¿Y ahora, qué?, Inma Ortega, Santi Selvi, Miguel Delicado, José Pérez Zarzoso (Now Evolution))


Las novelas gráficas son un medio de expresión que nos permite acceder a historias de una manera diferente, con, permitidme, una sensibilidad especial, lejos de la aparente frialdad de los libros convencionales. No creo exactamente en estas palabras (¡cuántas maravillas encierran los libros!), pero sí reconozco que para el lector adulto clásico abrir, tras superar una barrera psicológica inevitable, puede caer rendido ante la riqueza de recursos narrativos de los que dispone una novela gráfica.

Hoy os traigo una doble sorpresa, ¿Y ahora qué?, una novela gráfica que además de encantarme, me ha hecho descubrir a una nueva editorial con propuestas realmente interesantes.


En una línea ya explorada por otros autores (Paco Roca, Kim) los autores de ¿Y ahora qué?  nos cuentan la historia de un anciano, que en el momento más inesperado (para su entorno, no para él) decide comenzar a salir a correr y convertir el hábito en afición. Su pasión por el deporte crece y su participación en las carreras populares de su ciudad se convierte en su apasionante rutina.

La historia, tierna, emotiva, emocionante, afronta en realidad un tema muy serio, el de una sociedad que relega a los mayores a un segundo plano, injustamente irrelevante. Y que tire la primera piedra el que no haya cometido una injusticia en este sentido.

El protagonista de la historia recibe la casi absoluta oposición de su familia. Él es un anciano, y como tal debe asumir su condición y dejarse de aventuras, que solo pueden acabar en una caída y en un hospital. Y aquí surgen varias preguntas y reflexiones.


Porque aunque se nos olvide, ser mayor no es una condición militante, sino transitoria. TODOS lo seremos, igual que todos habremos sido jóvenes alguna vez en nuestro paso por la vida. Creo convencido de que la necesaria revolución feminista debe ser el camino a emprender para otra revolución, la del respeto absoluto por los mayores. Sus opiniones valen, su capacidad de decisión debe ser respetada, su lugar en la sociedad debe ser privilegiado. Sin excepciones ni matices.

A nuestros mayores hay que escucharles, valorar sus preferencias, dejarles manejar el timón de sus vidas (y ayudarles a hacerlo). Respetarles como queremos que nos respeten a nosotros. Hagamos de estas consignas una lucha activa. Y no toleremos la indiferencia y el menosprecio por aquellos que construyeron la vida que ahora es nuestra.

Bienvenidos a nuestro universo literario, amigos de Nou Editorial. Hemos empezado con muy buen pie.

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