Escarnio, Coradino Vega (Caballo de Troya)

Al leer un libro de la editorial Caballo de Troya siempre nos aguarda alguna sorpresa. El talento y la enorme responsabilidad con la que el editor Constantino Bértolo ha dirigido desde su nacimiento este sello literario lo ha convertido en la referencia para tomar el pulso de los nuevos talentos literarios de este país. Aquí apareció (y descubrí) a Marta Sanz, flamante ganadora del último Premio Herralde de Novela, aquí publicó por primera vez la rotunda Elvira Navarro.

Hoy os traigo hasta aquí otro descubrimiento, Escarnio, segundo libro del escritor onubense  Coradino Vega.
 
Portada de Escarnio, de Coradino Vega
Escarnio es la historia de un joven de provincias que llega a Madrid a cursar sus estudios de Derecho. Su vida y sus motivaciones se ven de repente alteradas por un entorno completamente nuevo: la universidad, la gran ciudad, la sutil (o)presión paterna reconfiguran su nueva vida. Pero por encima de todo, y en el centro de todo, el colegio mayor, ese nuevo ecosistema al que se tendrá que adaptar a marchas forzadas, con sus normas escritas y no escritas, sus primeros desengaños amorosos, sus primeras decisiones importantes como adulto.

Un argumento sencillo (que no simple) cuya riqueza surge de las sutilidades. Bajo una apariencia de novela costumbrista sin pretensiones se esconde una novela rica en matices, llena de texturas y sensaciones.

En la misma línea que la propia historia, nos encontramos con un estilo narrativo poderoso en su simplicidad, certero, sin florituras. Literatura de raza, llena de verdad. En Coradino Vega he percibido ecos de Marsé, de Delibes, también de Baroja, de literatura, en definitiva, que en su aparente sencillez envuelve y atrapa al lector, acercando las más elevadas cotas de calidad al alcance de todo el mundo.

Y con todas estas herramientas, casi sin darnos cuenta, el autor también nos habla de los ecos de la transición española, de las heridas no cerradas y de las deudas no saldadas. Varias generaciones después, hay asuntos donde aún reina el desconcierto, y todo porque nuestros padres (políticamente hablando) no fueron capaces de ponerle a cada uno la etiqueta precisa. Porque sí, como en las películas del Oeste, aquí también había buenos y malos. Sin ambigüedades. Y nuestra Transición, entre otros males, no supo o no quiso ser tan categórica, por lo que los malos nunca se consideraron malos y los buenos llegaron a cargar parte de una penitencia que nunca les debería haber correspondido.
 
Coradino Vega
Como os decía al principio, Escarnio ha sido todo un soplo de aire fresco. Después de lecturas llenas de espesura y de puertas con enormes candados, necesitaba una lectura que, sin abandonar la calidad, me lo pusiese fácil como lector. Y este libro ha sido perfecto. Sin duda, una de las más gratas sorpresas del año. Te seguiremos de cerca Coradino. 
 

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