martes, 31 de mayo de 2016

Sabía leer el cielo, Timothy O’Grady/Steve Pyke (Pepitas de Calabaza)

Muchas cosas buenas había oído y leído de este libro. La brillante reseña de nuestra amiga @ruth y su generosidad nos han permitido disfrutar de esta obra, una bellísima rareza en el universo literario actual.

Portada de Sabía leer el cielo

Sabía leer el cielo recoge testimonios, fragmentos vitales, de los emigrantes irlandeses que viajaron a lo largo del siglo pasado a Inglaterra en busca de un futuro mejor. Como casi siempre (en lo que acaba siendo una constante de los que dejan su tierra con un sueño en la mochila) lo que les espera dista mucho de lo buscado.


La pluma de Timothy O’Grady transforma los testimonios en narrativa poética, dando vida y voz a esos que piden ser escuchados y casi nunca encuentran quien lo haga. Aquellas que buscan, a veces en vano, un espacio propio que les recuerde a la tierra y a la casa que dejaron atrás. A los que construyen su futuro lejos de la tierra que les vio nacer.

Las bellísimas fotografías de Steve Pyke dan forma a esas voces y ponen rostro en un hermoso blanco y negro convirtiendo el relato en un fresco donde el texto y la imagen se funden y se graban en nuestra memoria.


Este libro se convierte en el relato necesario de los inmigrantes del mundo y nos obliga más que a escucharles y a entenderlos, a sentir que somos parte de ellos. Buscar una vida negada en nuestros lugares de origen forma parte de aquello de lo que podemos ser protagonistas en nuestro futuro incierto.

Timothy O’Grady y Steve Pyke
Por eso es bueno sentirnos parte de los débiles, dejar nuestro espacio de privilegios obtenidos por puro azar y, desde esa premisa, aprender a construir y construir para que las oportunidades de libertad y de dignidad sean un derecho universal. Sólo unidos podemos. Y no es un cartel electoral sino un anhelo de un futuro del que sentirnos orgullosos. A la hora de depositar nuestro voto en una urna debería ser obligatorio llevar en la mano un libro como éste, para no olvidar, para ser responsables.

lunes, 30 de mayo de 2016

Uno de mis hijos, Anna Katharine Green (dÉpoca)

Con este libro voy a empezar por el final. Compráoslo, haceos con él, no os arrepentiréis. Si os gustan los misterios de corte clásico, si os apasiona Wilkie Collins y sus coetáneos no os podéis perder esta novela.


Un elegante joven circula una tarde de otoño por Nueva York cuando una desesperada niñita reclama su atención y le suplica que entre en la lujosa mansión de su familia, pues su abuelo se ha puesto repentinamente muy enfermo y necesita ayuda. El joven, Arthur Outhwaite, se siente conmovido y acompaña a la pequeña hasta el interior de la casa, donde se convierte en la última persona que ve con vida al anciano, el gran financiero Archibald Gillespie. Antes de morir, este le confía una carta con la petición de que la entregue a una persona concreta, y a ninguna otra. 
 
Por desgracia, la víctima fallece antes de darle más información sobre la identidad del destinatario. Cuando poco después se confirma que ha muerto envenenado, surgen infinidad de preguntas: ¿Qué contiene la carta? ¿A quién va dirigida? ¿Quién es su asesino? 

Otra de esas obras perdidas y autores desconocidos por el público español que nos descubre la editorial Dépoca. ¿Qué tiene de interesante? Nos encontramos ante el más que probable asesinato del cabeza de familia de uno de los apellidos más conocidos de Nueva York. Un hombre intachable cuyo único aliciente para su asesinato es su herencia. Este hecho, además de una pista que se intuye irrefutable hace que las sospechas recaigan sobre sus hijos.

La autora, Anna Katharine Green
A partir de ahí comenzamos a conocer de la mano del joven abogado Arthur Outhwaite las pesquisas para inculpar a unos u a otros y conocer al verdadero culpable. Las cosas se complican cuando Arthur cae rendido a los encantos de la prima de los Guillespie, motivo de disputa entre algunos de los sospechosos. Intentando ayudar a la muchacha, este abogado investigará los turbios aspectos de los hermanos para limpiar el nombre del que él cree el favorito de su prima.  

La trama se complica. Vemos algunas tramas sin cerrar del pasado de los personajes, una incómoda verdad sobre las andanzas en los bajos fondos del hermano mediano. También encontramos pruebas, testimonios que nos van mostrando cómo se pudo producir el asesinato. Hasta llegar al final, que resulta una sorpresa pero que cierra todas las evidencias antes encontradas.  

Hay cierto toque melodramático típico de la época así como justificaciones psicológicas del comportamiento de los personajes. Es esto lo que me hace compararla con La piedra lunar de Wilkie Collins, uno de mis libros favoritos de este género.  




Una novela que se lee con mucha agilidad a pesar de que no es breve. Una de esos libros que te mantienen pegado al sillón olvidándote del mundo exterior. Muy disfrutable para todos los amantes de los misterios época. Pistas equívocas, varios sospechosos, algo de romance…todos los ingredientes necesarios para que la lectura fluya. Y muy bien escrita, algo que siempre hay que considerar en este género. No nos vale el misterio per sé, la forma es importante. Retornando al principio de la reseña, totalmente recomendable.

Anna Katharine Green (1846-1935) reconocidísima escritora americana considerada «la madre de la novela de detectives» y también la «inventora» de la detective solterona aficionada, la señorita Butterworth. Después de leer este libro creo que volveré sobre el anterior de la autora publicado en Dépoca: EL MISTERIO DE GRAMERCY PARK. Qué placer descubrir mi propia ignorancia sobre esta autora. Me quedan por delante nuevos libros que disfrutar de ella.  

domingo, 29 de mayo de 2016

Breve historia de siete asesinatos, Marlon James (Malpaso)

Comenzamos la semana con un libro que está creando gran expectación y que viene precedido por muy buenas críticas en los países anglosajones. Desde el primer momento se nos antoja lleno de reflexiones memorables y de gran trasfondo histórico. El argumento muy atractivo.


3 de diciembre de 1976, a dos días del concierto Smile Jamaica -con la actuación estelar del hijo pródigo, Bob Marley-, que tiene como objetivo calmar a las facciones enfrentadas en una escalada de violencia previa a las elecciones. Aquella tarde, siete pistoleros, aprovechando el ensayo de la banda, asaltan la casa del cantante hiriendo al propio artista, a su mujer y a su mánager. Poco se supo -y casi nada se sabe aún- sobre los presuntos autores de aquel homicidio frustrado, pero son muchas las leyendas y las canciones que en Breve historia de siete asesinatos relatan lo ocurrido.

Breve historia de siete asesinatos es una electrizante tragedia coral que recrea la vida y tribulaciones de aquellos asaltantes y nos transporta al corazón de las peligrosas calles de Kingston, en compañía de pistoleros, traficantes, amantes, agentes de la CIA y algún que otro fantasma.

Comenzamos con un fantasma. Así tal cual. Un espíritu que nos confiesa que vivimos rodeados de ellos, que no callan, que no pueden olvidar sus vidas pasadas. Este espíritu nos introduce en la espiral de violencia que se vive en Jamaica en 1976. Una época conflictiva y convulsa, que enfrenta varios barrios de la ciudad de Kingston.

Y enseguida se intuyen muchas miserias de la mano de los chicos del barrio. Otras se muestran implacables como las drogas, la pobreza… la violencia está desatada y el uso continuo de armas ya nos indica que en cualquier momento la historia puede explotar por donde menos se espera.


Marlon James, el autor
Muy interesante conocer ese momento histórico en Jamaica. Los dos bandos enfrentados en las elecciones, el del socialista moderado y blanco Michael Manley, el PNP, frente al conservador JLP se reparten las zonas de la ciudad y alimentan la violencia con el uso de propaganda, el paso de armamento…un fuego cruzado en las calles. El autor, que tenía 6 años cuando vivió estos hechos lo recuerda como algo cotidiano. La vida era así.   Incluso la CÍA se ve involucrada y es uno de los protagonistas de la historia al verse amenazada por el concierto de Bob Marley debido al apoyo de éste a un socialista mal visto por las autoridades estadounidense anticomunistas. Vamos, que el intento de asesinato se antojaba irremediable.  

El asalto al “cantante” como se llama a lo largo de la novela, no es más que una excusa para contarnos la historia de Jamaica y sus desdichas ya que el marco temporal se amplía tanto en el pasado como en el futuro del país. Sus más de 70 personajes conforman esta historia coral que te muestra todos los puntos de vista de sus habitantes y de los visitantes. Estos personajes son muy variopintos y algunos de ellos (muchos) se comunican con nosotros en su dialecto particular. Aunque si os gustan las letras de Bob Marley reconoceréis ese dialecto familiar. 

Es un libro de más de seiscientas páginas, que en algunos momentos se puede hacer difícil de seguir en los capítulos escritos en el dialecto correspondiente. No es un libro para llevar a la playa. Esto no es negativo. Es un libro para leer lento, cosa que mucha gente aprecia. Volver a releer párrafos enteros y disfrutar de fondo con la música genial de Bob Marley. No podéis quejaros del plan.  

jueves, 26 de mayo de 2016

Hambre a borbotones, Álber Vázquez (Expediciones Polares)

Se pasea una fauna muy rara por la ciudad de Centenario. Mujeres perfectas con gustos culinarios un tanto originales, chicas con la sexualidad a flor de piel que comparten este hambre, asesinos impolutos con aspecto de príncipe azul… todo esto lo podemos encontrar en Hambre a borbotones.


Portada de Hambre a borbotones
Hambre a borbotones es una novela fascinante. Hay terror, hay una trama policial, hay comedia, hay luminosidad, hay amor, hay sexo, hay odio, lujuria y deseos de venganza. Hay, en definitiva, todo eso que nos gusta y que hace que el mundo gire y funcione. Pero en una Thermomix a máxima potencia.

Un libro que bebe directamente de los pulps norteamericanos de principios del siglo XX, los mezcla con una buena dosis de telenovela venezolana y los salpica de abundantes lingotazos de Wes Craven, Patricia Highsmith, Andy Warhol y Sylvia Kristel. 

Lo primero que se me pasa por la cabeza al terminar el primer capítulo es que este libro es carne de bestseller. Tiene todas las condiciones para serlo, un universo propio, personajes atractivos, violencia, sexo… un cocktail impresionante y bien escrito. Además es el inicio de una trilogía, con lo cual se podrá seguir disfrutando de este universo un poquito más. Advierto que es un universo bastante gore.  

Temo no ser el público ideal para este tipo de tramas. Siendo como es una novela de género negro o de intriga, prefiero las que se quedan cortas de violencia y sexo, y también las que crean personajes más creíbles. A pesar de ello entiendo completamente el éxito de este libro, que ha sido nombrado como novela Finalista del Memorial Silverio Cañada a la mejor primera novela negra en español 2016 (Semana Negra de Gijón).


Álber Vázquez
Tiene un reparto coral que permite una evolución muy entretenida de la historia, cada uno de ellos te cuenta su propia visión de los días que comparten, de las aventuras que se entrecruzan. Personajes inquietantes pero a la vez atrayentes, que hacen que salga tu lado más visceral y te dé ganas de pegarle un tortazo o un beso pasional más de una vez. Se agradece que el autor no tome nunca un punto de vista lastimero o demasiado dramático. Oye, si te pasas la mayor parte de la novela matando gente de un lado para otro al menos no te lo tomes muy en serio. Esto me gusta.  

El autor ha dado un giro inesperado a su bibliografía ya que con anterioridad se dedicaba a la novela bélica. Indica en el prefacio que quería escribir “un libro para ligar”. Espero que lo haya conseguido. A mi juicio ha logrado un éxito de ventas. Con una edición muy atractiva de Expediciones polares, que han tenido muy buen ojo con esta obra. Habrá que seguirles de cerca.  

martes, 24 de mayo de 2016

Hirameki, Peng + Hu (Sexto Piso)

¿Habéis jugado alguna vez a imaginar objetos o caras en las caprichosas formas que tienen a veces las nubes? ¿Ha habido ocasiones en las que una mancha os ha parecido que adquiría artísticamente la forma de un dibujo?

Esta es la propuesta de Hirameki, un original pasatiempo que nos trae Sexto Piso, editorial que nos tiene acostumbrados a su magnífico catálogo narrativo (referente en calidad y apuesta segura a la hora de encontrar libros fuera de norma) pero no tanto -al menos para mi- a libros de este tipo.
Portada de Hirameki
Creo que la mejor forma de explicar en qué consiste este libro la encontramos en los breves textos iniciales:

En el cantón de los Grisones (Suiza), Peng y Hu reconocieron la forma de una actriz famosa en la Mancha de una vaca. El granjero murmuró: "¡vaya, vaya!", pero continuó ordeñando impasible.

Cuando un enviado occidental invitado por el ministro de arte comió con palillos por primera vez, una colmenilla se le cayó de la boca y manchó el mantel. El ministro de arte hizo llamar a Peng y a Hu y les mostró consternado la mancha de grasa. Peng y Hu sacaron sus lápices y adornaron la mancha con tres líneas curvas. "Un perro gordo", aclaró Peng. " O un tapir", añadió Hu. "¡Y yo digo que es un cochinillo!", gritó el ministro de arte, sin mirar a nadie directamente.

Desde la cubierta de un barco, Hu vio una mancha roja que flotaba sobre el océano. Tenía la forma aproximada de un pantalón corto. Peng cogió un pequeño cubo, lo ató a una cuerda,  extrajo una muestra, y valiente, la probó. Resultó que eran restos de sopa de tomate, que el cocinero del barco había tirado por la borda.

Durante una vuelta alrededor de la Tierra, unos astronautas descubrieron una mancha gigantesca, mayor que el continente americano. Peng y Hu recibieron las fotografías vía satélite y, tras observarlas minuciosamente, descubrieron en ellas una polilla aplastada en el ojo de buey de la cápsula espacial. Poco después, recibieron una nota de agradecimiento de la NASA y una horrible foto para su colección.

A partir de ahí, y con complejidad creciente, nos enfrentamos a Hirakemi, cientos de "manchas" informes que requieren nuestra ayuda para cobrar vida y convertirse en un objeto, un animal, una persona, o cualquier cosa que seas capaz de imaginar. Porque esa es la clave y el secreto para disfrutar plenamente de Hirakemi: la libertad absoluta de nuestra imaginación.

Con Hirameki, nuestra imaginación echa a volar
El libro avanza y la complejidad aumenta, pero también la satisfacción de encontrar formas más complejas. Mi experiencia personal es por el momento muy satisfactoria. Lo he utilizado en dos viajes en tren, como alternativa y descanso al libro que me acompañaba y he disfrutado de forma relajada de mis creaciones. Alguna, todo hay que decirlo, bastante absurda. Pero también se trata de eso, de aprender poco a poco a abstraerse y ver más allá del propio dibujo.

¿Es un libro para niños? Sin duda, puede serlo, y compartirlo con ellos puede ser muy divertido, pero Hirameki se deja disfrutar plenamente en solitario y para un público adulto. Es decir, es totalmente válido para niños pero no es un libro para niños.

Una cara con gafas. ¿qué ves tú?

Os aseguro, en definitiva, que una vez que uséis Hirameki veréis los lamparones, los desconchones o las humedades que se crucen en vuestro camino de otra manera.

¡Viva la imaginación!

lunes, 23 de mayo de 2016

La ternura de las piedras, Marion Fayolle (Nórdica)

Ya sabéis lo cómodos que nos sentimos como lectores con la novela gráfica, género lleno de posibilidades y, salvados los prejuicios de lectores reticentes, una propuesta que, eligiendo bien, casi siempre merece la pena.

Esta vez hemos elegido la última obra gráfica publicada por Nórdica, editorial referente en obras ilustradas cuyas incursiones en la novela gráfica pura está llena de brillantes propuestas. Bienvenidos a La ternura de las piedras.

Portada de La ternura de las piedras

La ternura de las piedras nos acerca al difícil mundo de la vejez y la enfermedad de un ser querido. La autora nos cuenta en primera persona el proceso de aceptación de la degradación física y mental de su padre, en un viaje personal lleno de momentos duros y tristes. Sin dramatismo, eso sí, sino con una entereza admirable.

A diferencia de otras propuestas parecidas (me viene a la cabeza la maravillosa Arrugas de Paco Roca), La ternura de las piedras recurre a la metáfora, al discurso poético, a la magia de lo que no se dice frente a lo explícito. La autora no nombra a la enfermedad ni utiliza datos concretos. La cronología y el rigor narrativo pasa a un segundo plano. Mandan las sensaciones y los recuerdos difusos, dotando con ello al relato de una magia especial, difícil de olvidar.

El dibujo de Fayolle es hipnótico. Las figuras humanas se caracterizan por su sencillez. En esa simplicidad reside la clave de su poesía, de su misterio. La autora nos muestra de esa forma un sufrimiento que va más allá de una expresión o de un gesto. Éste está implícito en el conjunto de la escena, como un cuadro donde los detalles no dicen nada por sí mismos.

Marion Fayolle
Una obra sorprendente y muy recomendable. Sin duda una propuesta que no os dejará indiferentes. Un libro que os acompañará durante días una vez cerrado.

Gracias a Nórdica por darnos a conocer a esta autora, desconocida para nosotros. Ya tenemos en cartera Los traviesos, su anterior obra, publicada también por ellos. Qué placer descubrir a nuevos escritores con propuestas diferentes. ¿Que por qué nos encanta leer? Por este tipo de cosas que son capaces de arreglarnos el día.

domingo, 22 de mayo de 2016

Una cena en casa de los Timmins, William M. Thackeray (Periférica)

La editorial Periférica publica una novela corta de este genio de la novela realista, una obra satírica sobre las ínfulas de la señora Timmins tras haber atisbado un ligero aumento en sus rentas.  

Portada de Una cena en casa de los Timmins
El señor Fitzroy Timmins y señora viven en Lilliput Street, una coqueta callecita cerca de Hyde Park. Es un vecindario muy refinado, y no es necesario decir que son de buena familia. Especialmente la señora Timmins, que es de Suffolk y pariente lejano del honorable conde de Bungay. Como cree que su cariñoso marido, que tiene un despacho de abogados más o menos próspero, nada en la abundancia, por una vez dejó de ser la poeta de los versos imposibles, de las rimas inverosímiles, y decidió organizar una cena con lo más exclusivo de la vieja sociedad londinense. Sí, quiso demostrar que en su pequeño pero confortable hogar de dos salones podía celebrar la mejor velada de la ciudad. 

A ver, ¿a quién se le ocurre hacer una cena para veinte personas con un comedor de diez? ¿Olvidarse del presupuesto para conseguir aparentar algo que no somos? Pues como veréis, no sólo pasaban estas cosas en nuestros tiempos. Las ínfulas de las clases medias… La historia de siempre, intentar vivir por encima de nuestras posibilidades, ¿os suena? La historia no nos ha enseñado nada. Es algo inherente al ser humano.  

Hace ya mucho tiempo que leí “La feria de las vanidades” de Thackeray pero lo he recordado al leer esta historia. Me encantó en su momento, su perfecto retrato de los personajes, su humor corrosivo… 

Retrato del autor
Thackeray es reconocido por su estilo en el retrato de los personajes y el empleo de la sátira. Es considerado como el segundo mejor novelista de la época victoriana, después de Charles Dickens, pero actualmente es menos conocido que éste. De hecho, la competitividad entre ellos era conocida. Me gusta mucho Dickens y Thackeray también es un claro exponente de la novela realista pero en su vertiente más satírica. Lo bueno del lector es que no debe elegir entre dos bando, disfrutemos de ambos y releamoslos, siempre es una buena idea.  

Como resumen, una sátira muy entretenida que he devorado en una tarde y me ha dejado una sonrisa en los labios.