viernes, 21 de julio de 2017

Nos tomamos un descanso

Queridos lectores:

Después de unos meses intensos y apasionantes en lo que a lecturas se refiere en niundiasinlibro, nos tomamos un respiro. Durante el mes de Agosto, dejaremos de publicar reseñas. Queremos poner orden a todo lo leido en las últimas semanas (la playa da para muchos libros...) y nos apetece concentrar todos nuestros esfuerzos en terminar algunos libros que nos tienen sin aliento y que van a llenar nuestras calurosas tardes de Agosto.

Eso sí, preparaos para Septiembre, porque hay muchos libros de los que estamos deseando hablar. ¿Queréis un avance?

Tan poca vida, Hanya Yanagihara (Lumen): el monumento literario de 2016 que sin duda ha marcado nuestro verano.


No comparto los postres, Niño de Elche (Bandaaparte): Una excelente oportunidad de conocer a este  artista inclasificable.


Velocidad de los jardines, Eloy Tizón (Páginas de Espuma): Reedición imprescindible del clásico, el libro de relatos con mayúsculas de la literatura en castellano.


Seda salvaje, Eloy Tizón (Anagrama): Deliciosa novela corta del mismo autor, otra obra fundamental de las últimas décadas.


Los últimos, Paco Cerdá (Pepitas de Calabaza): Después de Quién te cerrará los ojos y de La España vacía,  El acercamiento definitivo a los pueblos perdidos de nuestro país.


Daha!, Hablan Günday (Catedral): La novela del escritor turco que visitó recientemente España en la que remueve nuestras conciencias desde lugares políticamente correctos acerca del tema del tráfico de personas en su tránsito hacia Europa.


Colección Valdemar Frontera: El descubrimiento literario que nos ha alegrado las vacaciones. Hemos disfrutado como cochinos en el barro leyendo algunas de las mejores historias del Oeste jamás escritas. Puro placer veraniego.


Esperadnos y leed mucho. ¡Nos leemos en Septiembre!

miércoles, 12 de julio de 2017

Bella muerte, Kelly Sue DeConnick y Emma Ríos (Astiberri)

El calor ha llegado ya por estos lares de forma potente y eso está influyendo en mis noches de lectura ya que el cansancio me vence y necesito grandes dosis de motivación para ponerme a leer una larga novela. Pero por el día de la madre me llegó Bella muerte, una novela gráfica que tenía muchísimas ganas de leer y que me ha servido como refrescante paréntesis entre lecturas más contundentes. Aunque refrescante no es el adjetivo más apropiado para esta obra.

Un viejo y una niña llegan a un pueblo a contar una historia, la historia de Bella. No es un cuento bonito, ni fácil, es un cuento de celos, de miedo y terror. Y alguien que escucha a esta niña ve en ella su futuro, en lo que se convertirá si se lo permiten. Comienza entonces una huida para salvar a la niña de su destino o de los que no quieren que éste se lleve a cabo.




Emma Ríos encuentra en este volumen su consagración. Esta arquitecta gallega ha conseguido ser nominada a los Eisner y tras su paso por varios Marvel, parece que le está llegando una época dorada, con la que supongo que sueñan todos los dibujantes gráficos. 


La influencia de Sandman es notable, tanto en la historia como en el trazo gráfico. No en vano nos están contando la historia de Muerte, su mundo y su familia. Es una historia obscura y también cuenta historias dentro de otras historias, algo muy particular de Sandman.


Ya estoy deseando echar mano al segundo volumen y ver adonde nos llevan las nuevas aventuras de la niña, de Bella, de Alice…Por último felicitar a la editorial Astiberri que nos trae uno de los catálogos más interesantes del panorama internacional y nacional. Es una maravilla tenerlos en nuestro país. Espero que sigan con su labor y nos den muchas más alegrías. 

lunes, 10 de julio de 2017

La vegetariana, Hang Kang (Rata)


Tenía muchas ganas de leer La vegetariana, obra de la surcoreana, Hang Kang traída a España por la joven editorial Rata y que está cosechando excelentes críticas. Puedo decir que no solo me ha entusiasmado, sino que es un excelente ejemplo de cómo un libro puede ser algo totalmente diferente a lo que inicialmente esperas de él. Son los peligros de las lecturas diagonales, que en mi caso me han jugado una buena pasada, pues la sorpresa de la lectura ha provocado un impacto casi desestabilizador en el poso lector del que os escribe.


Una mujer de Seúl, cautiva en una vida normal de casada, decide hacerse vegetariana a pesar de todo tipo de oposición familiar y social. Como os decía, esa es la lectura diagonal. Porque La vegetariana NO es eso.

Si bien es cierto que ese es el punto de arranque de la novela, la historia de esta mujer está cargada de simbolismo. En una sociedad como la surcoreana, con un patriarcado dominante e incontestable, la decisión de la protagonista supone un gesto de individualidad que descoloca a todo su entorno. Este está representado de manera principal por los tres narradores de la historia, su marido, el marido de su hermana y su propia hermana. Cada uno de ellos asimila de forma diferente el inesperado acontecimiento, que desestabiliza sus vidas para nunca volver a ser iguales.

La decisión supone mucho más que el hecho evidente de cambiar una rutina alimenticia, es un gesto de rebeldía, de renuncia vital, de doloroso tránsito hacia un estado espiritual diferente. Y es ahí donde el libro encuentra incuestionables similitudes con La transformación de Kafka. La protagonista, como Gregor Samsa, despierta un día transformada en otra persona, en otro ser. Y con la transformación viene la incomprensión, y con la incomprensión, el egoísmo de quien solo ve en el suceso lo que este supone de cambio para él mismo, sin tratar de comprender a la verdadera víctima (si debe considerarse como tal) del acontecimiento.
Seúl, paradigma asiático del progreso, lugar donde tiene lugar La vegetariana
La vegetariana es un excelente relato sobre la libertad individual del ser humano, sobre la soberanía de nuestras propias decisiones, sobre nuestra propia interpretación de la vida (y de la muerte) y sobre los límites a veces incomprensibles que otros ponen sobre estas libertades a priori intransferibles.

No dejéis de leer esta joya contemporánea, que nos permite adivinar los tesoros que se esconden en literaturas remotas de las que nos podemos sentir culturalmente tan alejados pero que una sosegada lectura acaba por hacernos entender que sentirnos diferentes solamente es una pose prejuiciosa que nos impide entender que el mundo es realmente pequeño. Los grandes asuntos universales son los mismos en cada rincón del planeta, y conocerlo desde un punto de vista aparentemente tan alejado puede ayudarnos a analizarlo mejor.

domingo, 9 de julio de 2017

Canción dulce, Leila Slimani (Cabaret Voltaire)


Hoy os hablo de uno de los libros más celebrados de los últimos meses, una lectura que esperaba con expectación y que me ha supuesto tres noches sin respiro.

Canción dulce puede parecer un thriller pero es justo lo contrario. No hay suspense, porque en el primer capítulo se desvela todo. TODO. Tampoco hay estereotipos, no hay villanos (aunque lo parezca) ni víctimas (aunque también lo parezca) sino, de nuevo, todo lo contrario. Me atrevería a definirlo con una palabra: desasosiego.

Lo que convierte a Canción dulce en una obra sutilmente soberbia es que dinamita algunos de los pilares que conforman nuestras vidas de confort y seguridad: la confianza, la fe. La confianza en los desconocidos, esa confianza que nos hacen rellenar los huecos de incertidumbre como única esperanza para la supervivencia. En la novela esos pilares son la niñera con la que nuestros hijos pasan horas mientras nosotros cumplimos con nuestras obligaciones vitales. Es esa persona a la que de repente confiamos lo que más queremos. Una desconocida que se convierte en una persona de incondicional confianza.

Y de repente, el abismo. Todo se viene abajo si aquello en lo que creemos, esas pocas cosas que no nos pueden fallar porque el resto caerían como un castillo de naipes, se desmonta como un mecanismo al que de repente se le desajusta una pieza.
La autora, Leila Slimani
Lo que hace grande a esta pequeña novela es la sutileza de la que os hablaba antes. Pocas veces se ha escrito también sobre la fragilidad de nuestras vidas, y Canción dulce consigue transmitirnos esa vulnerabilidad sin caer en tópicos manidos en este tipo de terrenos.

Que no os engañen, Canción dulce no es La mano que mece la cuna. Ojalá lo fuera, ojalá el final encajara tan bien en nuestros esquemas mentales como en los thrillers comerciales a los que desgraciadamente estamos tan acostumbrados. Canción dulce no utiliza esos fuegos artificiales que olvidamos al día siguiente. Canción dulce es dinamita para nuestros cimientos vitales. Corred a disfrutarla.

jueves, 6 de julio de 2017

La visión, poco mejor que una bestia, Tom King (Marvel Panini)


Hace unas semanas escribíamos sobre La visión: Visiones de futuro, la obra maestra que ha revolucionado el mundo del cómic de los últimos años. La cita con el segundo volumen que cierra  la historia, La Visión: Poco mejor que una bestia, era por tanto cita obligada en el blog.


Si en el primer tomo el argumento principal se desarrollaba de forma magistral (el deseo de La visión de ser uno más en la sociedad y de formar una familia), en el volumen que cierra la historia nos encontramos con el desenlace, inevitablemente fatal, del que me gustaría destacar dos elementos.

En primer lugar, el primer capítulo, magistral, antológico, en el que en unas pocas páginas bastan para explicar por qué hemos llegado hasta aquí. Se trata de un flashback que resume la relación, anterior a la actual, entre La visión y La bruja escarlata. Para los que estéis versados en el universo Marvel no es necesario que aclare la importancia de la Bruja Escarlata en el destino de la casa de las ideas. Su aparición y la trascendencia de este matrimonio supone por tanto todo un acontecimiento.

Pero no os asustéis, para los que esto os suene a chino simplemente encontraréis la historia de un matrimonio resumida en unas decenas de viñetas. Una auténtica obra de arte, magistral y triste por partes iguales. Salvando las distancias (permitidme la analogía imposible) el capítulo me recordó a otra obra maestra, el prólogo de Up, esa maravilla sin palabras que ya es historia del cine.

En segundo lugar quiero destacar el protagonismo en este último volumen del hermano de La visión (o para ser más exactos del hijo humano de Ultrón, el creador de la Visión). Este personaje convierte a la historia en una epopeya de tintes Shakespearianos que nos recuerda de nuevo a otras grandes obras. El hermano que pasa de convertirse en salvador a verdugo solo con un gesto, y la idea final de que el destino escrito no puede ser cambiado, y que cualquier intento de hacerlo solo servirá paradójicamente para provocarlo.


Poco mejor que una bestia se convierte, como su antecesor, en lectura imprescindible en esta ocasión de forma indisoluble con el primer tomo. Si no eres lector de comics descubrirás cuántas joyas te esperan, mientras que si lo eres solo te habré ayudado a adelantar esta maravilla a tu lista de lecturas pendientes. De nuevo Marvel ha hecho historia y no te lo querrás perder.
 

miércoles, 5 de julio de 2017

Leñadoras, Noelle Stevenson (Roca editorial)

Llevo unas dos semanas con ganas de comics y novelas gráficas. Me estoy poniendo al día con Marvel y con DC pero aún tengo ganas de más. Será el influjo estival pero mis ojos en las librerías se abren como platos ante las novedades comiqueras. Leñadoras no es una novedad, estaba en mi lista de deseos desde hace meses, pero una visita a la Feria del libro de Madrid lo puso entre mis manos. Con el verano a la vuelta de la esquina, el plan de las leñadoras no podría ser mejor.

Cinco amigas pasan el verano de campamento desafiando a yetis hipsters, lobos de tres ojos y halcones gigantes mientras resuelven misterios. Son chicas duras y no están dispuestas a que seres sobrenaturales de cualquier tipo les arruinen la fiesta.
Jo, April, Mal, Molly y Ripley son las Leñadoras, exploradoras guerreras, divertidas y un poco cínicas. Olvídate de las aburridas acampadas de tu instituto y date una vuelta con las chicas más cañeras del campamento más hardcore del mundo del cómic, donde nada es lo que parece y todo puede ocurrir. ¡Sus capacidades detectivescas son archiconocidas! Sigue a las Leñadoras en estas aventuras épicas sin descanso.


Hace ya varias semanas había leído la primera historia gráfica de Noelle Stevenson. Se llama Nimona y era una historia que nació en una página de internet y que cautivó a millones de lectores hasta que consiguieron que se editase en novela gráfica. Nimona me encantó. Un personaje arrollador, con una historia original llena de guiños a las historias clásicas de héroes y villanos pero con un planteamiento novedoso. Sólo está editada en inglés pero evidentemente no supone ninguna limitación en un comic de este tipo. Con esta premisa me propuse leer Leñadoras, una segunda oportunidad para esta autora.

Una pandilla muy diversa y estrambótica pasa sus días en un campamento de verano. Les comienzan a suceder cosas horribles pero ellas no se amilanan y con humor y amistad consiguen sobrevivir a todos los peligros y resolver el misterio que esconden los bosques cercanos a su campamento. En cada capítulo se narran las cualidades de una leñadora y son estupendas cualidades para cualquiera. Una parte muy entretenida.


Si la comparo con Nimona indudablemente es más inmadura. Está dirigida a un público más juvenil. Mientras que Nimona es una metáfora, una historia con trasfondo, Leñadoras cumple el más puro espíritu comiquero, pasar un buen rato, disfrutar de aventuras y de un grupo de amigos que te hagan desear ser como ellos.



En todo caso gran novela gráfica para chicas y chicos adolescentes, que aúna la aventura y la diversión con bastante gamberrismo por parte de la autora.  Lo recomiendo para la etapa juvenil, tiene una parte de resolución de enigmas bastante entretenida y nadie sale indemne del encanto de sus protagonistas. Editadas en inglés hay otros cuatro tomos así que si os gustan, tenéis leñadoras para rato.  Una autora a la que hay que seguir el rastro para pasar más ratos geniales. 








lunes, 3 de julio de 2017

El lagarto negro, Ranpo Edogawa (Salamandra Black)

Toca día de novela negra. Y dentro de la novela negra, toca día de clásico con un toque pulp. Comienza con una enemistad de las de tipo Moriarty y Holmes, aunque con un característico toque asiático muy exótico.

La historia nos sumerge en la lucha sin cuartel entre dos enemigos acérrimos, cuya admiración y fascinación mutuas son un acicate para mantener una rivalidad innegociable. Así pues Kogoro Akechi ha de enfrentarse a la pérfida y sensual madame Midorikawa, quintaesencia de la femme fatale, apodada “Lagarto negro” por el espectacular tatuaje que lucen en brazo. Midorikawa padece la necesidad enfermiza de coleccionar los objetos más bellos del planeta, y cuando se propone conseguir la joya más preciada de Japón, la fuerza la empuja no es tanto el afán de satisfacer su deseo como la oportunidad de retar a Akechi y demostrarle que su inteligencia es superior a la de él.
 


Comienza el primer capítulo con una escena que nos pone los pelos de punta, en los bajos fondos de la ciudad se celebra una orgía cuya protagonista es una mujer de enorme belleza que gusta de bailar desnuda frente a sus acólitos y cuya crueldad es manifiesta. El objetivo de esta mujer es una hermosa joven hija del joyero más importante de Japón y todo su interés se centra en secuestrarla. El padre de la muchacha encarga al detective Kogoro Akechi su protección y así comienza el verdadero juego.

Ambos rivales luchan con ingenio, disfraces y trampas por conservar a la muchacha. Cada uno se adelanta al pensamiento del otro, sus cerebros discurren por terrenos similares y cada una de las tretas nos recuerda a historias clásicas de Leblanc o de Conan Doyle. Es una puesta en escena muy teatral, que recuerda mucho a las novelas pulp norteamericanas.

El autor de esta novela es un personaje muy interesante. Es un icono de la novela policíaca japonesa, pero también adquirió fama internacional. El lagarto negro se publicó en el año 1934 y es un claro ejemplo de la figura del investigador maestro de la deducción la lógica. Al añadir algo más de acción que los clásicos de Poe y Conan Doyle y manteniendo un toque humorístico, se convirtió en un fenómeno popular.  


Rampo fue un gran admirador de escritores de misterio occidentales, especialmente de Edgar Allan Poe. De hecho, su seudónimo no es otra cosa más que el nombre de Poe pronunciado en japonés. Creó la Asociación Japonesa de Escritores de Misterio, de la que llegaría ser nombrado presidente honorífico. Como curiosidad en el famoso anime y manga de Detective Conan, el protagonista, Shinichi Kudo, creó su seudónimo, bajo el apellido Edogawa, por Ranpo Edogawa, y el nombre de Conan por Sir Arthur Conan Doyle, creando así Conan Edogawa. Además, Conan ayuda al despistado detective Kogoro Mouri, que se llama como el principal detective de las novelas de Ranpo, Kogoro Akechi.


Sin embargo la característica principal de este libro no es el detective sino la malvada lagarto negro. Una figura depravada que comete sus crímenes por amor al arte, buscando obsesivamente ser la mejor criminal del mundo. Por este personaje merece la pena el libro, por sus risas teatrales y sus disfraces. Ha sido un placer de verdad leer una novela así, un clásico pulp que perdura en el tiempo. 

domingo, 2 de julio de 2017

Reanudación de las hostilidades, Nacho Vegas (Espasa)


Qué difícil supone para mí escribir sobre Reanudación de las hostilidades, de Nacho Vegas, autor que forma parte de la banda sonora de mi vida desde que le descubrí por puro azar hace ya más de un década, cuando buscaba información sobre un tal Michi Panero, otro genio imposible e inclasificable. He seguido su evolución como autor con devoción  religiosa, descubriendo  en cada uno de sus pasos poéticos y musicales al fenómeno cultural más importante que ha dado este país en las últimas décadas.

He de reconocer que la claudicación definitiva a su música vino años más tarde, cuando ya estaba absolutamente entregado a sus canciones. Fue El Manifiesto desastre, el disco definitivo, la obra maestra total, fruto, como tantas otras obras maestras de la creación humana, de un punto de inflexión. Nacho Vegas evolucionó (y solo la perspectiva del tiempo puede confirmarlo de forma definitiva) de un discurso musical introspectivo a la conexión de esa introspección con el mundo exterior, con la realidad paralela coetánea al autor. Allí empezó la exteriorización de su malestar, y allí comenzó también la visión optimista que ese malestar producía si se mezclaba con el optimismo por mirar al futuro con la vitalidad de querer cambiarlo. Después vino su vertiente más social, su forma de conectar con discursos sociales, políticos y culturales que permitieron al autor acercarse a movimientos hasta entonces alejados de su música. Pero la magia comenzó allí, con ese manifiesto. Con ese desastre.

Vuelvo al libro, y a los motivos que me han llevado a volver a sentir la magia de ese disco. En  sus versos reconozco al primer Nacho Vegas:
La infancia ha muerto: no hay posibilidad de ser feliz
Por ahora vivir es solo un dolor impreciso
Cinco años y hoy al fin duele


Pero también descubro al Nacho Vegas del inicio del cambio:
El día comienza; se reanudan las hostilidades
No puedo volver atrás y recorrer los caminos que no quise transitar
Veo paralelismos entre sus canciones y estos poemas, hasta el punto de que creo escuchar algunas melodías suyas en muchos fragmentos de este libro. En cada uno de los tres actos que conforman la obra escucho canciones de épocas muy diferentes:
En Los términos del conflicto (poemas de cómo sobrevivir a este mundo) escucho Dry Martini, La gran broma final, Detener el tiempo (¿su mejor canción?)

En La contienda (historias de una prosa descarnada, autobiográfica y demencial) escucho Actores poco memorables, Ocho y medio, El tercer día, Mark Spitz, La sed mortal

y finalmente, en Capitulación (o la inevitable redención) veo al Nacho Vegas desnudo y vulnerable y sincero de Crujidos o La gran broma final, canciones que representan la desnudez, la confesión.


En las letras de Nacho Vegas, a diferencia de otros, los puntos suspensivos no aparecen al final, sino que pueblan sus historias (su historia en realidad). Son esos puntos suspensivos los que nos turban y nos conmueven.
Solo os puedo invitar a que le leáis y le escuchéis con la misma entrega que él deposita en sus canciones, y ahora en sus poemas. Solo así entenderéis que antes de escucharle estabais perdiendo el tiempo. ¿Qué hubiera sido de vuestra vida entera si Nacho Vegas hubiera formado parte de ella?