lunes, 28 de diciembre de 2015

Tres libros de David Wiesner: Martes, Los Tres Cerditos, Art y Max (Océano Travesía/Juventud)

Hace unas semanas os hablamos de Flotante, una joya inclasificable de David Wiesner, un autor al que nos hemos propuesto seguir conociendo. Para ello hemos conseguido otras tres obras suyas, confirmando tras su lectura que nos encontramos ante un autor imprescindible, maestro en el arte de contar historias (casi) sin palabras.

Aunque sus libros se pueden disfrutar independientemente del idioma (solo en casos contados hay texto en sus historias) es de justicia reconocer la espléndida labor que han hecho dos editoriales españolas al traer a Wiesner a España, Océano Travesía y Juventud, referentes en el mundo editorial nacional y exquisitas en sus ediciones, algo tan importante y en lo que no solemos reparar cuando de libros ilustrados se trata.

Estos son los libros que hemos leído:

Martes (Editorial Océano Travesía)



Un martes, a las 8 de la tarde, las ranas echan a volar. Este hecho insólito no deja indiferente al pueblo donde ocurre. Pero ¿qué tiene en realidad de extraordinario? Simplemente las ranas, curiosas, han decidido dejar sus ríos y  estanques y echar a volar. Cuando acaba el día es como si nada hubiese pasado.
¿qué pasará el Martes siguiente, a la misma hora? ¿alguien más decidirá, rompiendo con su rutina, hacer algo extraordinario?

Tan extraordinario como Flotante, Martes es de esos libros que desprenden magia. Talento sin palabras, una maravilla para niños y mayores. Imprescindible.





 
Los tres cerditos (Editorial Juventud)

Conoces el cuento de los tres créditos, te lo han contado mucha veces. Pero la versión de David Wiesner es muy diferente. Porque es un cuento donde el cuento también es un personaje. Y donde los cerditos no conocen límites (los límites del propio cuento). Por eso para sobrevivir hacen cualquier cosa, todo vale: salir del cuento, visitar otros cuentos. Y esto es solo el principio..

Weisner nos da toda una lección "quijotesca", donde los personajes entran y salen del cuento como si de un escenario se tratara, y nosotros, espectadores -lectores- casi podemos tocarlos y hablar con ellos, ayudarles a escapar. Para niños con alma libre y para adultos con alma de niño.
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Art y Max (Editorial Océano Travesía)
 
 

Art es una Iguana pintor, pinta retratos, lo hace muy bien, con mucho rigor, pinta retratos excelentes. Pero un día llega Max, ¡que también sabe pintar! Lo que pasa es que Max no tiene reglas, así que se las inventa, experimenta, pinta cuadros fuera del lienzo, reconstruye lo que pinta, lo transforma.. ¡Y Art se deja llevar por esa locura llamada Max!

Un canto a la libertad creativa y al poder de la fantasía. Los niños reirán y disfrutarán, pero los padres y los docentes aprenderemos lecciones que deberían ser obvias.





Confirmo lo que os dije en la reseña de Flotante. Leer a David Wiesner es un privilegio y un placer que no nos podemos permitir dejar de hacer. Es un gozo para los sentidos y merece un hueco privilegiado en la estantería de nuestros hijos. 

lunes, 21 de diciembre de 2015

El caballero de los siete reinos de George R.R. Martin (Gigamesh)

Pues sí, en esta casa también nos gusta Juego de tronos. Nos sumamos a las masas. Pero me gustaría contar cómo descubrí yo esta saga. ¿Conocéis las múltiples burlas sobre el cuñadísimo? Hacen referencia a que los cuñados siempre lo saben todo, siempre han leído todo antes que tú o conocen a un amigo que lo ha hecho…pues en mi caso mi cuñado sí que lo sabe todo. De verdad, sin pizca de ironía. Es mi cuñado más antiguo, tanto que si mi hermana se separa le doy una paliza, porque para mí es ya mi hermano. Es la persona más culta que conozco, más informada y más curiosa. Y le encanta la fantasía épica y la ciencia ficción.
 
Juego de Tronos: Foto de Familia
Hace como quince años llegó a mi casa con un libro gordísimo en inglés, en cuya portada aparecía un lobo un poco siniestro. Y me recomendó leerlo. Siempre soy su conejillo de indias en estas cosas porque a mí también me encanta la fantasía, las novelas gráficas y los mundos divergentes. A pesar de ser en inglés (él domina la lectura en este idioma pero yo no tanto y menos a los veinte años que tendría entonces), recuerdo cómo disfruté el libro, cómo se me quedó en la mente grabados los Stark, el invierno, un niño caído de una torre con sueños extraños. Y muchos años después me entero de que hay una nueva serie de la que todo el mundo habla y retomo el resto de libros y vuelvo a volar con dragones, a disfrutar de intrigas palaciegas, a conocer personajes detestables y personajes a los que amar, todos y cada uno de ellos con sus luces y sus sombras, una de las características predominantes de la Canción de fuego y hielo.
 
Así que el mes pasado Gigamesh publicó una recopilación de una de las precuelas del mundo de Poniente. Con una edición y un precio por ella imbatible. Y tardé menos de un minuto en comprármela. Recoge las tres historias que implican al caballero errante Dunk El alto y a su escudero Egg, el futuro Aegon V.
 
 


Portada de El caballero de los siete reinos
Muchas son las historias que se cuentan sobre Aegon V el Improbable y ser Duncan el Alto, su leal comandante de la Guardia Real. Pero la magia y la épica de la leyenda esconden la verdadera naturaleza de los héroes: la determinación de un huérfano del Lecho de Pulgas que llegó a caballero, el arrojo de un príncipe que cambió la corte por los caminos y una amistad inquebrantable capaz de vencer intrigas, traiciones... y revueltas. Durante los reinados de Daeron II y Aerys I, cuando las heridas de la rebelión de los Fuegoscuro todavía estaban abiertas, tienen lugar las primeras aventuras de un caballero fornido y bonachón y de su escudero, un infante real, fiel y de fuerte temperamento. A medio camino entre la fantasía heroica y la novela de caballerías, El caballero de los Siete Reinos narra las peripecias de dos héroes bondadosos en una tierra despiadada.
 
Para quien haya disfrutado con la saga de Canción de fuego y hielo éste es un librito imprescindible, con referencias a eventos que ya nos han contado en las otras novelas, con desarrollo de algunas casas ya extinguidas de Poniente o curiosidades sobre otras casas con poder “actual”. También he disfrutado mucho conociendo el reinado de los poderosos Targaryen y sobre todo algunos detalles más de la rebelión de los “Fuegoscuro”, que me han dado un par de horas (vale, me avergüenzo decirlo pero han sido días) dándole vueltas a nuevas teorías sobre la saga madre.
 
George R.R. Martin
 
 
Para aquellos a los que les haya gustado Juegos de tronos la serie pero piensen que los libros son difíciles de seguir en algunos momentos, muy tediosos en otros, y tremendamente perdidos algunos capítulos de la penúltima novela, le recomiendo leerse “Un caballero de los siete reinos” pues no adolece de los anteriores pecados, sino que es ligera y divertida. 
 
No tiene la fuerza épica y la complejidad de Juego de tronos, pero es una historia de aventuras e historias caballerescas muy disfrutable. Muy divertido además el prólogo. A mí me ha quitado un poco el mono mientras espero con impaciencia “Vientos de invierno”. Algo es algo. 

lunes, 14 de diciembre de 2015

Escarnio, Coradino Vega (Caballo de Troya)

Al leer un libro de la editorial Caballo de Troya siempre nos aguarda alguna sorpresa. El talento y la enorme responsabilidad con la que el editor Constantino Bértolo ha dirigido desde su nacimiento este sello literario lo ha convertido en la referencia para tomar el pulso de los nuevos talentos literarios de este país. Aquí apareció (y descubrí) a Marta Sanz, flamante ganadora del último Premio Herralde de Novela, aquí publicó por primera vez la rotunda Elvira Navarro.

Hoy os traigo hasta aquí otro descubrimiento, Escarnio, segundo libro del escritor onubense  Coradino Vega.
 
Portada de Escarnio, de Coradino Vega
Escarnio es la historia de un joven de provincias que llega a Madrid a cursar sus estudios de Derecho. Su vida y sus motivaciones se ven de repente alteradas por un entorno completamente nuevo: la universidad, la gran ciudad, la sutil (o)presión paterna reconfiguran su nueva vida. Pero por encima de todo, y en el centro de todo, el colegio mayor, ese nuevo ecosistema al que se tendrá que adaptar a marchas forzadas, con sus normas escritas y no escritas, sus primeros desengaños amorosos, sus primeras decisiones importantes como adulto.

Un argumento sencillo (que no simple) cuya riqueza surge de las sutilidades. Bajo una apariencia de novela costumbrista sin pretensiones se esconde una novela rica en matices, llena de texturas y sensaciones.

En la misma línea que la propia historia, nos encontramos con un estilo narrativo poderoso en su simplicidad, certero, sin florituras. Literatura de raza, llena de verdad. En Coradino Vega he percibido ecos de Marsé, de Delibes, también de Baroja, de literatura, en definitiva, que en su aparente sencillez envuelve y atrapa al lector, acercando las más elevadas cotas de calidad al alcance de todo el mundo.

Y con todas estas herramientas, casi sin darnos cuenta, el autor también nos habla de los ecos de la transición española, de las heridas no cerradas y de las deudas no saldadas. Varias generaciones después, hay asuntos donde aún reina el desconcierto, y todo porque nuestros padres (políticamente hablando) no fueron capaces de ponerle a cada uno la etiqueta precisa. Porque sí, como en las películas del Oeste, aquí también había buenos y malos. Sin ambigüedades. Y nuestra Transición, entre otros males, no supo o no quiso ser tan categórica, por lo que los malos nunca se consideraron malos y los buenos llegaron a cargar parte de una penitencia que nunca les debería haber correspondido.
 
Coradino Vega
Como os decía al principio, Escarnio ha sido todo un soplo de aire fresco. Después de lecturas llenas de espesura y de puertas con enormes candados, necesitaba una lectura que, sin abandonar la calidad, me lo pusiese fácil como lector. Y este libro ha sido perfecto. Sin duda, una de las más gratas sorpresas del año. Te seguiremos de cerca Coradino. 
 

lunes, 7 de diciembre de 2015

El agua que falta, Noelia Pena (Caballo de Troya)

Ya conocéis mi debilidad por Caballo de Troya. Editorial con alma de independiente cuya misión consiste en descubrir a talentos literarios aún sin explotar. Su currículum acredita el éxito de su empresa, y ya se pueden contar por decenas los escritores consagrados (desgraciadamente esto no es sinónimo de vender mucho) que han publicado o siguen publicando en esta editorial.

Al frente de ella, Constantino Bértolo, el editor por antonomasia, el gran talento descubridor, el que a su manera también firma los libros que pública en su editorial. Sus contraportadas, cosecha de su puño y letra, son en sí mismas piezas literarias para enmarcar.

El libro de hoy es especial por varios motivos. En primer lugar, se trata del último libro que publicó Bértolo antes de abandonar por jubilación la editorial, que quedó temporalmente huérfana desde entonces y generaba a su alrededor dudas sobre su futuro.
Portada de El Agua que Falta

Si os decía que las contraportadas de Bértolo son siempre magníficas, esta lo es aún más. El escritor normalmente anónimo que utiliza de forma discreta ese espacio menor del libro para contar la historia interior a su manera, de repente alza la voz y se despide de sus lectores. Absolutamente genial. Solo por esto el libro es recomendable y vale su precio.

En segundo lugar, este fin de ciclo abrió en Caballo de Troya una etapa prometedora y experimental. La editorial ha decidido que cada año habrá un editor invitado distinto, que asumirá todas las funciones del puesto, marcará el estilo y decidirá las publicaciones durante su "mandato". ¿no os parece genial? En este último año la editora ha sido Elvira Navarro, escritora que curiosamente fue descubierta por Bértolo y cuyos primeros libros fueron publicados en Caballo de Troya (actualmente publica en Random House, la hermana mayor del grupo editorial). Estoy deseando leer los títulos publicados por la autora de La Trabajadora, a la que admiro enormemente.

Y me dejo para el final el motivo más importante, el que ha motivado esta entrada que no es otro que el extraordinario libro que tengo en mis manos.
El Agua que Falta no es un ensayo, no es un libro de poesías, tampoco es un conjunto de citas ni una serie de pensamientos y reflexiones interconectadas. Es eso y mucho más. Es un libro único e inclasificable donde la palabra es la protagonista. La palabra como acción de respuesta, de cambio. La reivindicación de la palabra como herramienta donde empieza todo, y por supuesto también cualquier cambio. La recuperación de la palabra como alternativa a los que no nos dan alternativas.

La autora utiliza con libertad absoluta (fuera corsés, fuera estructuras definidas) los diferentes estilos narrativos a su alcance: la reflexión sobre una cita ajena, la poseía, el artículo de opinión sin más.. Todo aparentemente inconexo pero profundamente conectado. Y esa conexión natural -nada forzada- arrastra al lector de forma hipnótica a lo largo de todo el libro, y le invita a subrayarlo, a memorizar frases, a guardar otras en su memoria..
Noelia Pena
El Agua que Falta nos invita (en realidad nos incita, nos empuja) a pensar, a no dejar que "nos piensen",  a que tomemos conciencia de nuestra realidad y a que relevemos de nuestro ideario el concepto "pensar el cambio para que se produzca" por el antagónico "hacer el cambio para que pueda ser pensado". Y todo desde la palabra como motor de la acción, no solo como simple elemento reflexivo.

No parece casualidad que Bértolo haya elegido el libro de Noelia Pena para finalizar su andadura en Caballo de Troya. Su despedida es una reivindicación del poder de la palabra sobre cualquier otro arma. En estos tiempos donde nuestros representantes sustituyen las palabras por las armas (o al menos por la amenaza de usar éstas como única alternativa eficaz) libros como este se convierten en imprescindibles y necesarios. Utilizando un fragmento que resume a la perfección el estado de animo del libro: Tomar la palabra es tomar la medida al mundo.

El agua que falta es de esos libros que se convierte en libro de libros, aquellos que una vez leído no ha ocupado un lugar en mi librería, sino que se ha quedado encima de la mesa para ser releído una y otra vez por el que escribe.


lunes, 30 de noviembre de 2015

Monólogos de un no-muerto, Chechu Gutiérrez (Editorial Círculo Rojo)

Hace unas semanas un amigo (gracias Ramón) nos puso en contacto con Chechu Gutiérrez, un amigo suyo que nos habló con entusiasmo de su primera novela, Monólogos de un no-muerto, publicada en la editorial Círculo Rojo.

Sólo la historia de la publicación del libro merecía una reseña, ya que para nosotros ha supuesto el descubrimiento de un sector totalmente desconocido hasta ahora, el de las auto publicaciones.

Tal y como dicen en su página web, el deseo de Editorial Círculo Rojo es que el autor cumpla el sueño de publicar un libro con la máxima garantía, cuidando cada detalle, y respetando siempre los derechos del escritor. La edición de un libro es un proceso muy delicado que requiere la dedicación de al menos 10 profesionales distintos, cada uno experto en su materia. Sin usar plantillas o programas automáticos. Solo así conseguimos la elegancia y seriedad que exigen un librero o un medio de comunicación.

Yo no habría podido explicarlo mejor. Lo que hace Círculo Rojo es poner a disposición de cualquier escritor una alternativa a las editoriales convencionales y permite a éste tener el control absoluto sobre su obra. Es un servicio integral de edición que incluye todo lo que podáis imaginar relacionado con la publicación y venta de un libro: maquetación, corrección, impresión, diseño, presentación del libro, videoreseña, poner el libro a la venta en las principales librerías del país... Todo ello pagando, claro. Algo que es totalmente normal en otros sectores culturales (la música, por ejemplo) pero que en el mundo de los libros nunca me había planteado.. hasta ahora, claro.

Editorial Círculo Rojo es la plataforma ideal para aquellos que quieren dar el salto y ver publicado su libro de una forma totalmente profesional y no han tenido la fortuna de encontrar una editorial que les publique o simplemente quieren optar por una vía alternativa al "establishment" del sector . Desde aquí queremos dar la enhorabuena a esta editorial por esta excelente iniciativa que estamos convencidos será la plataforma de lanzamiento para muchos futuros grandes escritores.

Y dicho esto, no, no se nos ha olvidado, vamos a hablar del libro, Monólogos de un no-muerto, de Chechu Gutiérrez.


Portada de Monólogos de un No-Muerto


Monólogos... cuenta la historia de Cortés, joven estudiante de provincias en Madrid, atrapado en una vida en la que las drogas, la violencia y el descontrol llenan un espacio vacío en todo lo demás. Una noche (en lo que podría haber sido una noche más) un cúmulo de casualidades llevan a Cortés a un extraño local, el Whiteheaven. La presencia en este lugar junto con el consumo de una extraña droga hacen que Cortés viva la experiencia más importante de su vida.

Con la convicción de que desvelar más detalles podría estropear parte del atractivo para el lector de la novela, podemos decir que Monólogos de un No-muerto narra el descenso a los infiernos del protagonista, cuyo inesperado viaje (en el tiempo, en el espacio, pero sobretodo introspectivo) iniciado en el Whiteheaven le lleva a revivir momentos trascendentales de su pasado.

En el viaje de Cortés el tiempo se detiene y todo es posible (todo lo que es capaz de imaginar y desear el protagonista). Se trata, por encima de todo, de una experiencia psicoanalítica de autoconocimiento, donde el amor, la religión, la autodestrucción y la pérdida de un ser querido conforman el puzle de una vida deshecha que sólo puede salvarse desde el reinicio absoluto, desde la destrucción fundacional, en ocasiones única vía posible de salvación.

El libro está narrado casi íntegramente en primera persona, con (Alejandro) Cortés como protagonista absoluto. Otros personajes (su compañero de tropelías, Agustín, es el más relevante, junto con su familia, protagonistas no presentes en la acción) son instrumentos que sirven a la autor para componer la historia del protagonista en su particular viaje.

Se trata de una novela compleja, en la que el lector es capaz de adivinar experiencias vividas por el propio autor (reflexión inevitable por las similitudes biográficas entre éste y el protagonista de la historia).

Chechu Gutiérrez

Gran primera novela Chechu, en ella hemos percibido el entusiasmo de un gran escritor en potencia, que seguro que tiene muchas historias por contar en el futuro. Tu apuesta es valiente y te deseamos mucha suerte (y muchas ventas). Desde aquí te ofrecemos toda la ayuda que podamos darte en esta aventura.
 

Página web de Editorial círculo rojo:
http://editorialcirculorojo.com

Página web de Chechu Gutiérrez:
www.chechugutierrez.com
 
Website del libro:
 
Enlace para comprar Monólogos de un No-muerto:
 
Página en Facebook del libro:
 
Noticia sobre la puesta a la venta del libro:

lunes, 23 de noviembre de 2015

Agendas literarias para 2016

Me confieso un enamorado de las agendas. Me encanta utilizarlas y planificar con ellas (también no cumplir los planes que hago en ellas, tachar y replanificar) o simplemente utilizarlas para anotar un dato que quiero recordar, una frase que me ha gustado, un libro o una canción. En definitiva, me acompañan y me guían en mi desordenada existencia.

Por eso supone un enorme placer para mi presentaros estas dos agendas tan especiales que me acompañarán a lo largo del año que viene. Lo cierto es que será una la elegida, y como no soy capaz de decidirme he optado por comprar las dos y que sea mi mujer la que escoja y decida por mi.

Las dos, aunque muy diferentes entre sí, comparten características que las hacen irresistibles: han sido creadas por y para amantes de los libros, estéticamente son irresistibles, son muy muy prácticas, y por encima de todo tienen la capacidad -a diferencia de la clásica agenda- de interactuar con el usuario, de hablarnos y, lejos de ser meros "recordadores" nos guían y nos sugieren a lo largo de sus páginas. Os las presento:

1) Agenda Blackie Books 2016
 
 
 
Encuadernada como un libro de Bkackie Books -tapa dura, cuidada al máximo detalle, elegantes y a la vez desenfadada, pero con aire de libro clásico- la agenda conquista ya desde fuera. En este aspecto la agenda es insuperable. Por dentro, conserva las características de las ediciones de años anteriores, de estructura semanal (una semana a doble hoja) como a mi me gusta y con citas y datos curiosos que nos acompañan en días determinados. 
 
 
 
Por último, un detalle que me encanta. Cada Domingo nos recomienda una película que ver. Una película especial y muy bien elegida, claro. ¿no estás deseando tenerla?

2) Agenda literaria de Errata Naturae 2016
 

La segunda opción ha sido una enorme sorpresa para mi, y se ha convertido en una seria competidora a la ya conocida en casa agenda de Blackie Books. Se trata de la agenda creada por los chicos de Errata Naturae, una de las editoriales más personales y que más apreciamos. Os recomiendo que echeis un vistazo a su catálogo, quedaréis fascinados por sus ensayos (los dedicados a las grandes series de televisión son auténticas joyas), por sus clásicos rescatados, y por sus maravillosas y cuidadas ediciones.

Pues este año han decidido publicar una agenda con el sugerente título "Anoche un libro me salvó la vida". Se trata de una preciosa agenda literaria que se propone el bello propósito de recomendarnos un libro al principio de cada semana. 52 libros que, como se nos avanza en el título, pueden salvarnos la vida. Se trata de títulos que pueden cambiarnos nuestra forma de ver el mundo. Es en definitiva, una maravillosa propuesta que puede acompañarnos durante un año.
 
 
 
He de confesar que la idea me ha conquistado y que si finalmente se convierte en mi agenda intentaré cumplir semanalmente cada propuesta. Os confieso que he estado a punto de adelantarme al transcurso natural del año y averiguar cuales eran los 52 libros recomendados, pero afortunadamente me he contenido. Esa es parte de la gracia de la agenda, la sorpresa que te espera cada semana. De todos modos he decidido que me adelantaré y leeré las cuatro recomendaciones siguientes a cada semana (para planificar mínimamente y no encontrarme en el último momento sin el libro recomendado en mis manos). Para abrir boca (y no desvelar demasiado) ya he leído las cuatro primeras recomendaciones del año: Los Ensayos de Montaigne, Los detectives salvajes de Roberto Bolaño, Lecciones espirituales para jóvenes Samuráis de Mishima de Mishima, y La caída de la casa Usher y otros cuentos. ¿qué os parece? ¿no estáis deseando empezar?
 
 

La agenda, por cierto, es preciosa, a imagen y semejanza de las publicaciones de Errata Naturae (tapa blanda, cómoda de manejar, una portada muy cuidada). El formato, semanal, como a mi me gusta, y con mucho espacio para escribir. Y cada semana, además del propio libro, nos encontramos con un precioso retrato del autor, el motivo de su recomendación (¿por qué podría salvarnos la vida ese libro?) y un breve relato sobre algo que ocurrió esa misma semana de un año ya pasado.
 
 
 
 
 
Así que ya sabéis, si queréis empezar el año con nuevas ilusiones literarias, o si queréis hacer un regalo especial a una persona especial, acertareis plenamente comprando una de estas dos preciosas agendas. ¿O qué demonios? ¿por qué no las dos?
 

lunes, 16 de noviembre de 2015

El caso de la mosca dorada, Edmun Crispín (Impedimenta)

Tenía pendiente desde hace tiempo reseñar este libro. Lo leí ya hace varios meses, en cuanto me enteré de su publicación ya que es una de las noticias de Impedimenta que siempre espero con impaciencia, una nueva edición de viejas glorias. Esta editorial ya os he comentado en otras ocasiones que es una de mis favoritas ya que recupera autores en español que de otro modo no podríamos disfrutar. Desde que descubrí a Edmund Crispín con “La juguetería errante”, éste ha pasado a ser uno de mis autores imprescindibles. 
 
Mi marido me cataloga como amante de la novela negra. Yo siempre le digo que no es así, que no soy amante de la novela negra “per se”. Me encanta la novela de detectives. Y si son detectives de principios o mediados del siglo XX puedes ver mis pupilas dilatarse. Y si son detectives británicos ya estoy totalmente vendida. Pues todo esto lo tenemos con Edmund Crispín. Y más concretamente con El caso de la mosca dorada.

Portada de El caso de la mosca dorada
Este es el primer caso del extravagante y genial profesor de Oxford y sabueso aficionado Gervase Fen (La juguetería errante), y una de las cumbres de la Edad Dorada de la novela de detectives inglesa.
 
Las compañías de teatro suelen ser siempre un hervidero de habladurías. Pero pocas son tan intrigantes como la que se encuentra actuando en estos momentos en Oxford. La joven y letal Yseut, actriz algo mediocre y maliciosa, es el centro de todas las miradas, aunque su principal talento consiste en destrozar las vidas de los hombres que la rodean. Hasta que es hallada muerta en extrañas circunstancias. Por fortuna, entre bastidores se encuentra el excéntrico profesor Gervase Fen, quien halla mayor placer en resolver crímenes que en enseñar literatura inglesa. Y cuanto más investiga el caso, más cuenta se da de que todo aquel que conocía a Yseut habría sido candidato a asesinarla; pero ¿será capaz Fen de descubrir quién lo hizo en realidad? El cadáver de la joven ha dejado una pista reveladora: una reproducción de un extraño anillo en forma de mosca dorada.
 
Tiene esta novela la estructura clásica de las novelas de misterio más conocidas. Esto es, presentación de personajes, ejecución del crimen, interrogatorios e investigaciones posteriores y resolución del caso con todos los sospechosos presentes. Ésta es una estructura que el autor sólo respeta en este libro, en el resto de los publicados por Impedimenta no la sigue sino que  los eventos llevan un ritmo más caótico. Debo decir que aunque a primera vista parezca un desarrollo más manido, para mí es uno de sus grandes aciertos. Siguiendo un camino conocido pero llevándolo a la excelencia. 
 
Hay varias cosas que hacen especial a esta novela dentro de su género. La primera, que el investigador no cae bien. Este detective amateur y profesor de literatura resulta pedante, ajeno e indescifrable. La mayoría de sus compañeros de profesión también son excéntricos (es un requisito casi imprescindible), pero al final los hechos, pequeños detalles con sus congéneres, llevan a que te encariñes con ellos y excuses todas sus rarezas. No es el caso de Gervase Fen, en ninguna de las novelas me ha llegado a calar, aunque ésta es la que más se ha acercado a ello.  La segunda es el alto nivel cultural de su prosa, tanto la riqueza en el lenguaje como las referencias artísticas dentro de ella. Es un plus en cualquier novela, que te incite a buscar más datos sobre otros escritores, eventos históricos, obras pictóricas…cualquier cita interesante. Y la tercera es que el detective conoce desde el principio la identidad del criminal y juega con esa información hasta la conclusión del libro. 
 
Estas tres características y la fluidez con la que se lleva a cabo la investigación, los diálogos entre los sospechosos, las convenciones sociales de la época que nos muestra (siempre me sorprenderé con lo parecidos que son los pensamientos progresistas de épocas anteriores a los nuestros, parece que realmente nunca avanzamos grandes pasos o que hay épocas en que vamos hacia atrás como los cangrejos) nos dejan una novela genial, entretenidísima y altamente recomendable. 

Edmund Crispin
Nos cuentan en el epílogo del libro que el verdadero nombre de Edmund Crispín era Bruce Montgomery, licenciado en Lenguas Modernas que se avergonzaba de escribir novelas de este tipo y por ello utilizaba el pseudónimo. Y reflexiona este mismo epílogo sobre la calidad de estas novelas y que dentro de un marco de superficialidad, la búsqueda del sospechoso y demás a veces subestimamos este tipo de obras. Eso no va conmigo, yo no me dejo llevar por modas, autores sesudos y con complicadas prosas que muchas veces considero una pose. En muchas ocasiones el arte es crear algo tan bueno que nos transporte, nos haga vivir otras vidas, mantenga nuestra lectura en vilo, aprendamos más de la cultura y sociedad de otras épocas y países aunque el vehículo sea una simple (qué simpleza decirlo así) novela de detectives. 

lunes, 9 de noviembre de 2015

Un buen chico, Javier Gutiérrez (Literatura Random House)

Hacía diez años que Polo y Blanca no se veían, desde que se produjera un episodio de extraordinaria violencia que desencadenó la disolución del grupo musical donde ambos tocaban a finales de los años noventa. Una tarde de invierno, Polo descubre a Blanca entre la gente que camina por una céntrica calle de Madrid. Así, lo que comienza como una conversación trivial entre dos viejos amigos pronto derivará en un doloroso tránsito al pasado. La revelación de aquellos inquietantes hechos dieron como resultado la desaparición del grupo y ahora, años más tarde, todavía amenazan con devorarlos.

No suelo incluir en mis reseñas la sinopsis de las contraportadas de los libros (por obvias, por excesivamente reveladoras, por innecesarias, aunque siempre hay excepciones), pero en el caso del libro de hoy me parecía la forma más precisa de situaros en mi pellejo cuando me he enfrentado a El buen chico, primera novela de Javier Gutiérrez, publicada por Literatura Random House (antes Mondadori).
Portada de El buen chico
Pretendida desde hace tiempo (desde que leí un artículo de El País en el que incluían a Javier Gutiérrez dentro de una generación de talentos a tener en cuenta en el futuro de las letras nacionales), El buen chico me llegó por sorpresa en forma de regalo.

Las primeras sensaciones sembraron en mi algunas dudas: La mencionada contraportada, su título (ese reclamo tan maleable y tan a menudo poco indicativo de nada) y los primeros párrafos me hacían pensar en una historia ya leída sin haber sido leída. Y es cierto que los primeros compases de la novela pueden llegar a confundir. Pero nada más lejos de la realidad. Porque de repente nos encontramos de bruces con una novela única y especial.

El buen chico no es sólo, como en principio puede parecer, una novela donde su protagonista, Polo, se reencuentra con fantasmas de un pasado semiolvidado. El encuentro fortuito con Blanca aviva recuerdos, traumas presentes de origen incierto, otros recuerdos recientes. Poco a poco, el protagonista nos va ofreciendo piezas de un puzle complejo con piezas que no encajan.

Como decía, es mucho más que eso. Porque más allá de la historia, la narración es original y deslumbrante. El relato se nos presenta en una incómoda segunda persona, en lo que presuponemos se trata de un diálogo del protagonista consigo mismo. Sus dudas, contradicciones y confidencias (aquellas que sólo nos hacemos a nosotros mismos). Esta forma de narrar convierte en cierto modo al autor en confidente cómplice del protagonista, o lo que es lo mismo, otorga al relato de un cierto tono autobiográfico dentro de la ficción más pura. Sé que es difícil explicarlo, pero esa suerte de diálogo interior seduce e hipnotiza, pero también incomoda.

E incomoda porque la historia es dura, muy dura, no apta para lectores edulcorados o con pocas ganas de escarbar en interiores propios y ajenos, aquellos a los que no gusta llegar. Un hecho terrible del pasado cometido por una persona normal, lo que nos hace reflexionar sobre el monstruo que habita dentro de cada uno, sobre las capas que lo ocultan, sobre lo difícil que es aventurar sobre la posible desaparición de esas capas..

La técnica narrativa utilizada por Javier Gutiérrez tampoco deja indiferente. La historia se nos cuenta a través de diferentes episodios pasados y presentes donde Polo reproduce hechos a partir de su encuentro con Blanca. Lo deslumbrante (y aparentemente desconcertante para el lector) es que estos episodios se reproducen en el relato de forma contínua, mediante saltos contínuos. De una frase a otra pasamos de un relato a otro para inmediatamente después regresar al anterior. Y todo con una sorprendente continuidad argumental, conformando un engranaje narrativo perfecto. Para que os hagáis una idea, es una técnica vista en ocasiones anteriores en otros libros en los que en cada capítulo se narra un momento temporal distinto, en forma de flashbacks. Pero Javier Gutiérrez le da una vuelta de tuerca más e introduce esta forma de narrar dentro de cada capítulo, dentro de cada frase. El resultado es una sensación de vértigo para el lector. Una vez más, el relato hipnotiza e incomoda.

Os recomiendo encarecidamente que os sumerjáis en las apenas 13o páginas que conforman Un buen chico. Os puedo asegurar que la novela no os dejará indiferentes.

Como hemos expresado en otras ocasiones, siempre son bienvenidas las nuevas voces narrativas, con nuevos discursos, frescos y disruptores.
Bienvenido por tanto, Javier Gutiérrez. Te seguiremos leyendo.

Javier Gutiérrez


martes, 3 de noviembre de 2015

Flotante, David Wiesner (Oceano Travesía)

Un niño juega en una playa. Con su lupa observa con detalle a un cangrejo. De repente, las olas traen a la orilla un extraño artilugio, parece una cámara antigua. El niño descubre un carrete. Al revelarlo descubre un mundo submarino fantástico, irreal, inimaginable. De repente, lo inesperado, la foto de una niña: un viaje, una histora, la inmensidad de lo inalcanzable, de lo infinito..

A veces aparece en nuestro devenir lector un libro que rompe todos nuestros esquemas, que nos parte en dos, que nos cambia por dentro y por fuera, que nos seduce y que nos enamora. Sé que sabéis a qué me refiero.

Un momento de Flotante, el descubrimiento, la sorpresa


Se trata de libros que luego regalamos de manera recurrente, que nos hace pensar en personas especiales a las que recomendarlo, que leemos varias veces a lo largo de nuestra vida. Que forman parte, en definitiva, de nuestro ADN como lectores. Son esos libros que nombraríamos si alguien nos preguntase por nuestros libros favoritos, los que queremos, en definitiva, que nos definan.

Tengo la enorme fortuna de poder compartir con vosotros uno de esos hallazgos. El libro ha venido por sorpresa con motivo de mi cumpleaños, junto a otros libros más o menos esperados (robados con enorme cariño de mi lista de deseos). Así ha aparecido Flotante, de David Wiesner, una auténtica maravilla de esas que mi mujer saca de vez en cuando de su chistera y me deja boquiabierto.
 
 
 
 
No sabría definir con exactitud Flotante. ¿es una novela gráfica sin palabras? ¿es simplemente un libro ilustrado? ¿es para niños? ¿es para adultos que no quieren dejar de ser niños? ¿es un libro mágico inclasificable?
 
Sin duda es todo eso y mucho más. Es la historia que os he contado al principio. Pero ese es sólo el principio. Flotante nos hace recordar las grandes historias, esas que se cuentan sin palabras. Porque sí, es un libro sin palabras. No hacen falta, aunque las palabras están, flotan en la historia, y brotan espontáneamente en la cabeza del lector.
 
 
Una fotografía que nos transporta al infinito
 
Su autor, David Wiesner, ha supuesto para mi un enorme descubrimiento. Su talento reside en contar historias sin palabras. Algo tan sencillo y tan complejo a la vez. El dibujo de Wiesner es todo lo que necesitamos para vivir, sentir y entender la historia en su plenitud.
 
 
David Wiesner
 
Como os decía antes, Flotante forma parte de las obras inclasificables, cuya genialidad impide agruparlas junto a otras de géneros más reconocibles. Sólo encuentro una forma de clasificarla: junto a otras obras geniales, raras y únicas; en ese baúl donde guardamos obras como El Principito, las películas de Miyazaki, Alicia en el país de las maravillas, los primeros minutos de Up (esa maravillosa historia que tampoco necesita de las palabras)..
 
 
 
 

 


Qué paradójico ha sido intentar transmitir con palabras toda la magia que encierra un libro como Flotante, tantas palabras para un libro que no las necesita. Es un placer hacer este tipo de recomendaciones, porque tengo la seguridad de que si sentís curiosidad y acabáis leyendo a David Wiesner, me lo contaréis y me lo agradeceréis. Yo ya estoy deseando leer Martes, o su versión de Los Tres Cerditos, libros que parecen confirmar que nos encontramos ante un autor destinado a cosas importantes en el tan a menudo inclasificable mundo de la creación literaria.
 




lunes, 26 de octubre de 2015

Infancia, J.M. Coetze (Literatura Random House)

A lo largo de la breve historia de este blog hemos hablado en numerosas ocasiones de los reencuentros literarios. No obstante hay una sección exclusivamente dedicada a ellos: Relecturas. En ella os cuento la experiencia que supone volver a leer un libro. Casi nunca es en vano, siempre sacamos algo enriquecedor, casi siempre descubrimos cosas nuevas, o simplemente disfrutamos de la experiencia de volver a disfrutar del mismo libro, con el placer añadido de la elección a conciencia, como el que escoge un bombón concreto de una caja llena de variedades porque sabe que es ese el que le gusta, dejando para otro momento el descubrimiento de nuevos sabores.
 
Hoy voy a hablaros de otro tipo de reencuentros. Ocurre cuando lees el libro de un autor y la lectura causa en ti un gran impacto. Tanto que el recuerdo no hace sino hacer crecer esa experiencia, haciendo que tengas en gran consideración al citado escritor y a su obra. Aunque sólo hayas leído un libro suyo.
 
Las circunstancias, lo intenso de la experiencia o el puro azar hace que no vuelvas a leer nada del autor en años. Ya le has leído y simplemente no te planteas seguir leyéndole (la vida de un lector está llena de libros no leídos, algún día hablaremos de cómo esos libros no leídos construyen una parte importante de nuestra historia, nos definen). Pero un día aparece un segundo libro. He ahí el reencuentro.
 
Esto es lo que me ha pasado con J.M. Coetze. En su día quedé fascinado con su libro Desgracia, una novela dura y áspera que contaba en forma de ficción muchas de las complejidades de la sociedad sudafricana, sociedad que despierta en mi un enorme interés. El racismo en multitud de variantes (negros con blancos, blancos con negros, blancos con blancos) o los enormes contrastes entre la sociedad urbana y la rural son sólo algunos de los trazos que conforman el fascinante cuadro de un país que parece representar un trozo de Europa a la deriva en la inmensidad del Sur de África.
 
J.M. Coetze
 
 
Impulsado en parte por el blog, me encontré con esta asignatura pendiente, y he comenzado con enorme interés la lectura de la trilogía autobiográfica del autor: Infancia, Juventud y Otoño, en las que narra en tres actos su vida hasta la actualidad. Hoy os presento su primer libro: Infancia.
 
 
Portada de Infancia


En Infancia, Coetze (Premio Nobel de Literatura en 2003) narra las primeras experiencias vitales de un niño de 10 en Worcester, pequeña localidad sudafricana. No se trata realmente de un relato autobiográfico al uso. El autor narra en tercera persona, de manera aséptica y sobria, sin un ápice de carga emotiva (algo que podría presumirse de cualquier relato autobiográfico).
Esta distancia intencionada tiene un doble efecto: por un lado permite al autor poder contar episodios de su propia vida difíciles de contar de otro modo. Una relación de profundo amor (y de profundo odio) con su madre, un padre al que, aunque presente, no le considera parte de la unidad familiar, un colegio que representa un espacio de aprendizaje traumático para el protagonista..; por otro lado, la historia que cuenta el autor con la excusa de su propia experiencia infantil es la historia de un país: los conflictos étnicos y religiosos, su controvertida estructura social y política, la importancia de las granjas, auténticos tótems familiares, sociales e históricos sobre las que gira todo un territorio y que encuentra pocos parecidos con la realidad occidental que conocemos.

Infancia es, con todo esto, un relato autobiográfico estremecedor y único en la literatura. En este libro he vuelto a reencontrar la dureza y la pureza técnica del discurso narrativo de Coetze, y supone un punto de partida difícilmente superable en los libros que le siguen y que cierran el círculo biográfico que conforman el resto de la trilogía.
 
Sin duda continuaré este reencuentro literario leyendo Juventud, en el que, por lo que he podido leer, el autor continúa su particular relato vital con sus vivencias fuera de Sudáfrica (en Inglaterra) y en el que narra sus primeros pasos hacia lo que se ha convertido: uno de los más notables escritores vivos de la segunda mitad del siglo XX.
 
Te animo a que leas a J.M. Coetze si no le conoces. Si te gustan los relatos autobiográficos quedarás maravillado con un autor que ha reinventado el género autobiográfico, utilizándolo para explorar sus propios recuerdos como motor de su contexto histórico y geográfico, acercándonos a su infancia (y a la nuestra) con la sencillez literaria propia de las obras maestras, donde lo difícil parece muy sencillo, característica que comparte con las grandes creaciones, aquellas que pareciendo fáciles de alcanzar están al alcance de unos pocos elegidos.

lunes, 19 de octubre de 2015

Relecturas (VII): Releyendo a Gabriel García Márquez. La Mala Hora

Retomamos nuestro repaso a la obra de Gabriel García Márquez con La Mala Hora, una de sus primeras novelas (en concreto la tercera tras La Hojarasca y El coronel no tiene quien le escriba) el primer libro que leí suyo tras sus tres obras maestras y más conocidas (Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera y Crónica de una muerte anunciada), por lo que le tengo un cariño especial.  
 

Portada de La Mala Hora, en la maravillosa edición de Mondadori
Ha sido un placer volver a leer La Mala Hora. Con esta experiencia de relectura tan intensiva estoy descubriendo que volver a leer un libro no sólo me permite volver a disfrutarlo, a reinterpretarlo a veces, a "pasearlo" tranquilamente como el que vuelve a un lugar de su infancia y quiere intuir sonidos del pasado, sino que el libro me transporta al momento en el que lo leí por primera vez si, como en el caso de La Mala Hora, éste fue especial e importante en mi vida. La Mala Hora fue el primer libro con el que una chica de ojos azules y siempre sonriente se presentó debajo del brazo para que lo leyera. Miles de te quieros después, dos hijos, una boda y un montón de sueños aún por cumplir, esa chica sigue presentándose de vez en cuando con la misma sonrisa y con un libro bajo el brazo.

La Mala Hora nos transporta a un pueblo perdido de la Colombia profunda (no, no es Macondo, aunque de Macondo se habla como lugar cercano). Un asesinato pasional despierta con sobresalto a los habitantes del pueblo. La culpa la tiene el último pasquín que ha aparecido denunciando una infidelidad. Uno más, los pasquines (panfletos anónimos haciendo público un chisme, un secreto, una denuncia) desatan miedos y pasiones, tanto por lo que dicen como por lo que pueden decir, "lo que quita el sueño no son los pasquines, sino el miedo a los pasquines.." dice uno de los personajes del libro.


Uno de los ejemplares más preciados de mi biblioteca


Los pasquines son al final una metáfora sobre los prejuicios establecidos, de nuestro a menudo equivocado establecimiento de prioridades. No creemos ser lo que hacemos, sino lo que creemos que los demás saben sobre lo que hacemos.  
 
¿Quién es el autor de los pasquines? La pregunta que llena de misterio a los habitantes del pueblo (y al lector, que es capaz de imaginar un pasquín en su propia puerta) es, sin desvelar nada del libro, irrelevante. Como si de una versión revisada de Fuenteovejuna, el pueblo entero se convierte (real o metafóricamente) en autor de los pasquines.
lo largo de las poco más de 200 páginas del libro, la apasionante historia de los pasquines es el vehículo conductor que nos permite conocer el pueblo y sus habitantes. Con ellos recorremos su presente y su pasado, la historia que permite entender lo que ocurre. Como siempre, García Marquez nos sumerge de forma mágica en un relato intemporal y ausente de linealidad: los personajes se mueven libremente en las líneas del espacio y del tiempo al servicio del lector y de la historia. La privilegiada brújula narrativa de Gabo nos orienta y nos ilumina. Se nota que es una de sus primeras novelas porque la telaraña aún es pequeña, aún había que esperar algunos años para que aparecieran las obras monumentales, a las que llegaremos también con estas relecturas. Pero a su debido momento. 
Siempre he visto a esta novela como la hermana pequeña y poco conocida de Crónica de una muerte anunciada. Veo en las dos al mismo Gabriel García Márquez. Veo y leo la misma atmósfera opresiva, los mismos habitantes que saben pero no saben (¿o es al revés?), veo al cronista disfrazado de escritor. 
Adoro la Mala Hora, adoro la edición de Mondadori (una de mis portadas favoritas) y adoro su contraportada, donde, como en todos los libros de esta edición, alguien decidió que no hay mejor reseña de un libro que el primer fragmento de la historia: 
 
 
 
"El padre Ángel se incorporó con un esfuerzo solemne. Se frotó los párpados con los huesos de las manos, apartó el mosquitero de punto y permaneció sentado en la estera pelada, pensativo un instante, el tiempo indispensable para darse cuenta de que estaba vivo, y para recordar la fecha y su correspondencia en el santoral. "Martes cuatro de octubre", pensó; y dijo en voz baja: "San Francisco de Asís".