Clavícula, Marta Sanz (Anagrama)

El último libro de Marta Sanz obliga a una reseña especial, urgente. Desde su primera publicación, reseñada hace ya dos años (la ya novela de culto El frío), hasta su más reciente´y premiada Farándula, pasando por sus grandes obras hasta la fecha, Daniela Astor y la caja negra y la maravillosa La lección de anatomía, pasando por su entrañable y menor Black, black black, nos consideramos doctorados en la obra de la autora madrileña.

Os presentamos Clavícula en siete claves, intentando resumir qué supone la irrupción de esta obra en el contexto de su producción anterior y del panorama literario nacional.



Uno. Este libro no es un libro más. No confundas Clavícula con el resto de novedades primaverales. No dudes entre él y otras publicaciones coincidentes en el tiempo. Marta Sanz ha convertido sus novedades en uno de los grandes acontecimientos literarios del año. Y no necesita hacer demasiado ruido para ello, ni grandes campañas de publicidad. Marta Sanz forma parte de la historia literaria, esa que se escribe a golpe de talento.

Dos. El libro más personal. Difícil de afirmar en una autora que ha convertido la autoficción en el medio de expresión con el que se muestra más cómoda, y nos hace sentir a los lectores más cómodos. Pero sí, nunca antes se desnudó de esta manera, y se nos mostró más frágil y vulnerable. Tan frágil y vulnerable que asusta. La sensación que uno tiene cuando lee el libro es la misma que cuando en una charla sosegada con un amigo (esas en las que el reloj no existe, pasadas unas horas, se produce una confesión inesperada, de esas que sellan amistades eternas.  

Tres. Vuelta a la autoficción. Marta Sanz vuelve a ser narradora y protagonista. Haciendo un repaso cronológico inverso a su obra, Farándula supuso un paréntesis excepcional (ficción pura, más o menos) en su obra, y Clavícula parece una continuación natural de su maravillosa La lección de anatomía, donde (aunque de manera algo más disimulada) conocíamos a la Marta exploradora del mundo desde su infancia, e identificábamos los ejes centrales de su vida: la familia, el amor (el imperfecto, el herido, el que nos da hostias de las que se aprende más que con mil consejos), las inseguridades como actores secundarios de nuestras vidas. Pero solo lo parece. Si La lección de anatomía era un sutil y sugerente semidesnudo sentimental, en Clavícula el despojo de cualquier artificio es absoluto. Marta se muestra ante nosotros a pecho descubierto.



Cuatro. El miedo. Marta habla de muchas cosas, pero todo es lo mismo: El miedo. A hacerse mayor, al dolor, a que te dejen de querer, a que tu dolor te haga olvidar al dolor de las personas a las que amas, de que el día que más necesites a alguien, ese alguien ya no esté. Y Marta le pone nombre a este miedo, y con esta decisión nos conmueve y nos asusta.



Cinco. Un viaje. Clavícula comienza en un avión. Un viaje donde Marta, que viaja sola, es autoconsciente de su dolor y de sus miedos. De esos miedos no diagnosticables; y termina con otro viaje, esta vez en Barco, esta vez acompañada (de su marido y sus padres) donde ubica su dolor y su miedo y es consciente de que ese dolor no es ajeno a lo(s) que le rodean. Las grandes revelaciones se producen cuando la narradora separa los pies del suelo, como si todo fuera más fácil de entender desde arriba.

Seis. Marta en estado de gracia. La autora se encuentra en un momento dulce de su carrera, y probablemente de su vida (en su caso la coincidencia es inevitable). Clavícula es la consecuencia de este estado. Hay grandes autores (que venden cifras indecentes) que ni siquiera saben que este estado existe. Por eso Anagrama debe cuidarla y darle la tranquilidad que necesita un autor en este estado. Creo no equivocarme si os digo que Marta Sanz nos va a dar muchas alegrías en los próximos dos o tres años.



Siete. La familia. Marta nos muestra a su familia sin pudor, porque la relación que le une a ella es un motor literario sin freno, convirtiendo lo real en ficción, en una ficción tan pura que rebota de nuevo en algo real, y eso normalmente escuece a lectores no acostumbrados a libros que supuren, que apetezca cerrar de vez en cuando para coger aliento.




2 comentarios:

  1. Necesitaba poco para lanzarme a cualquier novedad de esta escritora, pero con una reseña así, imposible resistirse

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