Indian Country, Dorothy M. Johnson (Valdemar, Colección Frontera)


Cuando oí hablar de la colección Frontera de la editorial Valdemar ya sospechaba que me podía encontrar ante uno de esos hallazgos que podía cambiar mi forma de entender el placer de la lectura. La recuperación de clásicos del oeste norteamericano conocidos en su mayor parte por las películas que rodaron inspirándose en ellos, pero cuyo valor literario no trascendió a este lado del Atlántico.


Como amante del cine, y especialmente del western, me aventuré a buscar libros de la colección con los que comenzar esta prometedora andadura, y fue este, Indian Country, el título elegido. Un conjunto de relatos de Dorothy M. Johnson, algunos de los cuales son considerados entre los relatos más importantes del siglo XX en el subgénero del Wertern. Títulos como El hombre que mató a Liberty Balance y Un hombre llamado caballo se encuentran en esta recopilación. ¿Necesitaba algo más para abrirlo y devorarlo? Podréis suponer que no.

Y así empezó mi verano, volviendo a los paisajes que recorrí en mi infancia, recordando tardes de verano frente al televisor, sin ser consciente que esas películas estaban formando mi alma cultural y cinéfila, en la que Ford, Hawks, Wayne y Stewart se iban a convertir en los dioses verdaderos a los que adorar.


Y solo puedo hablaros del placer vivido con esta experiencia y de agradecimiento eterno a Valdemar por haber rescatado estas joyas. En  Indian Country aparecen de forma recurrente grandes temas clásicos del western: el rapto de mujeres blancas por parte de los indios y la “indianización” de estas, la “conversión” del hombre blanco al mundo de los indios, el ruido lejano de los caballos que avecinan visitas no deseadas. Como decía nuestro admirado C. Tongoy en su blog, la tentación dejar de leer todo lo demás y entregarse a las novelas de Frontera es enorme, casi inevitable. Aquí podéis leer las reseñas que ha hecho de esta colección, como muestra esta primera de Bajo cielos inmensos o esta otra de Centauros del Desierto.


Qué deciros más, que Centauros del Desierto es la siguiente (solo espero maravillas, más que las de la película, con lo que esto significa) y que le seguirán otras. Que cuando pierda la fe en la literatura (fantasma que aparece de vez en cuando) tengo la seguridad de que agarrándome a esta colección tengo garantizada la salvación.

Si leer es un placer, la definición de leer debería ilustrarse con uno de estos libros. Si leer es volver a la infancia, leer novelas del Oeste es volver a vivirla y no solo a sentirse, sino a ser niño de nuevo.

Viva el cine del Oeste, viva la literatura del Oeste. ¡Viva el Oeste!


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