Solaris, Stanislaw Lem (Impedimenta)

Una de las actividades literarias más placenteras de este verano ha sido repasar la obra de Stanslaw Lem, autor ciencia ficción de auténtico culto entre los aficionados al género. Gracias a Impedimenta, que ha publicado gran parte de su obra (alguna no traducida hasta ahora), he disfrutado de tres de sus libros. Voy a comenzar con Solaris, su obra maestra. Aunque editada desde hace décadas en España, la de Impedimenta es una edición especial por tratarse de la primera traducida directamente del polaco.

Tratando de no desvelar el argumento de la novela (descubrirlo sin conocer nada es parte de la magia de su lectura), intentaré contaros qué supone Solaris en el contexto de la ciencia ficción y por qué es una obra única y especial.


Kris Kelvin acaba de llegar a Solaris. Su misión consiste en esclarecer los problemas de conducta de los tres tripulantes de la única estación de observación situada en el planeta. Solaris es un lugar peculiar: no existe la tierra firme, únicamente un extenso océano dotado de vida y, presumiblemente, de inteligencia. Mientras tanto, se encuentra con personas que no deberían estar allí. Tal es el caso de su mujer, que se suicidó años antes y que parece no recordar nada de lo sucedido. Stanisław Lem nos presenta una novela claustrofóbica, en la que hace un profundo estudio de la psicología humana y las relaciones afectivas a través de un planeta que enfrenta a los habitantes de la estación a sus miedos más íntimos.

Como podéis comprobar al leer la sinopsis, Solaris aborda el tema –recurrente y apasionante – del descubrimiento por parte del hombre de otros mundos. Ahí se encuadra Solaris (el planeta), un inmenso océano coronado por dos soles al que se le atribuyen cualidades inteligentes difíciles de interpretar por los seres humanos. El descubrimiento y posterior conocimiento del planeta ha generado en la Tierra infinidad de seguidores (llamados solaristas), estudiosos (desde científicos hasta filósofos, pasando por simples charlatanes), y, en definitiva, toda una corriente de pensamiento alrededor de un planeta inteligente.

En ese contexto, Kris Kelvin llega a Solaris para unirse a los miembros de la única estación  activa del planeta. El encuentro con los tres miembros de la expedición supone una catarsis para él y para el lector. Es historia de la literatura de ciencia ficción. El contacto con el planeta y la revelación del modo de inteligencia de Solaris supone para Kelvin el sentido absoluto de la misión.

La historia, contada en primera persona, adquiere una atmósfera lúgubre y claustrofóbica, como si de una novela de terror se tratase. El hecho de narrarse como un testimonio le da veracidad y nos empuja a los lectores desde la primera página a vernos absorbidos por la trama.

Solaris
es una novela imprescindible e insuperable, pero ¿qué la hace tan especial?. Bajo mi punto de vista, lo singular del libro es su concepción alternativa al modo convencional asumido por el hombre de vida inteligente. Nuestro esquema mental hace que imaginemos la vida extraterrestre con nuestro estándar humano. Así se ha construido la mayor parte de la ciencia ficción escrita. La vida inteligente de otros planetas habla, anda, se comunica con nosotros bajo nuestros modelos conocidos. Se comportan, en definitiva, como variantes inteligentes humanas. Lo que hace Solaris es romper este esquema y mostrarnos que las inteligencias de otros planetas no tienen por qué ser comprendidas por el hombre. De hecho la percepción de las mismas puede no ser la correcta, ya que siempre intentaremos “traducirlas” a nuestros estándares.

Stanislaw Lem
Solaris podría describirse más que como un lugar físico un estado de conciencia, más allá de lo conocido (e incluso imaginado jamás) por el hombre. El planeta sirve al autor (y a los protagonistas) de lugar de conocimiento propio. Como dice Kris en un pasaje del libro: “hemos necesitado viajar millones de kilómetros para conocer otros mundos para acabar viajando dentro de nosotros mismos para encontrar lo desconocido”.

Una lectura maravillosa, que os recomiendo os guste o no la ciencia ficción. Leer Solaris es una obligación para cualquier amante de la buena literatura.

Lo bueno tras terminar el libro es poder bucear en el catálogo de Impedimenta y descubrir al autor con otros libros. En mi caso ha sucedido con Astronautas (su primera novela) y Máscara (su gran libro de relatos). Muy pronto os hablaré de ellos. Mientras os dejo que elijáis vuestro libro para conocer al gran Stanislaw.

Nos queda mucho por hablar de Lem...


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