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Por si se va la luz, Lara Moreno (Lumen)

He tropezado con Lara Moreno por casualidad. O para ser más preciso debería hablar de causalidad. Lara es la editora residente de Caballo de Troya en 2017, y eso despertó mi interés por su obra. No falla: detrás de un editor de Caballo de Troya suele haber un talento cuya obra es el espejo de lo que luego ofrece con los libros seleccionados para el sello fundado por Constantino Bértolo; Elvira Navarro y Alberto Olmos así lo avalan. Ahora toca conocer a la nueva editora con una de sus obras. Os presento Por si se va la luz, primera novela de Lara Moreno, escrita en 2013.





La historia de Martín y Nadia es la historia de una pareja que lo deja todo para refugiarse en un pueblo perdido, aislado, con el objetivo nada claro de encontrar lo que no tienen, o de descubrir lo que en realidad tienen, si es que algo tienen. Todo lo que dejan atrás (la ciudad, la familia, la civilización) se convierte enseguida en un vago recuerdo y la nueva casa, el pueblo, se convierten en su única realidad. Con ellos, un ligero equipaje, muchos libros, y una máquina de escribir como símbolo de su particular viaje a los orígenes, "por si se va la luz".


En el pueblo encuentran a cuatro habitantes que muy pronto, casi de inmediato, se convierten en parte de sus vidas. Elena, Damián, Enrique e Ivana. Personajes cuya presencia ayuda a la pareja a componer (o a descomponer) el rompecabezas deshecho que representa su llegada. Como si el aislamiento pretendido no fuera posible porque nuestras vidas no se conciben sin otras vidas alrededor.


A pesar de lo que pueda parecer, Por si se va la luz no es la historia de una huida, sino todo lo contrario, es el relato de una búsqueda angustiosa del sentido de dos vidas (o de la unión de estas) que sólo puede hallarse a través de la renuncia. El motivo de la búsqueda es ambiguo y sólo se adivina de forma velada: la crisis de la relación, la búsqueda de un hijo, el cara a cara con la verdad.


El estilo de Lara Moreno es perturbador, hipnótico, casi incómodo por su capacidad de mostrarnos interiores de los personajes que no acostumbramos a leer. De la narración en tercera persona (frío, aséptico, pausado) a la narración en primera persona donde los personajes se convierten en narradores. La historia avanza alternando puntos de vista, enriqueciendo la lectura, dándole vida propia e intimismo sin perder nunca la sobriedad de un relato que hace sentir escalofríos.


He imaginado Por si se va la luz como una inmensa obra de teatro, donde los personajes se mueven alrededor de dos o tres escenarios y sus monólogos interiores son recitados en alto. Espero que algún productor teatral la lea y sea capaz de imaginarla como la he imaginado yo.






Os recomiendo encarecidamente la lectura de este libro, uno de mis libros del año sin lugar a dudas. Y sí, es su primer libro. Lara Moreno presenta sus credenciales como escritora con una obra que nace para ser un clásico. Mientras escribo esta reseña leo Piel de lobo, obra recién publicada de la autora de la que os hablaré pronto. Os anticipo que se trata de otro novelón.





Es un placer comenzar así el año, con escritores que no sólo escriben libros, sino también el futuro de nuestra literatura, que tanto necesita de estos jóvenes talentos. Muy pronto os hablaré de otros descubrimientos, algunos de reciente irrupción, otros descubiertos de forma tardía por el que escribe este blog. Leed y disfrutad.

Comentarios

  1. Lo leeremos, sí, qué pena que este tipo de literatura no se venda más.

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    1. Lara Moreno se está haciendo un sitio en la literatura nacional presente con más futuro. Su último libro, Piel de Lobo, lo confirma. Talento puro.

      Un abrazo!
      P.D. Tengo una conversación pendiente contigo..

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  2. Y yo tengo un paquete pendiente: quiero enviarte algo de lectura, por si un día te quedas sin libro. En cuanto tenga un rato, te lo envío.

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    Respuestas
    1. Tus libros siempre tendrán un hueco en nuestras lecturas. Nueve semanas dejó huella.
      Un abrazo.

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