Huracán, Sofía Segovia (Lumen)


Después de unos días de descanso en el blog (consecuencia en realidad de las obligaciones mundanas, esas que no pueden esperar) regresamos con un libro de esos que se desmarcan del panorama literario común, de los que nos abren nuevos caminos y nos recuerdan algunas de nuestras pasiones confesables. Se trata de Huracán, de la mejicana Sofía Segovia, un viejo proyecto literario revisado de la autora de El murmullo de las abejas, una de las grandes sensaciones literarias de 2015.

Esa pasión de la que os hablo es la literatura iberoamericana, esa escuela inagotable de talento que nos ha regalado obras y autores para la eternidad. Ya sé que esta afirmación encierra una obviedad, y que cualquier intento de unificar bajo un título a escritores como García Márquez, Cortázar, Bolaño, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Faciolince, Onetti, Felisberto Hernández, José Lezama, Carpentier, Borges es una osadía y una obscenidad (ya lo es el hecho de escribir esta relación atropellada de autores), pero la memoria personal y sentimental que me une a los libros sí establece una línea de conexión entre ellos, un modo de comunicarse, un “color”, un paisaje, unas texturas que solo encuentro en ellos. Y creo que no es casualidad que esos lugares comunes aparecen una y otra vez con nuevos autores que proceden de allí, tan lejos y tan cerca de nosotros.

Con Huracán he tenido sensaciones muy parecidas a un libro que me entusiasmó hace unos meses y que reseñé aquí para vosotros, Oro ciego,del cubano Alejandro Hernández. Si lo leísteis podéis imaginar que nos volvemos a encontrar en terreno seguro. Huracán es un libro extraordinario que no puede pasar desapercibido.

Todo comienza con la historia de Aniceto Mora, un regalado, apelativo que describe bien su devenir en la vida, ya que de niño es regalado por su familia a otra familia, en la que vive durante años prácticamente como un animal, al cuidado de los animales y tratado casi como uno de ellos. La historia de Aniceto es una historia de búsqueda y de deudas por saldar, de huida y de autoaprendizaje.
Huracán continúa con el relato de dos parejas, de vacaciones en Cozumel, paraíso turístico mejicano, Paul y Lorna, norteamericanos ellos (los gringos en la novela) y Marcela y Roberto, mejicanos. Ellos, con sus propios dramas domésticos, dispuestos a que un viaje les cambie la vida, como pareja o de forma individual, según a qué lado de la historia miremos.

Y no, no hemos cambiado de libro, aunque lo parezca, porque el escenario es el mismo, aunque con décadas de diferencia entre las dos historias. Como también es el mismo el acontecimiento que transforma la vida de los protagonistas y que las sacude para despojarlas de todo aquello que instantes antes parecía importante. El huracán se convierte en metáfora de revelación sobre nuestras a menudo absurdas prioridades vitales.

Huracán es una historia coral que nos demuestra que la epopeya a veces no está exenta de miseria, y que un pequeño giro de los acontecimientos no controlados en nuestras vidas aparentemente controladas puede cambiar vidas enteras.


Como os decía al principio, Huracán es un libro que tiene como germen un viejo proyecto de la autora, Noche de Huracán, historia que ha transformado y hecho crecer en uno de esos ejemplos que tanto admiro, consistente en recuperar una obra para deconstruirla, mejorándola o no, pero al menos para verla con unos ojos diferentes. Qué acostumbrados estamos a las relecturas pero qué interesantes son desde el punto de vista creativo las reescrituras.

No sé explicar muy bien por qué, pero Oro Ciego y Huracán me han parecido libros hermanos, conectados por la misma sensibilidad literaria. Desconozco si los autores se conocen o se han leído, pero no me sorprendería que fuera así.

Por último, no quiero dejar por alto el hecho de que la autora de Huracán sea una mujer. Si hay un lugar de la literatura donde la deuda histórica con las escritores están aún muy lejos de ser saldada esa es la literatura latinoaméricana. Aunque hay excepciones (siempre hay excepciones) muchas de las grandes historias de escritores tienen el pesado lastre de carreras literarias de mujeres escritoras frustradas, mutiladas o simplemente silenciadas.  Sirva esta reseña de humilde homenaje a todas las grandes autoras de las que se nos ha privado durante años. Tenemos años por delante para restaurar (y para disfrutar con ello) esta deuda histórica.


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