A cielo abierto, Antonio Iturbe (Seix Barral)

Demos paso a la aventura, a las grandes hazañas, a las historias protagonizadas por personajes para la historia. Qué sería de la literatura (y de la vida) si nos olvidáramos de esos relatos que nos han hecho amar los libros y convertirlos en nuestra principal pasión.

El paso del tiempo nos hace matizar nuestros gustos, y buscar sensaciones diversas en la lectura de un libro, incluso algunas no agradables. Hemos llorado, sufrido, sentido incomodidad leyendo libros, pero son esos libros de los que hablaba, los de las hazañas, los de las historias que erigen monumentos, los que nos hicieron soñar cuando todavía éramos niños. Hoy os presento uno de esos libros: A cielo abierto, de Antonio Iturbe.


La extraordinaria novela de Iturbe (flamante ganadora del premio Biblioteca Breve, otorgado por Seix Barral y ya un clásico de nuestras letras) nos cuenta las aventuras y desventuras del mismísimo Antoine de Saint-Exupéry, piloto de avión y novelista, autor de El Principito, ese libro de libros al que deberíamos regresar al menos una vez a la semana. Junto con Saint-Exúpery, vivimos los avatares de dos de sus amigos, todos ellos integrantes de una compañía aérea de corre postal.

En el libro vivimos sus pasiones, sus desengaños, su particular relación con el amor (tenemos todos los roles posibles reunidos en ellos tres con respecto al noble sentimiento), sus grandes aventuras por los rincones más apasionantes de la tierra, su periplo por un mundo que se encuentra en pleno cambio (ebulle el siglo XX en todo su esplendor).

Antonio Iturbe
A cielo abierto es una obra colosal que a priori puede hacer retroceder a los lectores con cierta aversión ejemplares voluminosos (más de 600 páginas). Hacedme caso, yo me encuentro entre ellos y salvado el prejuicio inicial, lo he disfrutado de principio a fin. Si tengo que hacer alguna analogía, la buscaría (salvando las distancias) con las grandes películas de David Lean. Lawrence de Arabia o Doctor Zhivago supusieron (y suponen con cada visionado) el paradigma del cine-epopeya, ese que nos hacía terminar la película con una sonrisa y con unas ganas absolutamente infantiles de convertirnos en otro.  Leed y disfrutad.



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