Adiós Hemingway, Leonardo Padura (Tusquets)

Ésta es mi primera incursión en la obra de Leonardo Padura, el premio Princesa de Asturias de las Letras de 2015. Pero no va a ser la última. He comenzado por esta novela corta mi andadura en su bibliografía para poder hacer un juicio completo del autor lo antes posible y saber si estaba perdiendo el tiempo. Voy a comenzar por el final pero la novela me ha resultado muy fresca, interesante y bien narrada. Es curioso lo poco conocido que era para mí hasta ahora este autor.



Ha sido un gran descubrimiento. Sobre esta historia en particular: 

En la memoria de Mario Conde todavía brilla el recuerdo de su visita a Cojímar de la mano de su abuelo. Aquella tarde de 1960, en el pequeño pueblo de pescadores, el niño tuvo la ocasión de ver a Hemingway en persona y, movido por una extraña fascinación, se atrevió a saludarlo. Cuarenta años más tarde, abandonado su cargo de teniente investigador en la policía de La Habana y dedicado a vender libros de segunda mano, Mario Conde se ve empujado a regresar a Finca Vigía, la casa museo de Hemingway en las afueras de La Habana, para enfrentarse a un extraño caso: en el jardín de la propiedad han sido descubiertos los restos de un hombre que, según la autopsia, murió hace cuarenta años de dos tiros en el pecho. Junto al cadáver aparecerá también una placa del FBI.

La novela juega con la narración en presente y pasado para mostrarnos un recorrido en paralelo de un hecho ocurrido en La Habana tres años antes del suicido de Hemingway. En el presente, Mario Conde, detective retirado de la policía y reconvertido en escritor comienza a investigar la presencia de un cadáver en el museo del famoso escritor.

Esta parte del libro nos lleva por La Habana actual, entrevistando a alguno de los coetáneos de Hemingway que advierte el autor que pueden ser ficticios o al menos sólo inspirados por personas reales de su entorno. El detective es un personaje simpático (dentro de su apatía), curioso, un aficionado a los libros que dejó la policía por no encontrarse en su salsa, pero con un sexto sentido para intuir en los sospechosos la veracidad de sus narraciones.

Quizá la parte que más me ha llamado la atención de Mario Conde en este libro es su amor-odio con la figura de Hemingway. Supongo que es algo que suceda con frecuencia en Cuba. Es indudable el amor del autor por la isla, así como los beneficios turísticos que ha traído. Pero también era una persona difícil, con claroscuros en su biografía. Y esa es una de las cosas que más se muestra en la novela.

Y eso nos retrotrae al pasado. A Hemingway directamente como protagonista, siguiendo sus pasos en esos días en su casa de Cuba junto a sus más fieles colaboradores. Se empiezan a atisbar los síntomas de sus enfermedades, la impotencia de Ernest al sentirse “castrado” por esas molestias. Evidentemente todo el pensamiento de Hemingway es invención de Padura, así como trozos de su biografía que son novelados por él y resultan muy atrayentes.

Combina con muchísima destreza ambas narraciones temporales lo cual hace que el texto se lea de una manera muy ágil. Las reflexiones sobre el fin de la vida de Hemingway se hacen duras, duras y necesarias. Instauran un miedo a la enfermedad, a la vejez, que cada vez me hace tener más presentes estos sentimientos. Una persona que lo ha tenido todo, ha vivido todo y finalmente sólo le quedan los recuerdos. Y eso no es suficiente. Incluso hace más cruel todo.

Un libro de algo menos de doscientas páginas pero redondo, muy bien estructurado. Si buscais una lectura ligera pero bien narrada, ya sabeis dónde encontrarla. Yo por mi parte ya tengo el siguiente libro de Padura en mi mesilla de noche esperando su momento.

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