Relecturas (XI): La metamorfosis, Frank Kafka (Valdemar)

Llevaba tiempo queriendo volver a La Metamorfosis, obra cumbre de la literatura del gran Frank Kafka, referenciada en multitud de ocasiones, interpretada y reinterpretada hasta la saciedad... maravillosa y deslumbrante en definitiva. Para esta relectura he utilizado una preciosa edición de Valdemar que compré hace un par de años de nombre Cuentos Completos, englobada en su colección El Club Diógenes. Os invito a que buceeis en esta colección, poseedora de auténticos tesoros de la literatura, y ejemplo de cómo editar de forma impecable un libro de bolsillo. Visitar una librería y acompañar mi compra principal con un libro de Valdemar de esta colección (o de alguna otra, sus libros del Padre Brown de Chesterton o los de Sherlock Holmes son una debilidad para mi) se ha convertido en práctica habitual.



La Metamorfosis nos cuenta la breve historia de Gregor Samsa, un comerciante que vive y sustenta a su familia que un bien día amanece convertido en un enorme insecto, una especie de cucaracha de proporciones humanas.

Dicha transformación impide a Gregor retomar su vida rutinaria - levantarse, ir a trabajar- y en especial comunicarse con su familia. Cualquier intento de hacerlo aleja más a Gregor de su cometido: su voz ja sido sustituida por un desagradable ruido (el propio del insecto en el que se ha convertido) y cualquier intento de acercamiento es interpretado por su familia como una amenaza.

Gregor, consciente en todo momento de su transformación, sufre con la situación y pergeña estrategias para tratar de mantener la normalidad. Su hermana parece la única en entender mejor la nueva situación y a través de ella Gregor trata de acercarse a su familia, pero todos los intentos son en vano: Gregor no puede salir de su habitación, ésta se ha convertido de la noche a la mañana en todo su universo.

Frank Kafka

La lectura de La Metamorfosis es angustiosa e hipnótica; pocas obras de la literatura logran con su lectura está experiencia para el lector en tan poco tiempo. La brevedad del relato (o novela breve, tanto da) y la brutalidad de su desarrollo exigen la lectura de una tacada. La experiencia lo merece.

La obra ha sido interpretada hasta la saciedad, no seré yo el que descubra nada. Os puedo hablar de mis sensaciones al leerla, idénticas a las que sentí en aquella primera ocasión, aunque amplificadas entonces por mi condicion de inocente adolescente. La sensación de soledad y de incomprensión, el rechazo a lo diferente, el desasosiego de descubrir que lo eres y no ser capaz de ser comprendido, la angustia de los trastornos mentales en los que el enfermo ve su propia concepción de la realidad, diferente a la del resto (pero no por ello menos legítima). Qué difícil es ser el mismo después de leerla.

Qué difícil es permanecer indiferente al comienzo de La Metamorfosis. Aquí te lo dejo, juzga tú mismo si nunca lo has leído, y corre arduo a tu librería más cercana.


Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba tumbado sobre su espalda dura, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza veía un vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas podía mantenerse el cobertor, a punto ya de resbalar al suelo. Sus muchas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de su tamaño, le vibraban desamparadas ante los ojos. 

«¿Qué me ha ocurrido?», pensó. 

No era un sueño. 


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