Yugoslavia, mi tierra, Goran Vojnovic (Libros del asteroide)









La guerra de los Balcanes fue el último gran conflicto de Europa tal y como la conocemos ahora. Fue la primera guerra en muchos sentidos: la primera guerra cercana que muchos vivimos casi en directo (aún sin redes sociales pero sí a golpe de telediario) y sobretodo una guerra que, para los que ahora rozamos los cuarenta, tuvimos el extraño privilegio de estudiar en el colegio desde su estallido hasta sus últimos coletazos, allá por la primera mitad de los años 90.

Es paradójico poder comprobar en nuestro día a día lo pronto que hemos olvidado un conflicto tan terrible, con cientos de miles de muertos y millones de refugiados, y sin el cual no es posible explicar la historia contemporánea. La historia de Yugoslavia es la historia de la Primera Guerra Mundial (su germen), de la Segunda Guerra Mundial y de finalmente, la gran guerra civil que dinamitó un país fallido, país de países, multinacional y lleno de complejidades, que acabó por implosionar y cuyas consecuencias aún se perciben hoy día. Afortunadamente de vez en cuando aparecen libros como Yugoslavia, mi tierra, del esloveno Goran Vojnovic.




Vladan Borojevic, joven esloveno que vivió siendo niño la guerra yugoslava, revive de repente su experiencia con una noticia trascendental que cambia su vida: su padre, un alto cargo del Ejército Popular Yugoslavo que había muerto durante la guerra, está vivo y vive perseguido por la justicia internacional en su condición de criminal de guerra.

Todo lo vivido por el protagonista durante los años de guerra, todos los recuerdos con respecto a su padre y toda su versión particular de aquello época se rompe en pedazos, y Vladan solo encuentra un modo de resolver el conflicto: encontrar a su padre. La búsqueda le lleva a abandonar su casa y a su novia y a recorrer gran parte de los escenarios de la guerra: Croacia, Bosnia y Serbia. Lugares que le ayudan a reescribir la historia (su historia), la de los hechos oficiales, pero también la que cuenta la desintegración de su familia, eslovena por parte materna y servia por parte paterna. Pluralidad familiar y de un país cuya historia sangrienta solo se explica a través de esa tensa diversidad.

El libro puede servir como primera aproximación a una guerra difícil de resumir, con cinco territorios principales (Bosnia, Serbia, Croacia, Macedonia y Eslovenia), cada uno con su marcado carácter político, cultural y religioso. La guerra hace aflorar de forma radical y virulenta estas diferencias, provocando un flujo migratorio interno brutal, sin precedentes. Se dice que tres cuartas partes de las familias yugoslavas se vieron obligadas a abandonar su hogar, y eso sin hablar de los conflictos y las rupturas dentro de las propias familias. Bosnios en Serbia, Croatas en Bosnia, Serbios en Eslovenia, y así un largo etcétera que obligó a que cada pueblo buscara (como mejor forma de protección) su tierra de origen. Nunca se explicó tan bien aquello de sentirse extranjero en tu propia tierra.

Yugoslavia, mi tierra es un ejemplo magnífico de historia sentimental de una guerra. Un episodio trascendental que debemos saber contar a nuestros hijos. Si de algo sirve una guerra, es para poder aprender de los errores que la motivaron, o si ello no es posible (ojalá fuera tan sencillo) al menos es nuestra obligación reflexionar sobre ellos e intentar entender a los que los cometieron).




Y no quiero olvidar que Yugoslavia, mi tierra es también la historia de la búsqueda de un padre por parte de su hijo, de la verdad a través de esta búsqueda y de la necesidad de enfrentarse a la verdad. Se trata de un relato incómodo, duro y sobrecogedor, con el que es difícil no sentirse incómodamente identificado. Cuántas veces hemos preferido no mirar hacia atrás sabiendo que esa mirada nos puede dar respuestas no deseadas a nuestros orígenes y a nuestros falsos recuerdos. Y lo digo sabiendo que justo detrás de nosotros (solo hay que remontarse dos generaciones atrás, tres máximo) tenemos nosotros también una cruel guerra civil llena de vergüenzas escondidas. ¿Cuántos de nosotros nos hemos preocupados por conocer el papel de nuestros abuelos y bisabuelos en la contienda? Dejo la pregunta abierta y la reformulo: ¿nos atrevemos a averiguarlo? ¿estamos preparados para ello?


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