera que le atiende y con la que entabla una relación. Su historia es la historia de amor con un preso que conoce cuando este es trasladado todos los días en camión desde la prisión hasta el centro de tortura, muy cerca del hotel de sus padres (su todavía actual lugar de trabajo). En este trayecto, madres e hijas persiguen al camión para intentar consolar a sus hombres, y la protagonista de la historia decide representar este papel para el hombre solitario al que nadie va a consolar. Una historia de amor sin palabras en principio y donde Marta encuentra a su gran amor y con él una forma de comunicarse que la llevará hasta el recuerdo presente.




La relación del fotógrafo (al que suponemos narrador) y Marta camina en paralelo con la historia con el soldado preso, lo que transforma el relato en una historia paralela (en momentos temporales diferentes) y circular (por el final que no desvelo de la historia).



Una novela muy recomendable si queréis regalar literatura gráfica como recomendación para vuestros amigos y familiares lectores que aún no hayan probado este maravilloso manjar.

martes, 18 de septiembre de 2018

Las ocho montañas, Paolo Cognetti (Random House)


Este libro viene precedido por su fama en Italia y posteriormente en toda Europa. Es una de esos fenómenos literarios de un autor casi novel que entusiasman a editores y a crítica. Un canto a la naturaleza más salvaje y la llamada que provoca ésta en mucha gente.
Pietro es un chico de ciudad, solitario y un poco hosco, que veranea en los Alpes italianos. Bruno es hijo de un albañil de la zona, alguien que solo conoce los montes y que pastorea las vacas de su tío. Tienen apenas once años y un mundo entero les separa. Pero, verano tras verano, forjan una profunda amistad mientras Bruno inicia a Pietro en los secretos de la montaña. Juntos exploran y descubren casas abandonadas, glaciares y escarpados senderos hasta que, con los años, sus caminos toman rumbos distintos.
Esa misma naturaleza salvaje es la pasión que mueve al padre de Pietro, un hombre envuelto en la melancolía de una Milán gris que solo puede abandonar durante los veranos. La montaña se convierte entonces en el mejor lenguaje para comunicarse con su hijo, un legado que solo el tiempo conseguirá poner en valor.



Es un libro del tipo Delibes. Me explico, una historia habitual, tan habitual que nos recuerda a la de muchos de nosotros o de nuestros amigos. Un niño de ciudad que va a pasar los veranos a un pueblo y en él conoce a Bruno, un niño del pueblo que se quedará toda la vida en él y del que se va separando poco a poco a medida que el tiempo pasa…Y la escritura, parca pero descriptiva y envolvente. Justo lo que te hace sentir “Las ratas” o “La sombra del ciprés es alargada”. Seguramente es exagerado compararlo con él pero realmente es un libro muy bien escrito que te traslada a la historia de una manera muy directa.

El nexo que une a ambos niños y a sus historias futuras es el padre de Pietro. Y la montaña. Ambos muy similares, poco accesibles y duros, pero a los que hay que llegar y conocerlos para sentirlos de verdad. La novela describe una relación muy frecuente entre padres e hijos, especialmente el género masculino, la incapacidad para la comunicación. Uno de los grandes males de la humanidad. No estoy exagerando, quizá bromeando un poco, pero de verdad lo pienso. El padre sólo se comunica a través de lo que le gusta, la vida montañesa. Y sin embargo Pietro tiene mal de altura con lo cual la incomprensión se hace evidente. Pero Bruno es otra historia. Bruno sí siente lo mismo y encuentra en el padre aquel referente que no tiene.

En la segunda mitad del libro pasamos a la edad adulta. Los amigos se reencuentran y la novela se convierte en un homenaje a la amistad más pura, a la libertad de la montaña y al retorno al lugar amado. El autor manifiesta claramente que está basada en su propia historia, al menos en el amor a la montaña y en la crisis existencial que te lleva a volver a la naturaleza en el momento más inesperado.


He disfrutado mucho de este libro, con el que comparto esa atracción hacia la naturaleza y esa necesidad de escapar de la ciudad. Además el retrato de la amistad masculina es precioso y muy emocionante. En este caso la publicidad del libro ha dado en el clavo. Realmente un buen libro entre las novedades de este año. Para los amantes de las historias sencillas.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Una noche con Sabrina Love, Pedro Mairal (Libros del Asteroide)


Descubierto para el gran público en España gracias a La uruguaya (que reseñamos aquí), Libros del Asteroide rescata la primera novela del escritor Pedro Mairal, Una noche con Sabrina Love, título que ya tuvo una primera incursión en nuestro país hace una década a través de editorial Anagrama y que con esta nueva oportunidad pretende confirmar la posición del autor argentino en la escena narrativa actual.

Una noche con Sabrina Love cuenta la historia de Daniel, un adolescente de provincias argentino que de forma inesperada gana el concurso de sus sueños: Una noche con Sabrina Love, una estrella del porno de la que es ferviente admirador. Daniel, prácticamente con una mano delante y otra detrás, emprende un viaje a Buenos Aires en busca del sueño dorado.
Narrada en tercera persona y con la piel de una road movie de iniciación, la aventura de Daniel se convierte en una particular epopeya donde la pérdida de la inocencia, la experiencia del conocimiento del mundo y la idealización de este como herramienta de supervivencia se presentan como resortes narrativos de una deliciosa, divertida y recomendable novela.

Sin la contundencia de La uruguaya, Una noche con Sabrina Love me recuerda a los grandes narradores latinoamericanos que hacen grande lo pequeño y que convierten en universales las humildes historias de sus modestos personajes protagonistas. Nombres como Bolaño, Cortázar o Eduardo Halfón resuenan en mi memoria literaria, así como David Trueba o Santiago Lorenzo a este lado del charco. También, en otros territorios creativos, las Historias Mínimas de Carlos Sorín ha aparecido visualmente en mi cabeza cuando leía este viaje milkilométrico por la inmensa y desolada Argentina.

Por último, no quiero dejar de destacar el maravilloso prólogo que antecede al propio libro, el testimonio de lo vivido por el autor en torno al libro: su concepción, su posterior escritura y sus experiencias cuando fue premiado con el premio Clarín, allá por el año 1998. Una lectura deliciosa en sí misma y que, bajo mi punto de vista, confirma a Mairal como un maestro en la narrativa de lo propio, a un nivel que me ha recordado las facultades de autores como Trapiello o Vila-Matas. Animamos a Pedro a que se prodigue más en este tipo de latitudes creativas.
Una gran lectura de inicio de curso que, como nos sucede a menudo con Libros del Asteroide, nos reconcilia con la literatura que nunca pasa de moda.

jueves, 13 de septiembre de 2018

Mi barco, Roberto Innocenti (Kalandraka)

Esta es la historia de un joven que siempre quiso vivir en el mar. Un sueño de juventud que se hace realidad. Un joven que deja atrás una vida normal para ser el capitán de un barco.

Cincuenta años surcando los mares: en tiempos de paz y en guerra, en calma y azotado por la tempestad. La historia de Clementine y la vida de su capitán, estelas vibrantes plasmadas con gran realismo.



 A través de sus páginas, Innocenti nos hace viajar alrededor del mundo, y alrededor de la historia y las contiendas del siglo XX, visitando Brasil, Polonia, el Ártico, los mares del Sur...
Finalmente Clementine naufraga después de haber servido más de cincuenta años en alta mar. Pero la historia no acaba aquí, sino que finaliza con otra lección bonita de la vida del capitán. No muere con su barco, como dicen que ha de ser, sino que retoma su vida en tierra firme donde la dejó. Un amor te lleva a otro. Siempre hay una nueva oportunidad.


Un libro precioso tanto para pequeños como para mayores. Está muy bellamente ilustrado, un dibujo realista y precioso, cada página es una pequeña obra de arte. Es un libro que hay que explicar a los más pequeños pero que incluso a ellos les gusta porque no sé qué tienen los barcos que atraen a todo el mundo. Un libro muy especial para regalar a los que aman el mar, los barcos y viajar por el mundo entero.

martes, 11 de septiembre de 2018

La mujer singular y la ciudad, Vivian Gornick (Sexto Piso)

A principios de año pudimos disfrutar de Apegos feroces, una novela como la vida de Vivian Gornick y principalmente sobre la relación con su madre, una inmigrante de la vieja escuela frente a la vida de su hija, escritora, divorciada, libre. Un libro absolutamente recomendable. Por lo tanto encontrar la publicación de La mujer singular y la ciudad fue un regalo de verano inesperado. 


Continuación natural de Apegos feroces, en La mujer singular y la ciudad Vivian Gornick sigue mostrándose como una mujer lúcida, sensible e insobornable que, siendo la realidad como es, no acepta su lugar en el mundo. 

La mujer singular y la ciudad es un mapa fascinante y emotivo de los ritmos, los encuentros fortuitos y las amistades siempre cambiantes que conforman la vida en la ciudad, en este caso Nueva York –una ciudad, nos dice Gornick, que hace soportable su soledad–. Mientras pasea por las calles de Manhattan, de nuevo en compañía de su madre o sola, Gornick observa lo que ocurre a su alrededor, interactúa con extraños, busca su propio reflejo en los ojos de un desco­nocido. Y se reconoce en su amistad de más de veinte años con Leonard –un hombre que vive su propia infelicidad con sofisticación y que la ha ayudado «a comprender la misteriosa naturaleza de las relaciones humanas más que ninguna otra relación íntima que haya tenido»–, pues ambos comparten la necesidad de encontrar un agravio que combatir. 



Un homenaje a LA CIUDAD, la ciudad de Nueva York. Podríamos separar el mundo entre dos tipos de personas, las que adoran las ciudad y el jaleo y las que necesitan la tranquilidad y la libertad del campo. En este libro nos habla de las primeras. Quizá para algunos sea difícil de comprender, yo lo entiendo perfectamente porque a mí me pasa lo mismo. La ciudad, disfrutar de la intimidad que ofrece y a la vez poder observar a miles de seres humanos alrededor. Vivian Gornick nos ofrece su punto de vista de los diferentes barrios de Nueva York, de su paso por ellos, de lo que significó salir de las afueras para disfrutar el centro, el epicentro del mundo. La ciudad es un personaje clave de la novela, el más importante. 

El segundo personaje recurrente es su madre, aunque al contrario de Apegos feroces, aquí aparece la parte más anecdótica de su madre que ya se intuía en el anterior libro. Toda una personalidad, con sus propias ideas y su bagaje cultural. La típica madre judía de serie estadounidense, que puede ser muy adorable si no eres su hija, claro. Los fragmentos dedicados a ella son imperdibles. 

Y finalmente su amigo Leonard. Un amigo tan peculiar como ella. Un amigo que le hace deprimirse con su sarcasmo y su pesimismo y que por ello limitan sus citas a un día a la semana. Pero son ditas imprescindibles para ella ya que es el único que puede entender a “la mujer singular” en la que se ha convertido. La mujer que no quiere ser madre, que está divorciada, a la que no le interesa la moda… Una mujer de su tiempo pero que a la vez sigue siendo la menos común. 





Como decía al principio, para mí, una de las novelas de este año. Me encanta el personaje de Vivian Gornick, aún más al ser real, me encanta su forma de escribir y sus reflexiones acerca de la mujer, que se salen del feminismo más teórico para mostrarnos la realidad y las confrontaciones que tenemos que vivir en constante comparación con lo que es lo tradicional. Si le dais una oportunidad, os deslumbrará.

domingo, 9 de septiembre de 2018

El proxeneta, Mabel Lozano (Alrevés)


Motivado por su reciente reconocimiento en la última Semana Negra de Gijón – el premio Rodolfo Walsh a la mejor novela basada en hechos reales – me hice con El proxeneta, de Mabel Lozano, con la reservas lógicas de una autora desconocida para mí (como autora) pero con el aval del citado premio y de su interesante trayectoria en el terreno del cine documental, así como el respeto creciente del que escribe por Alrevés, una editorial que, con paso firme y una enorme coherencia, está dotando a su catálogo en español de una calidad referente en el sector.


El proxeneta es la historia contada en primera persona de Miguel “El músico”, uno de los empresarios de la prostitución más poderosos de España en las últimas décadas, un proxeneta que, partiendo del negocio desde los escalones más bajos (comienza como portero de un pequeño club) acaba al frente de algunos de las macroburdeles más importantes del país. De esta forma, como si de una confesión se tratase, Miguel relata con pelos y señales cómo funciona el negocio, su evolución desde los años ochenta hasta el día de hoy, la indivisible línea entre la prostitución y la trata de mujeres (y la consecuente desmitificación del venta libre de sexo, una de las grandes mentiras del negocio), la violencia inherente a este mundo y el complejísimo entramado empresarial y criminal que lo convierte en una de las actividades más lucrativas que existen.


Mabel Lozano utiliza una técnica narrativa interesante y compleja, apropiándose de la voz de Miguel (convirtiendo sus conversaciones reales con él en narración) y sumando a esta su visión (la de la autora) sobre el negocio tras meses (suponemos) de investigación, con datos, escenarios y hechos reales. Conseguir aderezar el relato de Miguel con su aportación periodística sin restar un ápice de verosimilitud a la historia (todo lo contrario en realidad, potenciando su fuerza narrativa).


He de confesar que la historia tiene un efecto que me cuesta reconocer. Es tal la frialdad con la que el protagonista nos cuenta su experiencia y nos describe todo tipo de situaciones, que durante la lectura he sido capaz de empatizar con él (o de simpatizar, no sabría trazar con precisión la línea divisoria). La amoralidad implícita en el tono del Miguel es incómoda y como lector puedes llegar (como a mí me pasó) a acostumbrarte. Analizando con detalle esta reacción como lector, creo que se debe precisamente a la “intrusión” de la autora en la confesión, ya que a veces da la sensación de que el que lo cuenta es ajeno a las fechorías relatadas, y parece que en muchas ocasiones se está desmarcando de las mismas. Solo mirando la lectura del libro con perspectiva es posible ver dónde acaba el relato de Miguel y dónde empieza el de Mabel, y qué parte de esa empatía sentida es en realidad fruto de la pluma de la autora. Me parece, en definitiva, un ejercicio creativo encomiable y brillante que atrapa en sus garras de forma despiadada al lector, al que le es imposible despegarse del libro a lo largo de su lectura.


El proxeneta forma parte de la literatura que consideramos necesaria para avanzar en la construcción de sociedades mejores. Los puticlubs (no soy capaz de utilizar eufemismos para referirme a estos lugares) forman parte del paisaje de nuestras carreteras, como los toros de Osborne (cito textualmente del libro) y debemos ser capaces como sociedad responsable de levantar la voz y mostrar nuestro más profundo rechazo a las prácticas que permiten la supervivencia de estos negocios. Empresarios, autoridades que lo permiten (por acción y omisión) y clientes son responsables de unas organizaciones que comercian, humillan y esclavizan a seres humanos. Es impagable la lectura de un libro que, lejos de ambigüedades, destierra la falsa creencia de que la trata de seres humanos y la prostitución son cosas distintas, y de que la legalización de la segunda acabaría con la primera. Nuestras actitudes intolerantes como ciudadanos deben ser valientes e inequívocas.



En mi caso particular, las aventuras (y desventuras) de Miguel “El músico” me han causado un impacto especial, ya que gran parte de la historia se desarrolla en territorio manchego. Valdepeñas es la ciudad testigo del crecimiento de la fortuna del protagonista, que comienza regentando un pequeño burdel para acabar levantando un gran imperio de la prostitución. Otros lugares cercanos de la provincia de Ciudad Real sirven de escenario accidental a la historia, y no solo con burdeles como protagonistas, sino también comisarías, despachos de notarios o sedes judiciales. Lugares reconocibles por cualquier habitante de la zona como Almadén, Almansa, Manzanares, la propia Valdepeñas o Puertollano (cuna de este blog) son los lugares reales donde campaban a sus anchas El músico y sus secuaces. Es más, todavía, en palabras del protagonista, campan (aunque él se retiró hace años). Los buenos y los malos se persiguen y se mezclan, y no siempre es fácil distinguirlos.





En El proxeneta apenas hay nombres reales pero la confesión es comprometida y reveladora, porque aunque el protagonista permanece en el anonimato, sospecho que para los que vivieron cerca de él (y son delatados) no debe ser difícil saber quién es.




Una gratísima sorpresa la lectura del primer libro de Mabel Lozano, lo que nos demuestra lo enriquecedor que es reinventarse a cada paso y buscar nuevas facetas de uno mismo más allá de la experiencia vivida. Antaño presentadora de televisión y modelo, la toledana ha encontrado un sitio referente en la denuncia social activista a través del cine documental y en este caso de la literatura. Nuestra más sincera enhorabuena por el ejemplo y la responsabilidad social que ello conlleva. El proxeneta también es ahora un documental (dirigido también por ella), estamos deseosos de verlo. De momento, os recomendamos fervientemente la lectura del libro, y reivindicamos desde aquí la literatura de compromiso como vehículo de transmisión de valores y cambio.





jueves, 6 de septiembre de 2018

Cara de velocidad, Marga Tojo y María Hergueta (Kalandraka)

Hace unos meses fui a una librería infantil a comprarle un libro a mi hijo de 5 años. Para más datos fui a “El dragón lector”, para quedarse a vivir allí. Ante esa pequeña librería llena de tesoros tuve que preguntar para que me aconsejaran porque me quería llevar todos. La primera pregunta fue: “¿Qué cuentos le gustan al niño, los de piratas, de animales, de viajes…?” Y me quedé pensando mucho rato (demasiado rato) y al final tuve que responder: “La poesía”.
Y es cierto, desde muy pequeño sus preferidos eran los que contenían poemas. Empezando desde bebé con los preciosos “De la cuna a la luna”, pero siguiendo con otros libros que no pensábamos que le podrían gustar tanto pero que sigue pidiendo una y otra vez: Mundinovi (a pesar de que le daban miedo algunas marionetas seguía queriendo leerlo), Almanaque musical, La mierlita, Los poemas de la oca loca, Pedro melenas…Y hablando con otros padres, parece que mi hijo no es el único. Los niños son devoradores de poesía.
El día a día, convertido en poesía, aventura y juego. Lo cotidiano, a través de un tamiz urbano y musical.

Una niña aventurera que vive una vida normal y corriente pero que la convierte en algo especial. Una sopa con cocodrilos, una superheroína con una toalla al cuello…
Además de ser poesías divertidas, intrépidas y valientes, las ilustraciones son el perfecto acompañante.
Dicen en Kalandraka que es un libro para niños a partir de 8 años. Bueno, a los que nos ha encantado en mi casa tenemos 5 y 37 años. Evidentemente a mi hijo se los leo yo. A veces entre saltos y juegos. Pero siempre para y viene a verme, a ver los dibujos, a pedirme que lo repita. De verdad que la poesía para niños se ha convertido en una de las mejores experiencias lectoras con mis propios hijos.
Cara de velocidad ha sido la ganadora del X Premio Internacional Ciudad de Orihuela de Poesía para Niñas y Niños.

martes, 4 de septiembre de 2018

El refugio de los canallas, Juan Bas (Alrevés)


Voy a compartir durante este primer mes post-vacacional mis lecturas veraniegas, de unos meses que han sido muy fructíferos y donde he descubierto grandísimas lecturas, algunas de ellas de verdaderas joyas que llevaban mucho tiempo – años en algún caso – esperando en mis estanterías de libros pendientes.
Voy a comenzar reseñando en un orden no cronológico, impulsado únicamente por mis ganas de contaros cuánto de bueno he leído bajo la sombra de una sombrilla en las apacibles tardes de Julio.


El refugio de los canallas me surgió como posible lectura con el libro El eco de los disparos, el antológico libro de Edurne Portela donde nos invitaba a acercarnos al conflicto vasco con una mirada abierta y periférica, sin los clichés propios de los prejuicios inevitables en asuntos a menudo tan polarizados.  El eco… enriquecía el discurso predominante (y masivamente aceptado) que libros como Patria impusieron (e imponen aún) en el discurso social establecido. La lectura del libro de Portela se convierte en una herramienta de sugestión para conocer otras miradas, otros discursos, menos cómodos, más complejos, evidentemente turbios.


Es ahí donde apareció en mis lecturas He visto ballenas o Mejor la ausencia (de la propia Portela), de los que ya os he hablado, Letargo, que reseñaré próximamente, o este Refugio de los canallas, que merece un espacio de honor en esta selección de títulos.
Lo primero que me ha llamado la atención de libro es su flamante y reciente condición de ganador del Dashiel Hammet deNovela Negra, premio que cada año otorga la Semana Negra de Gijón (aquí hemos reseñado desde nuestros inicios las magníficas Subsuelo, de Marcelo Luján, y Madrid Frontera, de David Llorente). Y me ha llamado la atención porque no tengo nada claro que se trate de una novela de género, es más, no lo es. Por eso la nominación (y el posterior premio) me parece desconcertante y brillante al mismo tiempo, y demuestra que el festival literario de la localidad asturiana – uno de los más importantes de España - está más vivo que nunca, buscando permanentemente la renovación.


Efectivamente, El refugio de los canallas no es una novela negra, aunque, como explicará más adelante, utiliza algunas de las técnicas del género, eso sí, en un contexto absolutamente diferente al que estamos acostumbrados a leer.


El libro hace un repaso, en forma de ficción pero con precisión quirúgica, a los años de violencia vividos en el País Vasco en torno a la actividad de ETA; un tema conocido y manido, pero enriquecido en este caso con otros conflictos paralelos, que se cruzan y que se contaminan permanentemente: la historia del GAL, paradigma de la guerra sucia contra el terrorismo y los conflictos familiares en torno al terrorismo. Son estos últimos los que representan de manera sobrecogedora el ambiente esquizofrénico que fue necesario soportar en la sociedad vasca durante décadas. Historias cruzadas, sentimientos contradictorios y sobretodo líneas muy finas – a veces invisibles, otras veces borradas – donde hablar de buenos y malos es perderse la parte más importante de la historia.


Esta historia, la que tiene verdadero valor, que comienza con dos ancianas, una cuidando a la otra, a la que visita diariamente en una residencia. Muy pronto se nos desvela que la enferma es la madre de un militar asesinado por ETA, y la mujer que la cuida es la madre de la asesina. Solo unas cuantos párrafos ayudan a entender cómo la violencia (hasta la más insoportable) es parte de la vida y no son necesarios actos heroicos de remordimiento ni arrepentimiento para visualizar escenas como esta. Es importante señalarlo: en El refugio de los canallas no hay sitio para abrazos gratuitos ni para las escenas amables. Sin desvelar casi nada, esta imagen de apertura de la novela constituye una hermosa paradoja circular que ya se atisba a lo largo del libro y que solo se desvela al final.
Este cruce inicial de historias solo es el principio: El padre de la asesina también fue militar, y también fue asesinado por el que luego se convierte en compañero en la banda terrorista de la chica. Y es solo el principio. El juego de espejos continúa, y lo más sobrecogedor es que todo lo narrado es verosímil.


El refugio de los canallas es ante todo un relato riguroso sobre los años más duros de violencia terrorista en España, y el autor utiliza hechos y datos reales y contrastables. Además, la estrategia narrativa está llena de datos y de fechas, y la narración está llena de detalles, algunos parte de la historia “oficial”, otros de la historia “no oficial” y algunos otros de historia de pura “ficción”. Es en cierto modo, un modo de narrar que podría parecer inspirado al utilizado por Javier Cercás. Su relato sobre el 23F (Anatomía de un instante) es un ejemplo perfecto de rigor histórico (entendiendo la historia como la oficial más la sobreentendida) y ficción. El autor, con esta hábil treta se permite el lujo de forzar la narración de un relato real para acentuar episodios que así lo merecen o de poder mezclar lo que realmente pasó con lo que pudo pasar, o con lo que pasó pero nadie se atrevió a escribir.


Esto es exactamente lo que ha hecho Juan Bas, con una diferencia: él no ha utilizado nombres reales, pero los nombres y personajes que aparecen en la historia son tan fácilmente identificables con los históricos que es inevitable ser consciente en todo momento de que lo que se está leyendo es la historia realmente ocurrida. Desde el presidente del gobierno hasta los terroristas más importantes de la época, pasando por los principales responsables oficiales del GAL están en el libro con detalles y precisión casi enciclopédica.


Como decía, hay mucha novela negra en la novela, el relato cronológicamente narrado (aunque desordenado) que permite al lector ir encontrando poco a poco las piezas del complicado puzle, los ambientes opresivos, la estética policial y criminal que envuelve a los pistoleros de ambos bandos, la impecable construcción de personajes (la del policía José Arnedo, o José Amedo, como ustedes prefieran)… Todo el libro destila género negro por los cuatro costados, y sin embargo… no es una novela negra.


Qué deciros más, que me parece que ahora sí nos estamos acercando a la gran novela sobre el País Vasco. Difundamos y defendamos estas lecturas como mecanismos de reflexión y debate, sin miedo a cambiar nuestra opinión, y sin rubor a expresar la que previamente tenemos.