De regalo... Superpoderes, Elena Moreno (Barco de Vapor, SM)

Ser padre de dos hijos me está dando la oportunidad de explorar el maravilloso universo editorial infantil. Editoriales como Kalandraka, Kokinos o Combel han hecho de este sector un territorio abierto a la innovación y a la experimentación. Los niños son igual que hace treinta o cuarenta años, pero el entorno que les rodea ha cambiado y estas editoriales demuestran una extrema sensibilidad para entender y para proponer nuevas formas de acercar la literatura a los más pequeños.

Hoy, sin embargo, voy a hablaros de un clásico, cuyo reencuentro ha significado para mí una enorme sorpresa. Se trata de la colección Barco de Vapor. Ahora que mi hijo mayor está a un paso de incorporarse al club de los primeros lectores, me he encontrado de nuevo con esta colección de SM. Si tienes entre 30 y 40 años estoy convencido de que los libros de Barco de Vapor, forman parte del mapa nostálgico de tu infancia. Ese mapa que muchos compartimos, cuando sólo había dos canales de televisión, cuando sólo se salía a la calle a jugar cuando terminaba Espinete, cuando los Sábados después del telediario siempre había dibujos y cuando en nuestro cumpleaños siempre había un amigo que nos regalaba un libro de Barco de Vapor.

Pues sí, la colección sobrevive. Renovada pero con la esencia de entonces, y por lo que he podido ver, llena de vida.



He leído uno de los libros de la serie blanca (primeros lectores), De regalo...superpoderes, una sencilla historia en la que unos padres preparan a su hijo mayor para la llegada de un hermano. La historia es divertida y las ilustraciones perfectas para acompañarla.

Me ha gustado y sobretodo me ha permitido mirar hacia atrás y desenterrar recuerdos olvidados. Luego vinieron otros, pero los libros de Barco de Vapor fueron pioneros en este amor por los libros que dura ya casi cuatro décadas. Por eso les debo tanto y por eso quería rendirles este sentido homenaje.

¿Cuántos lectores adultos, escritores, editores, críticos literarios y aficionados entusiastas que mantienen su vlog literario con pasión (ejem) les deben a SM y a sus Barcos de Vapor la razón de sus actuales pasiones?

De momento, este Domingo he buceado en mi vieja habitación de casa de mis padres para traer la foto que nunca pensé hacer y que está entrada ha hecho imprescindible. Allí estaban, aunque no todos, mis viejos y queridos Barcos de Vapor.


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