martes, 25 de abril de 2017

El boxeador polaco, Eduardo Halfon (Pretextos)

Ya os anunciábamos que Saturno, de Eduardo Halfon, inauguraba el repaso que le debíamos desde nuestro blog a la obra del autor guatemalteco, uno de los grandes de la literatura latinoamericana de los últimos años. Su estilo único, donde las historias reales se convierten en ficción y embaucan al lector como si lo real fuera pura novela negra, búsqueda, indagación, hallazgos, decepciones.



Hoy rescatamos uno de los mejores títulos de Halfon, el que siempre recomiendo al lector que no conoce al autor. Se trata de El boxeador polaco, publicado hace unos años por la editorial Pre-textos.




Siento especial debilidad por este libro. Con él descubrí no sólo a Eduardo Halfon, sino una forma de literatura diferente, revolucionaria para mis cánones literarios, todavía en pañales hace casi diez años. Después llegaron otros que forman ya parte de mis escritores predilectos: Enrique Vila-Matas, Ricardo Piglia, Manuel Cercas... autores con alma de quijotes cuyas historias mezclan de manera obsesiva realidad y ficción. Universos propios e intransferibles, una manera de contar la vida que se convierte en adictiva para cualquier lector que se atreva a acercarse a ellos.

El boxeador polaco reúne un puñado de relatos, de experiencias, de ensoñaciones con los que Eduardo Halfon nos cuenta diferentes episodios de su vida. Desde su relato inicial, Lejano, maravilloso, donde a través de su experiencia en una clase de literatura en la que podemos asomarnos a la relación del autor con otros autores hasta el relato que da título al libro y que sirve de hilo conductor al conjunto de las historias. Porque los relatos de Halfon se encuentran interconectados, y forman parte de una gran historia que casi nunca somos capaces de conocer. ¿Es esa gran historia nunca contada del todo el motor que mueve la literatura del escritor o la unión de todos sus libros es ya esa gran historia?



Eduardo Halfon



Como os decía. Eduardo Halfon ha creado un universo propio a medio camino entre la ficción y la realidad en la que es fácil verse atrapado. Me quedo con el inolvidable recuerdo del boxeador polaco, ese prisionero de Auschwitz que salvó a su abuelo revelándole lo que tenía que decir en el interrogatorio en el que se decidiría si viviría o moriría, y a la historia ocultada a su nieto - el autor - acerca del número que llevaba tatuado en el brazo. Su número de teléfono, historia que el nieto creyó durante años hasta que, terrible, lapidaria, la verdad, que siempre se aparece en la vida con mucha menos carga poética que como con el tiempo recordamos, fue revelada.

Ricardo Halfon no es lo que cuenta, sino cómo lo cuenta, y es precisamente su forma de contarlo lo que hace que no olvidemos lo que cuenta.

Reivindiquemos allá donde se nos permita a un autor irrepetible y epopéyico. Eduardo, la literatura eres tú. 

domingo, 23 de abril de 2017

Estabulario de Sergi Puertas. Impedimenta

Estabulario: también llamado animalario, espacio donde se tienen los animales destinados a experimentos de laboratorio. Perfectamente elegido el nombre. Relatos como experimentos, pruebas con la ficción, distopías terroríficas…Si estáis cansados de relatos cotidianos, de literatura intimista, aburridos de la absurda realidad, bienvenidos a Estabulario.

Estabulario es un libro de relatos dotado de un increíble talento creativo que aúna referencias a J. G. Ballard, Stanisław Lem, Rafael Chirbes y David Cronenberg, y al universo de series como Black Mirror y Twilight Zone.




En sus primeras páginas nos encontramos con un muchacho que trabaja de camarero disfrazado de Buda, con una tecnología que te pone kilos encima y cuyos problemas empiezan cuando no se puede quitar ese traje de carne…con este primer relato podeis haceros una idea de lo que queda por delante. La comparación con Black Mirror es muy evidente pero a la vez que nos presenta distopías al igual que la serie, éstas se me antojan más originales e indudablemente más castizas. Porque dos de los relatos más llamativos tienen como telón de fondo una Andalucía independiente del resto de España y ambas con mucho ambiente bélico.

El relato que más me ha encajado es de las dos cocineras en una Andalucía en estado de sitio disponiéndose a servir a sus invitados, sin más conexión con el exterior que la conversión entre ellas. Este relato me ha resultado completamente creíble a pesar de su tono semi apocalíptico. La angustia, la resignación y la asfixia te acompañan a través de él y me ha enseñado un autor que escribe un buen relato aunque lo sitúe en los confines del universo.  

Es difícil encontrar libros así en la ficción española. Pero no lo ensalzaré por ser de nuestra nacionalidad, nada que ver. No me importa en absoluto de dónde salga. Si tengo motivos para ensalzarlo todos tienen que ver con mantener la cordura literaria dentro de un entorno completamente explosivo. Sus ficciones son locuras, imaginativas, inquietantes, pero consigue mantener el tono realista en ellas que le aporta la necesaria credibilidad.

Os aconsejo que lo leáis, de verdad. No hagáis de menos nuestras letras especialmente en este género ya que podemos encontrar tan buenos libros de relatos como éste.  



Sergi Puertas nació en Barcelona en 1971. Novelista, periodista, poeta, músico y guionista de novela gráfica, y ha trabajado en la editorial La Cúpula y, en su etapa final, ha sido redactor jefe de Kiss Comix, y más tarde director de la revista El Víbora, hasta su desaparición en 2005. Es dueño de un estilo poderosísimo, de increíble calado literario, que bebe de clásicos tan dispares como J. G. Ballard o David Cronenberg, Rafael Chirbes o Stanisław Lem. Actualmente vive en Barcelona.

martes, 18 de abril de 2017

Dentro del secreto: Un viaje por Corea del Norte, José Luis Peixoto (Xórdica)

Esperando en el estante de libros pendientes desde finales de 2016 estaba Dentro del secreto: Un viaja por Corea del Norte. Tenía muchas ganas de leerlo, y fue necesaria una sobredosis de ficción para encontrarle sitio. Algún día os hablaré del placer que me supone hacer planes de lectura a largo plazo con las lecturas de los meses siguientes. Hacer relaciones entre libros, pensar qué libro quiero comenzar al acabar otro, y así con decenas de ellos, y una vez cerrado el plan, que aparezcan nuevos libros que lo rompan, que adelanten al resto, como la demanda inesperada que hay que satisfacer dentro de un plan de producción que altera la totalidad del plan. Lo dicho, un placer, casi tanto como el acto en sí de leer. No me lío, vuelvo a Dentro del secreto...



Dentro del secreto es un libro que ha dado mucho que hablar en 2016, y a pesar de lo que pueda parecer a simple vista, no es un libro fácil de clasificar. El libro de José Luis Peixoto es la historia del viaje que el autor hizo en 2012 a Corea del Norte, dentro de un programa de apertura en la que el país asiático invitaba a un grupo de periodistas internacionales para conocer más de cerca a uno de los países más inaccesibles del mundo. La excusa era el centenario del nacimiento del dictador Kim Il-sung, el primero de la dinastía que luego ha continuado con su hijo Kim Jong-il y con su nieto y actual mandatario Kim Jong-un.

Es difícil adivinar cómo llegó Peixoto a escribir este libro, y qué diferencias hay entre el libro que el autor tenía en la cabeza (en caso de que así fuera) antes de realizar el citado viaje y el resultado final del mismo. ¿Por qué os digo esto? En primer lugar tengo la sensación de que al comienzo del libro el autor pretende escribir una crónica social, política y cultural de Corea del Norte, en un ejercicio de transparentar lo que solo conocemos, interpretamos o simplemente imaginamos del país. Así entendí el propósito del libro: acercarnos en primera persona del autor a la realidad norcoreana más allá de titulares, tópicos y lugares comunes.

Y no voy a negar que esa es la impresión durante las primeras páginas. Peixoto comienza advirtiéndonos: está en contra de cualquier tipo de dictadura. Parece querer protegerse desde el principio, como si el resultado del viaje y su forma de contarnos su experiencia pudiera hacernos pensar lo contrario. No digo que sea un error (el autor es libre de establecer sus propias reglas narrativas) pero sí me atrevo a decir que es innecesario. Innecesario porque como lector en ningún momento el relato me ha llevado a plantearme la posición del autor con respecto al régimen comunista de Kim Jon-un. El libro elude la pregunta, o diría mejor, la pregunta (y su posterior respuesta) no enriquecería el relato.

Corea del Norte es un país donde la disociación sociedad-ejército no es posible

¿Cómo se puede explicar el sentido del relato si lo que parecía un objetivo al principio (el análisis del país desde el interior) se diluye al avanzar en este? Pues la razón principal es que, como decía, el viaje lleva al autor a una crónica diferente, perdiendo fuerza el análisis político para predominar la experiencia profunda del viaje. Peixoto parece inmerso en una experiencia onírica, y la historia del país que contempla parece explicarse solamente a través de la veneración incondicional a los dictadores que llevan un siglo manejando sus designios.
 
El relato de esta adoración institucional, absolutamente protagonista del día a día de Corea del Norte, está lleno de anécdotas que el autor va encontrando a lo largo del viaje, en su condición de testigo directo o  a través del relato de los guías y habitantes que va encontrando en el camino (con, eso sí, más silencios que palabras).
 
 Estatuas de Kim Il-sung y Kim Jong-il, uno de los lugares emblemáticos de Pyongyang.

Y es ahí donde tengo mis dudas, porque no dudo (de hecho lo he defendido en muchas ocasiones) que para conocer la historia hay que bajar un par de peldaños y escuchar el testimonio del pueblo, más allá de la historia oficial, pero el relato se me queda pequeño y me parece que en buena parte del relato uno parece estar presenciando esa historia cercana de Corea del Norte abusando del anecdotario. En ese aspecto, no dudo de que esa percepción de Peixoto es real, pero echo de menos una contextualización un poco más profunda de la realidad de un país cuyos estereotipos desde este lado del mundo nos hacen perder la perspectiva de una historia mucho más compleja de lo que nos hacen creer. No hace falta que ponga muchos ejemplos, pero de la actualidad más rabiosa se me ocurren Venezuela, Cuba o Iraq. No es difícil encontrar opiniones absurdamente simplistas de lo que ocurre en esos países, intentando además buscar analogías sinsentido con realidades políticas más cercanas.

El libro es impactante, y no quiero dejar un poso equivocado de él. Lo recomiendo y mucho. Pero seguramente no es el libro con el que hacer justicia a un país del que tan acostumbrados estamos a recibir poca y mala información. Solo en un breve pasaje del libro el autor parece intentar dar algunas pistas de por qué Corea del Norte es lo que es ahora (y la evidente responsabilidad de Estados Unidos en que esto sea así), pero el episodio es breve e insuficiente.
 
Lo dicho, un buen libro que nos dejará con ganas de más. Que no es poco. Quiero terminar con un detalle que me parece tan revelador como el resto de la historia. Peixoto elige como acompañante literario en su viaje un ejemplar de El Quijote. La elección, ese guiño literario dice casi tanto sobre este país tan particular como el resto de la historia.
 
Disfruten y lean. Y sobre todo, juzguen por ustedes mismos.

domingo, 16 de abril de 2017

Saturno, Eduadro Halfon (Jekyll&Jill)

Confieso ante vosotros, queridos lectores, una vieja costumbre que me ha acompañado desde hace muchos años y que todavía hoy día practico. Me sucede cuando un libro me conquista, me absorbe o me enamora de tal modo que separarme de él supone un acto casi doloroso. Es entonces cuando me hago acompañar de él a cualquier sitio al que vaya: al baño (por supuesto), en un paseo, al salir a hacer un recado, incluso a la cama. No, no solo estoy hablando de llevármelo a sitios donde puedo seguir con su lectura, sino que el hecho de llevarlo muchas veces significa únicamente no separarme de él, aunque sepa que no voy a leer una sola línea. Sentirlo cerca, simplemente eso. También me sucede - con estos mismos libros - que una vez terminados, finalizada la experiencia lectora, el hecho de buscarles un sitio en mi librería supone una suerte de despedida. Se rompió la magia, y aunque el libro siga siendo mío, la distancia entre él y yo ya se ha producido. La despedida es especialmente dolorosa si el libro tiene que ser devuelto (biblioteca, amigo "prestamista"). Ya está, ya lo he soltado, a riesgo de que me etiquetéis de fetichista sin remedio. ¿Entendéis ahora por qué leer en el kindle no es lo mismo?
Ahora trataré de explicaros por qué esta introducción tiene cabida en la reseña de Saturno, de Eduardo Halfon, editado por la editorial Jekyll&Jill, ante los que nuevamente toca arrodillarse.





La anécdota inicial solo tiene sentido cuando el libro se convierte en algo más que en el continente de un texto literario. Sin ánimo de frivolizar, soy consciente de que lo importante de un libro es su contenido, es lo que le da valor real al objeto. Pero también reconozco  de  que una edición hermosa, elaborada con amor y dedicación eleva a la obra hasta convertir la experiencia de la lectura en algo único e irrepetible. Por eso la experiencia marca blanca del Kindle (del que soy militante convencido) nunca puede ser igual.

La editorial Jekyll&Jill es probablemente el paradigma de aquellos que consideramos al libro como un objeto de deseo por el que somos capaces de recorrer media ciudad para encontrar el libro buscado (porque tampoco es lo mismo llevarse un libro de una librería que con un click de nuestro móvil). Victor Gomollón, cabeza visible de la editorial (en realidad él es la editorial). Para Víctor cada libro merece un tratamiento especial y una edición única, no busquéis dos ediciones iguales. No hay excepción, cada libro de Jekyll&Jill respira de forma diferente.

En este caso ha sido Saturno, un libro de 2003 rescatado por la editorial que nos sirve de reivindicación de la figura de Eduardo Halfon, vieja cuenta pendiente de este blog (que prometemos saldar durante las próximas semanas). Celebramos esta edición por varios motivos:

Primero. Saturno nos sirve para transmitiros nuestra pasión por el autor guatemalteco, uno de los más importantes escritores en español de las últimas décadas. Maestro de la autoficción (perdonad por utilizar palabra tan maleada últimamente), discurso absolutamente propio, historias hipnotizantes, íntimas e intimidantes, donde el autor no tiene pudor en erigirse protagonista de su propia vida en la ficción (dirimir entre si esta ficción es real o no nunca nos preocupó demasiado). Lo fascinante del discurso de Halfon es que lo verosímil se convierte en el motor de su literatura, sea o no real.

Segundo. Saturno es un regalo para los buenos lectores. Se trata de la confesión literaria del escritor/protagonista a su padre. A mitad de camino entre el ensayo literario y el género epistolar, el autor le dice a su padre todo lo que normalmente se omite y no se cuenta (y menos aún se recrimina). El padre que nunca fue, el desprecio que sintió como hijo, la caída de brazos del que ya no puede (ni quiere) hacer nada por solucionar lo enquistado. No tengo muy claro si se trata de la expulsión del padre (el autor como Saturno) o de la destrucción al hijo (el padre del autor como Saturno). Depende de como hacer la lectura analógica del mito griego). Se admiten interpretaciones y sugerencias.



Tercero. Y entrelazado con la confesión al padre, un ensayo brutal sobre la presencia del suicidio en la historia de la literatura, o mejor dicho, su protagonismo en las vidas (y las muertes) de los escritores que han construido la historia de la literatura). Estremecedor lo que entre líneas parece querer susurrar el autor. ¿Cuál es la relación de su carta confesora con este tétrico repaso y a su vez con el protagonista (y autor), también escritor? ¿Se trata de una acusación más a su padre?

Cuarto. Saturno es un libro de apenas setenta páginas. Y no solo no se nos hace corto, sino que nos demuestra que cada historia contenida en un libro es una experiencia única. Halfon (y Jekyll&Jill) ponen en valor esa experiencia, que en este caso dura apenas una hora (estimación generosa). Los cánones establecidos de "un libro supera normalmente las ciento cincuenta páginas" se nos antoja ridículo después del impacto de la lectura de Saturno, al que le basta su brevedad para el asombro del lector más exigente.





Saturno es una novela absolutamente contracorriente, que (re)nace en una edición condenada a convertirse en culto casi desde su concepción.  Numerada, de tamaño exquisito, como una novelita de los años cincuenta. Como nos tiene acostumbrados la editorial aragonesa, y como nunca (afortunadamente) nos acabamos de acostumbrar. Libros que transmiten más allá de lo que pueda contaros con palabras, porque los libros de Jekyll&Jill transmiten a través de los sentidos.

Y como os decía, Saturno representa la excusa perfecta para iniciar un merecido repaso a la bibliografía de Eduardo Halfon. Muy pronto nos iremos al extremo opuesto, El boxeador polaco, la que creo es su última obra, que he releído hace apenas unas horas. Y continuaremos, porque afortunadamente otras editoriales en España (Libros del Asteroide, Pre-textos, otras imprescindibles)han sabido valorar en su justa medida a Halfon en los últimos años.

Descubrid por vosotros mismos a Eduardo Halfon, escritor llamado a hacer cosas grandes. Algunas ya las ha hecho.

martes, 11 de abril de 2017

Nefando, Mónica Ojeda (Candaya)

Las lecturas diferentes, incómodas, las que se alejan de la ortodoxia, las que exploran territorios que hacen temblar a los obsesionados con el orden. Esas lecturas hacen que la literatura sea un mundo maravilloso e imprevisible; con ese tipo de lecturas ha crecido nuestra pasión por los libros desde que éramos solo unos niños; por y para esa literatura hemos construido un proyecto como este blog. Hoy os presentamos uno de esos libros que hace brotar todo lo anterior. Os presentamos Nefando, de la ecuatoriana Mónica Ojeda.



Nefando es la historia de un videojuego online ya desaparecido, de culto, gracias a (tanto su condición de juego de culto como su desaparición) a su contenido polémico y de corte delictivo. Años después, somos testigos privilegiados de las confesiones de sus creadores, seis jóvenes (tres ecuatorianos, dos mejicanos, 1 español) que compartieron piso cuando se gestó el videojuego.
 
El relato se estructura en capítulos que nos van presentando de forma independiente el testimonio (entrevistas) a cada uno de los autores de Nefando. Y esta estructura dota a la historia de un suspense claustrofóbico, casi insoportable. Porque Nefando parece en realidad el reverso perverso de las vidas de los seis protagonistas. Es ese reverso que no queremos ver, que nos asusta si es a nosotros a quien nos pertenece: asusta tanto que no queremos que nos sea mostrado, aunque sea el reverso de otros. Por eso Nefando (el videojuego) es tan difícil de explicar, y por eso la experiencia de haberlo jugado es (por los pocos testimonios que quedan) única en cada caso.
 
Además de estas entrevistas, el libro nos muestra material con el que la composición de la historia se completa: transcripciones de foros donde se habla del juego, de las experiencias de los usuarios, los relatos que escribieron los autores del videojuego antes y durante su creación) y reflexiones de estos que nos ayudan a comprender sus orígenes y sus motivaciones.
 
Nefando trata temas que no vamos a encontrar en novelas de Ruíz Zafón: Abusos sexuales, pederastia, relatos escalofriantes de infancias que prefieren no ser recordadas. El relato no es una investigación policial (que podría serlo pero se nos muestra ya concluida), solo trata de explicarnos todo aquello que no se resuelve en un juicio, los límites morales cuando la víctima no se considera como tal, esas fronteras incómodas que no forman parte de los debates convencionales, esos en los que todos nos atrevemos a opinar. Hablemos en serio de asuntos en los que preferimos fingir consenso, y en realidad no es otra cosa que falta de osadía.

Mónica Ojeda
Ha sido muy difícil escribir esta reseña, porque Nefando en realidad es una experiencia metaliteraria que trasciende a gran parte de lo leído por este que os escribe. Os puedo asegurar que me he encontrado pocas veces ante libros donde no sé si recomendar encarecidamente su lectura o mantener mi entusiasmo en secreto; experiencias que me apetecería completar escribiendo o llamando a la autora pero que no sabría por donde comenzar la conversación.
 
Porque Mónica, sospecho que sabes que lo que has hecho es muy grande, y has escrito un libro que tarde o temprano va a explotar (explosión literaria, entiéndase). O sospecho que también sabes que tu libro, como Nefando - el videojuego - puede convertirse en un libro que dentro de unos años pueda ser recordado como ese libro que ya nadie encuentra y del que dudaremos si alguna vez existió.
 
Quede esta reseña como muestra de que sí existió, y de que es tan real como la más absoluta ficción literaria.
.
 

lunes, 10 de abril de 2017

Funerales vikingos - El desconcierto, Michi Panero y Javier Mendoza (Bartleby)

Me ha llegado como inesperado día del padre (es fácil adivinar la influencia de la madre) esta doble publicación alrededor de uno de los personajes más emblemáticos de la historia social y cultural reciente en nuestro país: el inclasificable Michi Panero.

Gracias a Javier Mendoza, suerte de hijo adoptivo (hijo de su segunda esposa), nos llega por un lado Funerales vikingos - textos inéditos del autor -  y El desconcierto - las memorias biográficas con las que Mendoza comparte con nosotros su experiencia vital con Michi Panero).














Lo primero que uno tiene que plantearse es cómo comenzar la lectura ante una publicación sin contraportada, así de original se presenta el libro de Mendoza-Panero. Cada libro tiene su inicio y su portada, brillante propuesta que nace de la prudencia del editor y de Mendoza para que el lector decida. Mi recomendación es comenzar por las memorias, no solo porque mis preferencias personales me inclinaron a ellos, sino porque en ese orden creo que se entienden y se contextualizan mejor los textos de Panero.

El desconcierto supone un acercamiento inédito e interesante a la figura de Michi Panero. Es Mendoza, el hijo de la segunda esposa del protagonista, el testigo aséptico y necesario que nos cuenta en un primer capítulo antológico como conoce a Michi (yendo al cine a ver Robocop, ¿cómo os quedáis?) para luego adentrarse en una relación que se convirtió en amistad, y donde la admiración y la desmitificación van de la mano a lo largo de la vida del autor. Mendoza nos cuenta, a través de la experiencia personal pero sobre todo gracias a las confidencias de Panero, una vida por donde pasaron personajes como Marguerite Duras, Lucía Bosé, Paula Molina, Javier Marías, y muchos de los grandes de la cultura española de los años setenta, ochenta y noventa.

Michi Panero es uno de los grandes desconocidos de la historia cultural de este país, y este libro supone una magnífica oportunidad de conocimiento para los menos iniciados. La visión de Mendoza es oxígeno puro para una historia a la que es difícil acercarse sin caer en tópicos manidos. Una asignatura pendiente de esta lectura: recuperar las memorias de la madre, Felicidad Blanch (mencionadas en el libro) y volver a leer a Leopoldo María, el hermano genial y maldito de Michi, protagonista de buena parte del libro.

En cuanto a Funerales Vikingos solo puedo decir que se trata de un tesoro, porque nos acerca al Michi Panero escritor (ese escritor que nunca escribió un libro, porque, según cita textual, entre escribir y follar, el eligió follar). Los textos de Michi son extraños, crípticos y perturbadores. Teniendo en cuenta que estamos ante un Michi Panero de poco más de veinte años, la publicación puede interpretarse como el proyecto del gran escritor que pudo haber sido.

Por último, recomendaros la lectura de esta sesión doble del universo Panero para volver a hablaros de El desencanto, esa obra monumental del cine español que gana en cada nuevo visionado. 





domingo, 9 de abril de 2017

Clavícula, Marta Sanz (Anagrama)

El último libro de Marta Sanz obliga a una reseña especial, urgente. Desde su primera publicación, reseñada hace ya dos años (la ya novela de culto El frío), hasta su más reciente´y premiada Farándula, pasando por sus grandes obras hasta la fecha, Daniela Astor y la caja negra y la maravillosa La lección de anatomía, pasando por su entrañable y menor Black, black black, nos consideramos doctorados en la obra de la autora madrileña.

Os presentamos Clavícula en siete claves, intentando resumir qué supone la irrupción de esta obra en el contexto de su producción anterior y del panorama literario nacional.



Uno. Este libro no es un libro más. No confundas Clavícula con el resto de novedades primaverales. No dudes entre él y otras publicaciones coincidentes en el tiempo. Marta Sanz ha convertido sus novedades en uno de los grandes acontecimientos literarios del año. Y no necesita hacer demasiado ruido para ello, ni grandes campañas de publicidad. Marta Sanz forma parte de la historia literaria, esa que se escribe a golpe de talento.

Dos. El libro más personal. Difícil de afirmar en una autora que ha convertido la autoficción en el medio de expresión con el que se muestra más cómoda, y nos hace sentir a los lectores más cómodos. Pero sí, nunca antes se desnudó de esta manera, y se nos mostró más frágil y vulnerable. Tan frágil y vulnerable que asusta. La sensación que uno tiene cuando lee el libro es la misma que cuando en una charla sosegada con un amigo (esas en las que el reloj no existe, pasadas unas horas, se produce una confesión inesperada, de esas que sellan amistades eternas.  

Tres. Vuelta a la autoficción. Marta Sanz vuelve a ser narradora y protagonista. Haciendo un repaso cronológico inverso a su obra, Farándula supuso un paréntesis excepcional (ficción pura, más o menos) en su obra, y Clavícula parece una continuación natural de su maravillosa La lección de anatomía, donde (aunque de manera algo más disimulada) conocíamos a la Marta exploradora del mundo desde su infancia, e identificábamos los ejes centrales de su vida: la familia, el amor (el imperfecto, el herido, el que nos da hostias de las que se aprende más que con mil consejos), las inseguridades como actores secundarios de nuestras vidas. Pero solo lo parece. Si La lección de anatomía era un sutil y sugerente semidesnudo sentimental, en Clavícula el despojo de cualquier artificio es absoluto. Marta se muestra ante nosotros a pecho descubierto.



Cuatro. El miedo. Marta habla de muchas cosas, pero todo es lo mismo: El miedo. A hacerse mayor, al dolor, a que te dejen de querer, a que tu dolor te haga olvidar al dolor de las personas a las que amas, de que el día que más necesites a alguien, ese alguien ya no esté. Y Marta le pone nombre a este miedo, y con esta decisión nos conmueve y nos asusta.



Cinco. Un viaje. Clavícula comienza en un avión. Un viaje donde Marta, que viaja sola, es autoconsciente de su dolor y de sus miedos. De esos miedos no diagnosticables; y termina con otro viaje, esta vez en Barco, esta vez acompañada (de su marido y sus padres) donde ubica su dolor y su miedo y es consciente de que ese dolor no es ajeno a lo(s) que le rodean. Las grandes revelaciones se producen cuando la narradora separa los pies del suelo, como si todo fuera más fácil de entender desde arriba.

Seis. Marta en estado de gracia. La autora se encuentra en un momento dulce de su carrera, y probablemente de su vida (en su caso la coincidencia es inevitable). Clavícula es la consecuencia de este estado. Hay grandes autores (que venden cifras indecentes) que ni siquiera saben que este estado existe. Por eso Anagrama debe cuidarla y darle la tranquilidad que necesita un autor en este estado. Creo no equivocarme si os digo que Marta Sanz nos va a dar muchas alegrías en los próximos dos o tres años.



Siete. La familia. Marta nos muestra a su familia sin pudor, porque la relación que le une a ella es un motor literario sin freno, convirtiendo lo real en ficción, en una ficción tan pura que rebota de nuevo en algo real, y eso normalmente escuece a lectores no acostumbrados a libros que supuren, que apetezca cerrar de vez en cuando para coger aliento.



jueves, 6 de abril de 2017

Che, libro I. El doctor Guevara (Sexto Piso Ilustrado)

Qué ganas tenía de regresar a la novela gráfica, ese maravilloso género que nos permite a los adultos recuperar nuestro alma de la infancia, aquella que vivimos con un cómic bajo el brazo. Las novelas gráficas son nuestros cómics de adultos. Yo ya no concibo mi relación con la literatura sin ellos. Hoy os traigo otro magnífico ejemplo: Che, una vida revolucionaria.




Dividido en tres volúmenes (el que os presento hoy es el primero aunque el segundo cronológicamente), este nos cuenta la época menos conocida del revolucionario argentino, la menos mediática, justo aquella en la que Ernesto Guevara, recién licenciado como médico, aún está lejos del revolucionario en quien años después se convertiría. Se trata, por tanto, de la protohistoria del mito revolucionario, del héroe eterno que representa la figura del Che.



La novela nos permite ser testigos de las primeras experiencias de Guevara en los grandes conflictos sociales y militares que vivía Latinoamérica en los años cincuenta: Guatemala, Bolivia,  Méjico... Y es en Méjico donde Ernesto conoce a un grupo de revolucionarios que acaban de intentar la gesta imposible de desestabilizar al todopoderoso dirigente cubano Batista con el asalto al cuartel Moncada. A la cabeza de estos locos idealistas se encuentra un joven llamado Fidel Castro. El histórico encuentro entre Castro y Ernesto Guevara supone uno de esos episodios con los que se escribe la historia.

En Che: el doctor Guevara puede decirse que nace la revolución cubana (lo que cuenta el libro segundo, ya publicado). La historia es absorbente y necesaria, y qué mejor forma que adentrarse en ella a partir de una novela gráfica. No por ello carente de rigor, ya que la historia está basada en la celebrada biografía del periodista Jon Lee Anderson. El dibujo es preciso y atractivo, y se percibe el talento narrativo del autor, José Hernández, para contar historias.





Sin duda, una excelente opción para quienes quieran conocer sin grandes profundidades lo que significa la historia del Che para la historia del siglo XX, y por qué se trata (sea cual sea la afinidad que uno tenga por lo que representa) de uno de los grandes personajes de la historia reciente del mundo. Enhorabuena a Sexto Piso por tan excelente publicación.























miércoles, 5 de abril de 2017

La vida negociable, Luis Landero (Tusquets)

Supongo que llego tarde para reconocer la obra de Luis Landero, un imprescindible de la literatura española de los últimos veinte años, desde que publicó su primera obra (ya maestra) Juegos de la edad tardía.


Tras un periodo en estado de gracia (2009, Retrato de un hombre inmaduro, 2012, Absolución y 2014, El balcón en invierno) nos llega su última creación, La vida negociable, del todo inesperada y por ello doblemente celebrada.




Era complicado tras su perfecta El balcón en invierno, pero Luis Landero hace olvidar su novela anterior con un regreso a la ficción, esa ficción tan propia y tan cercana a la realidad del autor que hace que sus páginas nos hacen sentir como en casa.

La vida negociable nos cuenta la vida de Hugo Bayo, un peluquero que hace repaso a su vida y milagros desde que, siendo un niño, la vida le pone en bandeja las armas que luego le servirán para sobrevivir y prosperar en la vida. Así comienza su historia, que como un narrador oral, nos cuenta (a nosotros, lectores, clientes de su peluquería, tanto da) como su madre le confía un secreto que guardar. Este secreto le hace poderoso frente a ella, y la manipulación y el chantaje hacen por primera vez acto de presencia en su vida.

Este comienzo es también el comienzo de la construcción del Hugo Bayo personaje, el que prospera poco a poco en la vida a base de picaresca y pocos escrúpulos, con los que aprende que la vida solo es amable contigo si tú te lo ganas. Esa es la jungla en la que Hugo Bayo crece convencido de que sin la mentira, el engaño y la percepción egoísta de la vida no se consiguen las grandes recompensas.

Hugo Bayo es un personaje deudor y heredero del imaginario de Landero. En él reconocemos los rincones más ásperos de personajes de novelas anteriores, y como gran protagonista que se precie, sin él la novela no existe. Hugo sube, cae y se levanta, haciendo del fracaso una excusa para reinventarse.



En La vida negociable (y por tanto en Hugo Bayo) reside también gran parte de la literatura española de todos los tiempos, y ahí se percibe la grandeza de Luis Landero. Porque sin pretenderlo, y de forma natural, en su libro brota impetuosa la mejor novela picaresca del Siglo de Oro y de forma indisimulada, el mejor Cervantes (que es mucho decir, pero en estos niveles se mueve el autor).

Vemos en Hugo Bayo el reflejo de nuestras cualidades más perversas,  de nuestros defectos más ridículos y vergonzantes, pero también del humor y de las fuerzas para la reinvención que a lo largo de nuestras vidas nos permiten seguir vivos (o al menos seguir sintiéndonos vivos).

Es difícil hablar de la mejor novela de Landero (son tantas y tan imprescindibles) pero sí creo que el autor ha encontrado el pulso que los maestros encuentran en algún momento de su carrera y se resisten a abandonar. Es difícil asegurarlo tan pronto en un año donde nos esperan grandes sorpresas, pero creo que Landero ha vuelto a escribir la novela del año.

Leed a Landero porque nos encontramos ante el más grande. Qué pena que no oigamos hablar en cada esquina del escritor extremeño, que no haya debates en cada plaza, que no comentemos cada párrafo de su última novela en las cafeterías, que no le arrebate un hueco de protagonismo a Messi y a Cristiano Ronaldo. Cuánto nos arrepentiremos algún día de no otorgarles el protagonismo que se merecen a los verdaderamente grandes.



martes, 4 de abril de 2017

Teoría del ascensor, Sergio Chejfec (Jekyll&Jill)

Si os empiezo contando que Sergio Chejfec es uno de los autores actuales favoritos de Enrique Vila-Matas no sé si ya os estoy diciendo algo. Si os digo que Teoría del ascensor es un ejercicio de psicoanálisis a la literatura desde la literatura (¿metaliteratura?) no sé si os confundo más. Si previamente os advierto de que os enfrentáis a un libro único y revolucionario corro el riesgo de que penséis que estoy exagerando.

Y si os digo que hasta el día de hoy todo lo que ha pasado por mis manos que ha sido publicado por la editorial Jekyll&Jill tiene la cualidad de que todo lo que editan es (o ellos lo convierten en) un tesoro único e irrepetible problamente me llaméis mitificador. Y lo haréis porque no habéis abierto ningún libro de estos genios locos, estoy seguro. Por niundiasinlibro han pasado un buen puñado de ejemplos que corroboran esta tesis (os invito a que buceéis en nuestro archivo de reseñas). Paso, sin más preámbulos, a hablaros de Teoría del ascensor, el inclasificable libro del argentino Sergio Chejfec.




Chejfec nos propone un recorrido sentimental, personal, filosófico y absolutamente reflexivo por su vida, su forma de entenderla y por la relación de esta con la literatura. Es como si el escritor hubiera querido contarnos la vida de un escritor (la redundancia es doble, porque el escritor solo puede ser él, personaje incluido) a base de microensayos, de entradas de diario sin un único tono, con la libertad absoluta de alguien que parece convencido de que dentro de las más absolutas normalidades pueden esconderse las grandes respuestas, o todo lo contrario, que las grandes preguntas sin respuesta están detrás de una conversación en un café (en la mesa de al lado), de una figura observada en la distancia o de una determinada forma de acercarse a un libro.

El libro de Chejfec es un tratado de vida, un ideario que describe mejor al autor que lo que lo haría la más precisa biografía. El universo a veces kafkiano, opresivo, solitario e inquietante del autor se nos revela como la forma más precisa de entender la ficción: desde la más absoluta realidad.




Me hace mucha gracia leer lo que Vila-Matas opina del autor argentino, del que se confiesa devoto. De él dice no saber si es narrador o ensayista. Y me hace gracia porque son precisamente ese tipo de preguntas que llevo años haciéndome precisamente con respecto al autor catalán y a su obra (ahora soy yo el que me confieso devoto del autor de El mal de Montano).

Porque existe un nexo común claro entre las obras de los dos escritores. En los dos se mezcla la ficción y la realidad de una forma absolutamente miscible, quizás como única solución literaria posible para dos enfermos de la literatura, como si fuera la única vía de salvación posible, entender la vida propia como si esta formara parte de un personaje más de ficción.

Os tengo que recomendar encarecidamente Teoría del ascensor, porque existe la posibilidad de que cambie completamente vuestra vida, o al menos vuestro destino como lector. Solo por eso merece la pena. Si os sobrepasa, se os atraganta en las primeras cien páginas o si simplemente concluís que no es el tipo de literatura que os conmueve, no me arrepentiré del consejo dado, porque hasta para eso (para el desengaño) Teoría del ascensor puede convertirse en un libro único.








domingo, 2 de abril de 2017

El juego de la luz de Louise Penny. Salamandra Black

El año pasado publicamos una reseña del anterior libro de la autora editado por Salamandra Black “Enterrad a los muertos” que no pudo gustarme más. La famosa amabilidad de los canadienses se extendía hasta el comisario Gamache, y los secundarios estaban sublimes en una de las mejores novelas negras que he leído en los últimos años. Así pues estaba deseosa de la publicación de El juego de la luz y cuando llegó a mis manos no lo solté en un par de días. Estaba de vacaciones en casa de mis padres y volví a recibir las críticas eternas que recibo desde mi infancia de que me abstraigo con la lectura y no hago caso a nadie. Qué le vamos a hacer. Pero mereció la pena.

Tras Una revelación brutal y Enterrad a los muertos, este nuevo caso del inspector Armand Gamache es la tercera obra publicada en castellano de una de las series policíacas más galardonadas y celebradas por la crítica internacional. Ganadora de un Anthony Award y elegida mejor novela negra del año por The New York Times Book ReviewEl juego de la luz es una nueva lección magistral de la gran dama canadiense del crimen.




La historia comienza con Clara Morrow, una de las vecinas ya conocidas del encantador pueblo de Three Pines a las afueras de Montreal. Clara es una artista que nunca ha visto reconocido su arte, pero eso ha cambiado y el Museo de arte Comtemporáneo ha acogido una exposición sobre su obra. Y ahí retomamos el camino de los personajes ya conocidos en las anteriores novelas de Louise Penny. Todos los vecinos del pueblo con más asesinatos por metro cuadrado (con permiso de Cabot Cove) están allí para apoyar a Clara, incluído su marido Peter. También allí nos volvemos a encontrar con el inspector Gamacha y con el subinspector  Beauvoir. La autora siempre realiza un retrato psicológico de los personajes, tiene una pluma especial para introducirnos en sus pensamientos, en su dolor y sus anhelos. Especialmente estos dos personajes, al margen de la trama principal son los que enganchan y los que te atan a la lectura.

Al día siguiente de la exposición, en el jardín de Clara aparece un cadáver. Gamache y su equipo tienen que volver a desplazarse a Three Pines y resolver el misterio a la vez que interrogamos a todos los vecinos. El punto fuerte de Penny es el reparto coral. Sus personajes son reales, sensibles, compasivos, miedosos, y a veces mezquinos. A todos ellos los despacha con un sentido del humor sutil y amable, el mismo que el de del comisario Gamache.

El tema principal de esta novela es el mundo del arte. Sus rencillas, sus envidias… Igual que en el anterior se basaba en la historia de Quebec, la autora nos introduce con mucha cultura y sensatez en los entresijos de este mundillo. Pero además es un relato sobre el matrimonio. Sobre la competición entre los dos componentes de una pareja. Del egoísmo intrínseco del individuo.

Además vivimos de nuevo las consecuencias de los acontecimientos acaecidos en la vida del inspector y de Beauvoir. Si creíamos que las heridas estaban curadas no es así, y aún menos las heridas internas. Esta trama me parece la más interesante ya que nos sirve de enlace con las demás y es de esperar que continúe y se complique aún más. Fue un gran acierto añadir ese punto de tragedia tras el tiroteo que sufrió la unidad de policía. Hace a los personajes más creíbles y con más aristas que estudiar.



Me ha encantado “El juego de la luz” aunque he de decir que por la temática me gustó más “Enterrad a los muertos” pero supongo que éste es un tema personal. Por lo demás el ritmo de la autora, su interés en los personajes y su manejo de la trama son similares. Es una escritora estupenda, por lo que me alegro que aún queden por editar muchos libros de esta serie para seguir disfrutándolos. Espero que vosotros también lo hagáis.