El último caso de Philip Trent, E.C.Bentley (Siruela)

En su primera página, el autor dedica este libro a G.K. Chesterton. Inspirado por “El hombre que fue jueves”, Edmund Bentley se dispone a agradar a su íntimo amigo. Sólo por esto, ya me gana desde el comienzo. Chesterton es uno de mis autores favoritos, y si se deja influenciar un poco por él, nada puede ir mal. Comienzo otro clásico de detectives. Otra lectura navideña perfecta que encajó perfectamente en mis vacaciones. 

De poco le servirá su poder al temido magnate estadounidense Sigsbee Manderson cuando el jardinero de su finca en la campiña inglesa lo encuentre muerto de un disparo... El pintor y detective aficionado Philip Trent, que sigue con entusiasmo el caso a través de los periódicos, descubre con su atenta lectura algunos detalles del crimen que parecen habérsele pasado por alto a las autoridades: ¿por qué no llevaba la víctima su dentadura postiza? ¿Y cómo es que su joven y bella viuda parece tan aliviada por la tragedia? A pesar de lo descabellado de algunos de sus razonamientos y de un inesperado interés romántico, la apasionada entrega de Trent al arte de la deducción conseguirá desvelar lo que nadie esperaba que alguien como él fuese capaz de encontrar: la verdad. 


El último caso de Philip Trent fue la primera novela de detectives de su autor, que le concedió la fama rápidamente. La escribió cansado de la novela detectivesca tipo Conan Doyle, el detective que siempre resuelve el caso. En este caso Philip Trent también se vanagloria de hacerlo, de encontrar al culpable con unas cuantas pistas e indagaciones, pero nada más lejos de la realidad en este intrincado caso…

Aunque esta novela no ha adquirido la misma fama que otros autores policiacos de la época, en su momento fue reconocida por crítica y público como la primera novela de misterio moderna. El autor escribió posteriormente una secuela y una serie de historias cortas. Además, fue llevada al cine en tres ocasiones. 

Centrándonos en el argumento, el magnate de los bancos Manderson es asesinado y el mundo se viene abajo (sólo por un momento). Philip Trent, detective aficionado, no consigue negarse a la petición del editor de uno de los diarios más importantes del país, el Record, cuando le pide que investigue el caso. Trent viaja hasta la mansión de Manderson y allí comienza a entrevistar a los varios sospechosos y testigos. 

Un misterio del tipo clásico, con una atractiva viuda, dos jóvenes ayudantes, el mayordomo…perfecto para la versión cinematográfica, es cierto. Además, el característico humor inglés se hace presente en toda la trama, especialmente en el encuentro con el investigador oficial del crimen, el inspector Murch. 

Pero de repente, se produce la inflexión en el relato. El descubrimiento del culpable llevará al detective a algo más. Será a partir de ese momento cuando perdemos la parte detectivesca para recuperarla sólo al final del relato. Rompedora en su momento, difiere totalmente con lo que se conocía de la época, el detective impasible que resuelve el misterio y vuelve a su morada con todas sus manías y rarezas. 


Una novela muy disfrutable y entretenida. Cuando ya te has leído la mayor parte de las historias detectivescas clásicas, es un placer encontrar obras rescatadas de este nivel. Perfecta para estos fríos días frente a una chimenea, o en su defecto un radiador.

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