Piel de lobo, Lara Moreno (Lumen)

Os advertía hace unos días. Lara Moreno ha sido uno de los descubrimientos este año para mí. El descubrimiento. Por si se va la luz (aquí nuestra reseña) era una ópera prima sublime, de las que definen una gran carrera. Debíamos ser prudentes pero no parecía un talento efímero. Queríamos confirmarlo y no hemos esperado más. Os presentamos Piel de lobo, segundo libro de la autora, publicado a finales de 2016.



Como sólo soy capaz a veces (con lo libros que me dejan sin aliento, y de los que pasaría horas escribiendo de forma desordenada e impulsiva), os voy a desvelar sólo algunas pistas sobre Piel de lobo a través de diez apuntes.

Uno. La historia de Sofía. Sofía es protagonista absoluta de la historia. Regresa a la casa no habitada de su infancia tras una ruptura sentimental a tratar de armar el rompecabezas que dejan los cristales rotos, las lágrimas no derramadas, los gritos nunca dados.

Dos. El amor se explica mejor cuando ha desaparecido. El capítulo en el que somos testigos de la conversación inmediatamente posterior a la ruptura entre Sofía y su pareja debería ser de obligada lectura. Porque la mejor forma de demostrar cuánto se ha querido es cuando ya no queda rastro del amor y ni siquiera se es capaz de demostrar odio. Dos páginas que he tenido tentación de arrancar y tirar a la basura. Por dolorosas y perfectas.

Tres. Sofía y Rita. En la casa que sirve de refugio Sofía no está sola. La acompaña su hermana menor. Para ayudarla. Pero la vida está llena de aristas, y algunas arañan, hieren y hacen heridas. Rita y Sofía se miran de frente pero no saben mirarse sin recordar que su relación como hermanas necesita ser explicada, y que lo más necesario en esta vida a veces sólo te lo puede dar la persona que precisamente por ese motivo no puede dártelo. Porque la vida a veces es privación y frustración por no poder alcanzar lo que uno tiene más cerca. Y de eso saben un rato todos los que tienen o han tenido hermanos.

Cuatro. Sofía y su hijo. El gran apoyo de Sofía es su hijo de cinco años. Su apoyo es alguien que depende totalmente de ella, que con su corta edad no concibe la vida lejos de su madre. La relación de Sofía y su hijo es la historia millones de veces repetida (tantas como padres e hijos hay en el mundo) del frágil equilibrio de depender de la persona que más depende de ti.

Cinco. Sofía, Rita y su madre. El mosaico completo. La familia, la que queda y la que no está (también su padre fallecido sobrevuela el cuadro familiar). En Piel de lobo sobrecogen los silencios de las familias que ya no tienen nada que decirse.

Seis. Sofía y el pasado. Cuando no se es capaz de avanzar hacia el futuro (la ruptura sentimental de Sofía sitúa a ésta en esta situación), solo queda el pasado. Y el pasado revuelva conciencias, reaviva obsesiones por decisiones mal tomadas (o no tomadas). El pasado explota en la vida de Sofía para hacerla entender todo lo que ahora pasa. Para entender también que los personajes secundarios de nuestras vidas (para ella Rita, sus padres) son también actores protagonistas de sus propias historias, de los que sólo vemos el lado que nos muestran (o que nos interesa ver).

Siete. Sofía y lo que no se cuenta. Aunque en menor medida que en Por si se va la luz, en Piel de lobo hay cosas que no se cuentan. Por eso el lector no es agente pasivo. Se le exige juicio y posición, como el oyente que escucha una historia incompleta que debe completar con intuiciones y con verdad. Lara Moreno no expone, susurra y sugiere.

Ocho. La tensión de lo cotidiano. En Piel de lobo parece que no pasa nada, pero la tensión narrativa es altísima, a veces asfixiante. Qué talento el de Moreno, el de hacer hipnotizante lo cotidiano, las escenas de la vida corriente, haciendo literatura de episodios que son parte de nuestra vida, aparentemente tan poco literaria.

Nueve. Una cuestión de estilo. El estilo de Lara Moreno nos recuerda a Chirbes, a Rosa, a Reig, a esa literatura que nos define y nos rasga por fuera y por dentro. Pero con un estilo tan propio con solo dos libros que nos sobrecoge como lectores y nos deja mudos en nuestra condición de humildes críticos aficionados. Nunca nos hemos enfrentado a un nacimiento creativo de esta magnitud.

Diez. El futuro de la literatura. Lara Moreno no ha escrito dos libros cualesquiera. Ha escrito dos libros con los que se explicará la historia de la literatura en español del siglo XXI. Adelante Lara, ábrete camino con esta honestidad y este descaro.

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