Enterrado por placer, Edmund Crispin (Impedimenta)

Impedimenta nos vuelve a dar otra alegría con una nueva entrega de un caso de Gervase Fen. Siempre da mucho gustito cuando en el catálogo de una de tus editoriales favoritas encuentras otra nueva novela de un autor o un personaje que te encanta. Sin que me lleve más que un par de minutos y sin remordimientos, me dispongo a la compra y posteriormente al disfrute de uno de los géneros que más me gusta: la clásica novela negra británica.

Hastiado de la aburrida vida universitaria, el excéntrico profesor y detective amateur Gervase Fen (La juguetería errante y Asesinato en la catedral) decide tomarse un descanso y trasladarse al remoto pueblo de Sanford Angelorum, en plena campiña inglesa, para presentarse como candidato al Parlamento. A primera vista, la aldea parece un lugar tranquilo, pero, fiel a su instinto, Fen no tarda en descubrir que, una vez más, las apariencias engañan, y se sumerge en una oscura trama de chantaje que derivará en un misterioso asesinato. A medida que su incipiente carrera política deja de proporcionarle satisfacciones, Fen concentra todas sus energías en resolver el misterio, aunque, sin apenas darse cuenta, acaba atrapado en una desconcertante red en la que se topa con psiquiatras excéntricos, un cura que intenta domesticar un poltergeist, lunáticos que corren desnudos por el campo, mujeres hermosas y un cerdo algo tarado.



En esta novela ahondamos más en el personaje del detective Gervase Fen. Hastiado de su monótona vida en Oxford, decide dedicarse a la vida política y para ello elige un tranquilo pueblo en la campiña inglesa. Pero su destino detectivesco no le deja tiempo para su nuevo objetivo. Si en las demás novelas el detective era el que se presentaba dispuesto a la pesquisa, por primera vez, Gervase se encuentra con ella de frente y asume su papel de manera más pasiva.

A pesar de ello, tanto protagonista como lectores nos vamos enfrascando cada vez más en el misterio. O debería decir misterios, porque este plácido pueblecito oculta muchos más de los que parecía. Una herencia aristocrática, un sacerdote esotérico, un personaje camuflado y por supuesto el crimen. Si en otras novelas Fen era arrogante, y pretendía conocer al criminal desde el principio de la novela, en ésta se le nota despistado, abrumado por los acontecimientos. Lo cual no le impide llegar a una solución final. Intrincada y sorprendente.

En esta entrega los personajes han sido muy atractivos. Algunos de ellos tópicos en las novelas de este tipo, pero para mi gusto necesarios. Los excéntricos dueños de su alojamiento, la muchacha desvalida, el policía recto… personajes muy bien descritos y algo disparatados que te arrancan la sonrisa entre el resto de la intriga.



Ésta ha sido una de las novelas que más me han gustado de Edmund Crispin. Creo que ya lo he comentado en alguna de las reseñas de las novelas anteriores pero considero la más floja la primera que leí de él “La juguetería errante”, y aun así me logró cautivar lo suficiente como para haber sido una ávida lectora de todas las demás. Con todo, cada una de ellas es diferente y se estructura de una forma distinta a la anterior, un gran logro de su autor. Seguid a Gervase por favor, os aseguro que tendréis muy buenos ratos garantizados. 

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