Dentro del secreto: Un viaje por Corea del Norte, José Luis Peixoto (Xórdica)

Esperando en el estante de libros pendientes desde finales de 2016 estaba Dentro del secreto: Un viaja por Corea del Norte. Tenía muchas ganas de leerlo, y fue necesaria una sobredosis de ficción para encontrarle sitio. Algún día os hablaré del placer que me supone hacer planes de lectura a largo plazo con las lecturas de los meses siguientes. Hacer relaciones entre libros, pensar qué libro quiero comenzar al acabar otro, y así con decenas de ellos, y una vez cerrado el plan, que aparezcan nuevos libros que lo rompan, que adelanten al resto, como la demanda inesperada que hay que satisfacer dentro de un plan de producción que altera la totalidad del plan. Lo dicho, un placer, casi tanto como el acto en sí de leer. No me lío, vuelvo a Dentro del secreto...



Dentro del secreto es un libro que ha dado mucho que hablar en 2016, y a pesar de lo que pueda parecer a simple vista, no es un libro fácil de clasificar. El libro de José Luis Peixoto es la historia del viaje que el autor hizo en 2012 a Corea del Norte, dentro de un programa de apertura en la que el país asiático invitaba a un grupo de periodistas internacionales para conocer más de cerca a uno de los países más inaccesibles del mundo. La excusa era el centenario del nacimiento del dictador Kim Il-sung, el primero de la dinastía que luego ha continuado con su hijo Kim Jong-il y con su nieto y actual mandatario Kim Jong-un.

Es difícil adivinar cómo llegó Peixoto a escribir este libro, y qué diferencias hay entre el libro que el autor tenía en la cabeza (en caso de que así fuera) antes de realizar el citado viaje y el resultado final del mismo. ¿Por qué os digo esto? En primer lugar tengo la sensación de que al comienzo del libro el autor pretende escribir una crónica social, política y cultural de Corea del Norte, en un ejercicio de transparentar lo que solo conocemos, interpretamos o simplemente imaginamos del país. Así entendí el propósito del libro: acercarnos en primera persona del autor a la realidad norcoreana más allá de titulares, tópicos y lugares comunes.

Y no voy a negar que esa es la impresión durante las primeras páginas. Peixoto comienza advirtiéndonos: está en contra de cualquier tipo de dictadura. Parece querer protegerse desde el principio, como si el resultado del viaje y su forma de contarnos su experiencia pudiera hacernos pensar lo contrario. No digo que sea un error (el autor es libre de establecer sus propias reglas narrativas) pero sí me atrevo a decir que es innecesario. Innecesario porque como lector en ningún momento el relato me ha llevado a plantearme la posición del autor con respecto al régimen comunista de Kim Jon-un. El libro elude la pregunta, o diría mejor, la pregunta (y su posterior respuesta) no enriquecería el relato.

Corea del Norte es un país donde la disociación sociedad-ejército no es posible

¿Cómo se puede explicar el sentido del relato si lo que parecía un objetivo al principio (el análisis del país desde el interior) se diluye al avanzar en este? Pues la razón principal es que, como decía, el viaje lleva al autor a una crónica diferente, perdiendo fuerza el análisis político para predominar la experiencia profunda del viaje. Peixoto parece inmerso en una experiencia onírica, y la historia del país que contempla parece explicarse solamente a través de la veneración incondicional a los dictadores que llevan un siglo manejando sus designios.
 
El relato de esta adoración institucional, absolutamente protagonista del día a día de Corea del Norte, está lleno de anécdotas que el autor va encontrando a lo largo del viaje, en su condición de testigo directo o  a través del relato de los guías y habitantes que va encontrando en el camino (con, eso sí, más silencios que palabras).
 
 Estatuas de Kim Il-sung y Kim Jong-il, uno de los lugares emblemáticos de Pyongyang.

Y es ahí donde tengo mis dudas, porque no dudo (de hecho lo he defendido en muchas ocasiones) que para conocer la historia hay que bajar un par de peldaños y escuchar el testimonio del pueblo, más allá de la historia oficial, pero el relato se me queda pequeño y me parece que en buena parte del relato uno parece estar presenciando esa historia cercana de Corea del Norte abusando del anecdotario. En ese aspecto, no dudo de que esa percepción de Peixoto es real, pero echo de menos una contextualización un poco más profunda de la realidad de un país cuyos estereotipos desde este lado del mundo nos hacen perder la perspectiva de una historia mucho más compleja de lo que nos hacen creer. No hace falta que ponga muchos ejemplos, pero de la actualidad más rabiosa se me ocurren Venezuela, Cuba o Iraq. No es difícil encontrar opiniones absurdamente simplistas de lo que ocurre en esos países, intentando además buscar analogías sinsentido con realidades políticas más cercanas.

El libro es impactante, y no quiero dejar un poso equivocado de él. Lo recomiendo y mucho. Pero seguramente no es el libro con el que hacer justicia a un país del que tan acostumbrados estamos a recibir poca y mala información. Solo en un breve pasaje del libro el autor parece intentar dar algunas pistas de por qué Corea del Norte es lo que es ahora (y la evidente responsabilidad de Estados Unidos en que esto sea así), pero el episodio es breve e insuficiente.
 
Lo dicho, un buen libro que nos dejará con ganas de más. Que no es poco. Quiero terminar con un detalle que me parece tan revelador como el resto de la historia. Peixoto elige como acompañante literario en su viaje un ejemplar de El Quijote. La elección, ese guiño literario dice casi tanto sobre este país tan particular como el resto de la historia.
 
Disfruten y lean. Y sobre todo, juzguen por ustedes mismos.

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