Novedades Kalandraka: Cinco minutos de paz y El árbol de la escuela

Conocéis de nuestra pasión incondicional por Kalandraka, la editorial que mejor representa los nuevos tiempos que corren para los libros infantiles, y que nuestros niños no son iguales que los niños que nosotros fuimos, de la misma forma que nosotros no somos iguales que nuestros padres. Los estímulos, los intereses, el entorno que nos rodea, nuestras preocupaciones son otras. Ni mejores ni peores, otras.

Kalandraka representa ese otro mundo editorial que, frente a la concepción clásica del cuento infantil, construye relatos en torno al niño, pero no al niño como figura pre-social, sino como niño ciudadano, integrado en la realidad que le rodea, sin moralinas sino con reflexión, sin finales felices con perdices, sino con principios felices, con o sin perdices. Los libros de Kalandraka, además, se disfrutan de una manera especial por los padres que ven como sus hijos construyen, crean, imaginan a partir del relato original.

Y sin enrollarme más, paso a comentaros las dos últimas novedades de la editorial, perfectos ejemplos de este tipo de cuentos que están marcando a toda una generación de niños (a los nuestros). Os presento Cinco minutos de paz y El árbol de la escuela.


Cinco minutos de paz (Jill Murphy)



Supongo que nos pasó a nosotros también. Los hijos no son conscientes de todo lo que les entregamos, de que cuando decidimos ser padres asumimos que parte de nuestras vidas anteriores las aparcamos de forma definitiva - temporalmente en el mejor de los casos. Sí, de acuerdo, nos encanta estar con ellos, nos hacen muy felices, pero de vez en cuando nos cortaríamos un dedo para disponer de cinco minutos de paz. Lo habéis sentido, ¿verdad? Después de uno de esos días en que tus hijos parecen haberse tomado un batido de estupefacientes, pagarías por unos minutos para ti.

Eso es lo que nos cuenta (les cuenta a ellos) este libro. Mamá elefante necesita cinco minutos y darse un baño relajante pero sus tres hijitos quieren estar con ella todo el tiempo, quieren que les escuche, quieren bañarse con ella... Y mamá, resignada, se conforma con mucho menos tiempo de paz. Un precioso cuento sobre el amor que todo lo perdona y que ayuda a que los niños aprendan lo divertidos que pueden ser sus padres tratando de librarse de ellos sin éxito.


El árbol de la escuela (Antonio Sandoval, Emilio Urberuaga)


Pedro es un niño al que le encanta jugar alrededor del árbol que hay en el patio de su colegio. Pero el árbol está esquelético, seco, sin vida. Hasta que Pedro toma una decisión: acercarse al árbol a pesar de que su profesora se lo prohíbe y acariciarlo, regarlo, abrazarlo.

Pedro enseña a sus amigos que lo que necesitaba su árbol era amor, y entre todos hacen que crezca y crezca hasta convertirse en un árbol inmenso, precioso. El árbol se ha convertido en el espacio importante del patio del colegio.

Hasta que un día, de ese árbol brotó una semilla. La semilla se llevó a otro colegio, donde nació otro árbol delgado, raquítico. Hasta que una niña se fijó en él...

Un canto al amor por la naturaleza contado con la sencillez que requieren este tipo de mensajes. Una maravilla de historia y unos dibujos (los de Emilio Urberuaga) que te cautivarán si eres un adulto que creció con El pequeño Nicolás. Qué maravilloso parecido tienen los dibujos de El árbol de la escuela con aquellos del gran Jean-Jacques Sempé.


¿A qué estás esperando? Corre a tu librería favorita y llena la cesta de kalandrakas. Y si no los encuentras, ¿por qué demonios es tu librería favorita?

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