Teoría del ascensor, Sergio Chejfec (Jekyll&Jill)

Si os empiezo contando que Sergio Chejfec es uno de los autores actuales favoritos de Enrique Vila-Matas no sé si ya os estoy diciendo algo. Si os digo que Teoría del ascensor es un ejercicio de psicoanálisis a la literatura desde la literatura (¿metaliteratura?) no sé si os confundo más. Si previamente os advierto de que os enfrentáis a un libro único y revolucionario corro el riesgo de que penséis que estoy exagerando.

Y si os digo que hasta el día de hoy todo lo que ha pasado por mis manos que ha sido publicado por la editorial Jekyll&Jill tiene la cualidad de que todo lo que editan es (o ellos lo convierten en) un tesoro único e irrepetible problamente me llaméis mitificador. Y lo haréis porque no habéis abierto ningún libro de estos genios locos, estoy seguro. Por niundiasinlibro han pasado un buen puñado de ejemplos que corroboran esta tesis (os invito a que buceéis en nuestro archivo de reseñas). Paso, sin más preámbulos, a hablaros de Teoría del ascensor, el inclasificable libro del argentino Sergio Chejfec.




Chejfec nos propone un recorrido sentimental, personal, filosófico y absolutamente reflexivo por su vida, su forma de entenderla y por la relación de esta con la literatura. Es como si el escritor hubiera querido contarnos la vida de un escritor (la redundancia es doble, porque el escritor solo puede ser él, personaje incluido) a base de microensayos, de entradas de diario sin un único tono, con la libertad absoluta de alguien que parece convencido de que dentro de las más absolutas normalidades pueden esconderse las grandes respuestas, o todo lo contrario, que las grandes preguntas sin respuesta están detrás de una conversación en un café (en la mesa de al lado), de una figura observada en la distancia o de una determinada forma de acercarse a un libro.

El libro de Chejfec es un tratado de vida, un ideario que describe mejor al autor que lo que lo haría la más precisa biografía. El universo a veces kafkiano, opresivo, solitario e inquietante del autor se nos revela como la forma más precisa de entender la ficción: desde la más absoluta realidad.




Me hace mucha gracia leer lo que Vila-Matas opina del autor argentino, del que se confiesa devoto. De él dice no saber si es narrador o ensayista. Y me hace gracia porque son precisamente ese tipo de preguntas que llevo años haciéndome precisamente con respecto al autor catalán y a su obra (ahora soy yo el que me confieso devoto del autor de El mal de Montano).

Porque existe un nexo común claro entre las obras de los dos escritores. En los dos se mezcla la ficción y la realidad de una forma absolutamente miscible, quizás como única solución literaria posible para dos enfermos de la literatura, como si fuera la única vía de salvación posible, entender la vida propia como si esta formara parte de un personaje más de ficción.

Os tengo que recomendar encarecidamente Teoría del ascensor, porque existe la posibilidad de que cambie completamente vuestra vida, o al menos vuestro destino como lector. Solo por eso merece la pena. Si os sobrepasa, se os atraganta en las primeras cien páginas o si simplemente concluís que no es el tipo de literatura que os conmueve, no me arrepentiré del consejo dado, porque hasta para eso (para el desengaño) Teoría del ascensor puede convertirse en un libro único.









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