lunes, 30 de noviembre de 2015

Monólogos de un no-muerto, Chechu Gutiérrez (Editorial Círculo Rojo)

Hace unas semanas un amigo (gracias Ramón) nos puso en contacto con Chechu Gutiérrez, un amigo suyo que nos habló con entusiasmo de su primera novela, Monólogos de un no-muerto, publicada en la editorial Círculo Rojo.

Sólo la historia de la publicación del libro merecía una reseña, ya que para nosotros ha supuesto el descubrimiento de un sector totalmente desconocido hasta ahora, el de las auto publicaciones.

Tal y como dicen en su página web, el deseo de Editorial Círculo Rojo es que el autor cumpla el sueño de publicar un libro con la máxima garantía, cuidando cada detalle, y respetando siempre los derechos del escritor. La edición de un libro es un proceso muy delicado que requiere la dedicación de al menos 10 profesionales distintos, cada uno experto en su materia. Sin usar plantillas o programas automáticos. Solo así conseguimos la elegancia y seriedad que exigen un librero o un medio de comunicación.

Yo no habría podido explicarlo mejor. Lo que hace Círculo Rojo es poner a disposición de cualquier escritor una alternativa a las editoriales convencionales y permite a éste tener el control absoluto sobre su obra. Es un servicio integral de edición que incluye todo lo que podáis imaginar relacionado con la publicación y venta de un libro: maquetación, corrección, impresión, diseño, presentación del libro, videoreseña, poner el libro a la venta en las principales librerías del país... Todo ello pagando, claro. Algo que es totalmente normal en otros sectores culturales (la música, por ejemplo) pero que en el mundo de los libros nunca me había planteado.. hasta ahora, claro.

Editorial Círculo Rojo es la plataforma ideal para aquellos que quieren dar el salto y ver publicado su libro de una forma totalmente profesional y no han tenido la fortuna de encontrar una editorial que les publique o simplemente quieren optar por una vía alternativa al "establishment" del sector . Desde aquí queremos dar la enhorabuena a esta editorial por esta excelente iniciativa que estamos convencidos será la plataforma de lanzamiento para muchos futuros grandes escritores.

Y dicho esto, no, no se nos ha olvidado, vamos a hablar del libro, Monólogos de un no-muerto, de Chechu Gutiérrez.


Portada de Monólogos de un No-Muerto


Monólogos... cuenta la historia de Cortés, joven estudiante de provincias en Madrid, atrapado en una vida en la que las drogas, la violencia y el descontrol llenan un espacio vacío en todo lo demás. Una noche (en lo que podría haber sido una noche más) un cúmulo de casualidades llevan a Cortés a un extraño local, el Whiteheaven. La presencia en este lugar junto con el consumo de una extraña droga hacen que Cortés viva la experiencia más importante de su vida.

Con la convicción de que desvelar más detalles podría estropear parte del atractivo para el lector de la novela, podemos decir que Monólogos de un No-muerto narra el descenso a los infiernos del protagonista, cuyo inesperado viaje (en el tiempo, en el espacio, pero sobretodo introspectivo) iniciado en el Whiteheaven le lleva a revivir momentos trascendentales de su pasado.

En el viaje de Cortés el tiempo se detiene y todo es posible (todo lo que es capaz de imaginar y desear el protagonista). Se trata, por encima de todo, de una experiencia psicoanalítica de autoconocimiento, donde el amor, la religión, la autodestrucción y la pérdida de un ser querido conforman el puzle de una vida deshecha que sólo puede salvarse desde el reinicio absoluto, desde la destrucción fundacional, en ocasiones única vía posible de salvación.

El libro está narrado casi íntegramente en primera persona, con (Alejandro) Cortés como protagonista absoluto. Otros personajes (su compañero de tropelías, Agustín, es el más relevante, junto con su familia, protagonistas no presentes en la acción) son instrumentos que sirven a la autor para componer la historia del protagonista en su particular viaje.

Se trata de una novela compleja, en la que el lector es capaz de adivinar experiencias vividas por el propio autor (reflexión inevitable por las similitudes biográficas entre éste y el protagonista de la historia).

Chechu Gutiérrez

Gran primera novela Chechu, en ella hemos percibido el entusiasmo de un gran escritor en potencia, que seguro que tiene muchas historias por contar en el futuro. Tu apuesta es valiente y te deseamos mucha suerte (y muchas ventas). Desde aquí te ofrecemos toda la ayuda que podamos darte en esta aventura.
 

Página web de Editorial círculo rojo:
http://editorialcirculorojo.com

Página web de Chechu Gutiérrez:
www.chechugutierrez.com
 
Website del libro:
 
Enlace para comprar Monólogos de un No-muerto:
 
Página en Facebook del libro:
 
Noticia sobre la puesta a la venta del libro:

lunes, 23 de noviembre de 2015

Agendas literarias para 2016

Me confieso un enamorado de las agendas. Me encanta utilizarlas y planificar con ellas (también no cumplir los planes que hago en ellas, tachar y replanificar) o simplemente utilizarlas para anotar un dato que quiero recordar, una frase que me ha gustado, un libro o una canción. En definitiva, me acompañan y me guían en mi desordenada existencia.

Por eso supone un enorme placer para mi presentaros estas dos agendas tan especiales que me acompañarán a lo largo del año que viene. Lo cierto es que será una la elegida, y como no soy capaz de decidirme he optado por comprar las dos y que sea mi mujer la que escoja y decida por mi.

Las dos, aunque muy diferentes entre sí, comparten características que las hacen irresistibles: han sido creadas por y para amantes de los libros, estéticamente son irresistibles, son muy muy prácticas, y por encima de todo tienen la capacidad -a diferencia de la clásica agenda- de interactuar con el usuario, de hablarnos y, lejos de ser meros "recordadores" nos guían y nos sugieren a lo largo de sus páginas. Os las presento:

1) Agenda Blackie Books 2016
 
 
 
Encuadernada como un libro de Bkackie Books -tapa dura, cuidada al máximo detalle, elegantes y a la vez desenfadada, pero con aire de libro clásico- la agenda conquista ya desde fuera. En este aspecto la agenda es insuperable. Por dentro, conserva las características de las ediciones de años anteriores, de estructura semanal (una semana a doble hoja) como a mi me gusta y con citas y datos curiosos que nos acompañan en días determinados. 
 
 
 
Por último, un detalle que me encanta. Cada Domingo nos recomienda una película que ver. Una película especial y muy bien elegida, claro. ¿no estás deseando tenerla?

2) Agenda literaria de Errata Naturae 2016
 

La segunda opción ha sido una enorme sorpresa para mi, y se ha convertido en una seria competidora a la ya conocida en casa agenda de Blackie Books. Se trata de la agenda creada por los chicos de Errata Naturae, una de las editoriales más personales y que más apreciamos. Os recomiendo que echeis un vistazo a su catálogo, quedaréis fascinados por sus ensayos (los dedicados a las grandes series de televisión son auténticas joyas), por sus clásicos rescatados, y por sus maravillosas y cuidadas ediciones.

Pues este año han decidido publicar una agenda con el sugerente título "Anoche un libro me salvó la vida". Se trata de una preciosa agenda literaria que se propone el bello propósito de recomendarnos un libro al principio de cada semana. 52 libros que, como se nos avanza en el título, pueden salvarnos la vida. Se trata de títulos que pueden cambiarnos nuestra forma de ver el mundo. Es en definitiva, una maravillosa propuesta que puede acompañarnos durante un año.
 
 
 
He de confesar que la idea me ha conquistado y que si finalmente se convierte en mi agenda intentaré cumplir semanalmente cada propuesta. Os confieso que he estado a punto de adelantarme al transcurso natural del año y averiguar cuales eran los 52 libros recomendados, pero afortunadamente me he contenido. Esa es parte de la gracia de la agenda, la sorpresa que te espera cada semana. De todos modos he decidido que me adelantaré y leeré las cuatro recomendaciones siguientes a cada semana (para planificar mínimamente y no encontrarme en el último momento sin el libro recomendado en mis manos). Para abrir boca (y no desvelar demasiado) ya he leído las cuatro primeras recomendaciones del año: Los Ensayos de Montaigne, Los detectives salvajes de Roberto Bolaño, Lecciones espirituales para jóvenes Samuráis de Mishima de Mishima, y La caída de la casa Usher y otros cuentos. ¿qué os parece? ¿no estáis deseando empezar?
 
 

La agenda, por cierto, es preciosa, a imagen y semejanza de las publicaciones de Errata Naturae (tapa blanda, cómoda de manejar, una portada muy cuidada). El formato, semanal, como a mi me gusta, y con mucho espacio para escribir. Y cada semana, además del propio libro, nos encontramos con un precioso retrato del autor, el motivo de su recomendación (¿por qué podría salvarnos la vida ese libro?) y un breve relato sobre algo que ocurrió esa misma semana de un año ya pasado.
 
 
 
 
 
Así que ya sabéis, si queréis empezar el año con nuevas ilusiones literarias, o si queréis hacer un regalo especial a una persona especial, acertareis plenamente comprando una de estas dos preciosas agendas. ¿O qué demonios? ¿por qué no las dos?
 

lunes, 16 de noviembre de 2015

El caso de la mosca dorada, Edmun Crispín (Impedimenta)

Tenía pendiente desde hace tiempo reseñar este libro. Lo leí ya hace varios meses, en cuanto me enteré de su publicación ya que es una de las noticias de Impedimenta que siempre espero con impaciencia, una nueva edición de viejas glorias. Esta editorial ya os he comentado en otras ocasiones que es una de mis favoritas ya que recupera autores en español que de otro modo no podríamos disfrutar. Desde que descubrí a Edmund Crispín con “La juguetería errante”, éste ha pasado a ser uno de mis autores imprescindibles. 
 
Mi marido me cataloga como amante de la novela negra. Yo siempre le digo que no es así, que no soy amante de la novela negra “per se”. Me encanta la novela de detectives. Y si son detectives de principios o mediados del siglo XX puedes ver mis pupilas dilatarse. Y si son detectives británicos ya estoy totalmente vendida. Pues todo esto lo tenemos con Edmund Crispín. Y más concretamente con El caso de la mosca dorada.

Portada de El caso de la mosca dorada
Este es el primer caso del extravagante y genial profesor de Oxford y sabueso aficionado Gervase Fen (La juguetería errante), y una de las cumbres de la Edad Dorada de la novela de detectives inglesa.
 
Las compañías de teatro suelen ser siempre un hervidero de habladurías. Pero pocas son tan intrigantes como la que se encuentra actuando en estos momentos en Oxford. La joven y letal Yseut, actriz algo mediocre y maliciosa, es el centro de todas las miradas, aunque su principal talento consiste en destrozar las vidas de los hombres que la rodean. Hasta que es hallada muerta en extrañas circunstancias. Por fortuna, entre bastidores se encuentra el excéntrico profesor Gervase Fen, quien halla mayor placer en resolver crímenes que en enseñar literatura inglesa. Y cuanto más investiga el caso, más cuenta se da de que todo aquel que conocía a Yseut habría sido candidato a asesinarla; pero ¿será capaz Fen de descubrir quién lo hizo en realidad? El cadáver de la joven ha dejado una pista reveladora: una reproducción de un extraño anillo en forma de mosca dorada.
 
Tiene esta novela la estructura clásica de las novelas de misterio más conocidas. Esto es, presentación de personajes, ejecución del crimen, interrogatorios e investigaciones posteriores y resolución del caso con todos los sospechosos presentes. Ésta es una estructura que el autor sólo respeta en este libro, en el resto de los publicados por Impedimenta no la sigue sino que  los eventos llevan un ritmo más caótico. Debo decir que aunque a primera vista parezca un desarrollo más manido, para mí es uno de sus grandes aciertos. Siguiendo un camino conocido pero llevándolo a la excelencia. 
 
Hay varias cosas que hacen especial a esta novela dentro de su género. La primera, que el investigador no cae bien. Este detective amateur y profesor de literatura resulta pedante, ajeno e indescifrable. La mayoría de sus compañeros de profesión también son excéntricos (es un requisito casi imprescindible), pero al final los hechos, pequeños detalles con sus congéneres, llevan a que te encariñes con ellos y excuses todas sus rarezas. No es el caso de Gervase Fen, en ninguna de las novelas me ha llegado a calar, aunque ésta es la que más se ha acercado a ello.  La segunda es el alto nivel cultural de su prosa, tanto la riqueza en el lenguaje como las referencias artísticas dentro de ella. Es un plus en cualquier novela, que te incite a buscar más datos sobre otros escritores, eventos históricos, obras pictóricas…cualquier cita interesante. Y la tercera es que el detective conoce desde el principio la identidad del criminal y juega con esa información hasta la conclusión del libro. 
 
Estas tres características y la fluidez con la que se lleva a cabo la investigación, los diálogos entre los sospechosos, las convenciones sociales de la época que nos muestra (siempre me sorprenderé con lo parecidos que son los pensamientos progresistas de épocas anteriores a los nuestros, parece que realmente nunca avanzamos grandes pasos o que hay épocas en que vamos hacia atrás como los cangrejos) nos dejan una novela genial, entretenidísima y altamente recomendable. 

Edmund Crispin
Nos cuentan en el epílogo del libro que el verdadero nombre de Edmund Crispín era Bruce Montgomery, licenciado en Lenguas Modernas que se avergonzaba de escribir novelas de este tipo y por ello utilizaba el pseudónimo. Y reflexiona este mismo epílogo sobre la calidad de estas novelas y que dentro de un marco de superficialidad, la búsqueda del sospechoso y demás a veces subestimamos este tipo de obras. Eso no va conmigo, yo no me dejo llevar por modas, autores sesudos y con complicadas prosas que muchas veces considero una pose. En muchas ocasiones el arte es crear algo tan bueno que nos transporte, nos haga vivir otras vidas, mantenga nuestra lectura en vilo, aprendamos más de la cultura y sociedad de otras épocas y países aunque el vehículo sea una simple (qué simpleza decirlo así) novela de detectives. 

lunes, 9 de noviembre de 2015

Un buen chico, Javier Gutiérrez (Literatura Random House)

Hacía diez años que Polo y Blanca no se veían, desde que se produjera un episodio de extraordinaria violencia que desencadenó la disolución del grupo musical donde ambos tocaban a finales de los años noventa. Una tarde de invierno, Polo descubre a Blanca entre la gente que camina por una céntrica calle de Madrid. Así, lo que comienza como una conversación trivial entre dos viejos amigos pronto derivará en un doloroso tránsito al pasado. La revelación de aquellos inquietantes hechos dieron como resultado la desaparición del grupo y ahora, años más tarde, todavía amenazan con devorarlos.

No suelo incluir en mis reseñas la sinopsis de las contraportadas de los libros (por obvias, por excesivamente reveladoras, por innecesarias, aunque siempre hay excepciones), pero en el caso del libro de hoy me parecía la forma más precisa de situaros en mi pellejo cuando me he enfrentado a El buen chico, primera novela de Javier Gutiérrez, publicada por Literatura Random House (antes Mondadori).
Portada de El buen chico
Pretendida desde hace tiempo (desde que leí un artículo de El País en el que incluían a Javier Gutiérrez dentro de una generación de talentos a tener en cuenta en el futuro de las letras nacionales), El buen chico me llegó por sorpresa en forma de regalo.

Las primeras sensaciones sembraron en mi algunas dudas: La mencionada contraportada, su título (ese reclamo tan maleable y tan a menudo poco indicativo de nada) y los primeros párrafos me hacían pensar en una historia ya leída sin haber sido leída. Y es cierto que los primeros compases de la novela pueden llegar a confundir. Pero nada más lejos de la realidad. Porque de repente nos encontramos de bruces con una novela única y especial.

El buen chico no es sólo, como en principio puede parecer, una novela donde su protagonista, Polo, se reencuentra con fantasmas de un pasado semiolvidado. El encuentro fortuito con Blanca aviva recuerdos, traumas presentes de origen incierto, otros recuerdos recientes. Poco a poco, el protagonista nos va ofreciendo piezas de un puzle complejo con piezas que no encajan.

Como decía, es mucho más que eso. Porque más allá de la historia, la narración es original y deslumbrante. El relato se nos presenta en una incómoda segunda persona, en lo que presuponemos se trata de un diálogo del protagonista consigo mismo. Sus dudas, contradicciones y confidencias (aquellas que sólo nos hacemos a nosotros mismos). Esta forma de narrar convierte en cierto modo al autor en confidente cómplice del protagonista, o lo que es lo mismo, otorga al relato de un cierto tono autobiográfico dentro de la ficción más pura. Sé que es difícil explicarlo, pero esa suerte de diálogo interior seduce e hipnotiza, pero también incomoda.

E incomoda porque la historia es dura, muy dura, no apta para lectores edulcorados o con pocas ganas de escarbar en interiores propios y ajenos, aquellos a los que no gusta llegar. Un hecho terrible del pasado cometido por una persona normal, lo que nos hace reflexionar sobre el monstruo que habita dentro de cada uno, sobre las capas que lo ocultan, sobre lo difícil que es aventurar sobre la posible desaparición de esas capas..

La técnica narrativa utilizada por Javier Gutiérrez tampoco deja indiferente. La historia se nos cuenta a través de diferentes episodios pasados y presentes donde Polo reproduce hechos a partir de su encuentro con Blanca. Lo deslumbrante (y aparentemente desconcertante para el lector) es que estos episodios se reproducen en el relato de forma contínua, mediante saltos contínuos. De una frase a otra pasamos de un relato a otro para inmediatamente después regresar al anterior. Y todo con una sorprendente continuidad argumental, conformando un engranaje narrativo perfecto. Para que os hagáis una idea, es una técnica vista en ocasiones anteriores en otros libros en los que en cada capítulo se narra un momento temporal distinto, en forma de flashbacks. Pero Javier Gutiérrez le da una vuelta de tuerca más e introduce esta forma de narrar dentro de cada capítulo, dentro de cada frase. El resultado es una sensación de vértigo para el lector. Una vez más, el relato hipnotiza e incomoda.

Os recomiendo encarecidamente que os sumerjáis en las apenas 13o páginas que conforman Un buen chico. Os puedo asegurar que la novela no os dejará indiferentes.

Como hemos expresado en otras ocasiones, siempre son bienvenidas las nuevas voces narrativas, con nuevos discursos, frescos y disruptores.
Bienvenido por tanto, Javier Gutiérrez. Te seguiremos leyendo.

Javier Gutiérrez


martes, 3 de noviembre de 2015

Flotante, David Wiesner (Oceano Travesía)

Un niño juega en una playa. Con su lupa observa con detalle a un cangrejo. De repente, las olas traen a la orilla un extraño artilugio, parece una cámara antigua. El niño descubre un carrete. Al revelarlo descubre un mundo submarino fantástico, irreal, inimaginable. De repente, lo inesperado, la foto de una niña: un viaje, una histora, la inmensidad de lo inalcanzable, de lo infinito..

A veces aparece en nuestro devenir lector un libro que rompe todos nuestros esquemas, que nos parte en dos, que nos cambia por dentro y por fuera, que nos seduce y que nos enamora. Sé que sabéis a qué me refiero.

Un momento de Flotante, el descubrimiento, la sorpresa


Se trata de libros que luego regalamos de manera recurrente, que nos hace pensar en personas especiales a las que recomendarlo, que leemos varias veces a lo largo de nuestra vida. Que forman parte, en definitiva, de nuestro ADN como lectores. Son esos libros que nombraríamos si alguien nos preguntase por nuestros libros favoritos, los que queremos, en definitiva, que nos definan.

Tengo la enorme fortuna de poder compartir con vosotros uno de esos hallazgos. El libro ha venido por sorpresa con motivo de mi cumpleaños, junto a otros libros más o menos esperados (robados con enorme cariño de mi lista de deseos). Así ha aparecido Flotante, de David Wiesner, una auténtica maravilla de esas que mi mujer saca de vez en cuando de su chistera y me deja boquiabierto.
 
 
 
 
No sabría definir con exactitud Flotante. ¿es una novela gráfica sin palabras? ¿es simplemente un libro ilustrado? ¿es para niños? ¿es para adultos que no quieren dejar de ser niños? ¿es un libro mágico inclasificable?
 
Sin duda es todo eso y mucho más. Es la historia que os he contado al principio. Pero ese es sólo el principio. Flotante nos hace recordar las grandes historias, esas que se cuentan sin palabras. Porque sí, es un libro sin palabras. No hacen falta, aunque las palabras están, flotan en la historia, y brotan espontáneamente en la cabeza del lector.
 
 
Una fotografía que nos transporta al infinito
 
Su autor, David Wiesner, ha supuesto para mi un enorme descubrimiento. Su talento reside en contar historias sin palabras. Algo tan sencillo y tan complejo a la vez. El dibujo de Wiesner es todo lo que necesitamos para vivir, sentir y entender la historia en su plenitud.
 
 
David Wiesner
 
Como os decía antes, Flotante forma parte de las obras inclasificables, cuya genialidad impide agruparlas junto a otras de géneros más reconocibles. Sólo encuentro una forma de clasificarla: junto a otras obras geniales, raras y únicas; en ese baúl donde guardamos obras como El Principito, las películas de Miyazaki, Alicia en el país de las maravillas, los primeros minutos de Up (esa maravillosa historia que tampoco necesita de las palabras)..
 
 
 
 

 


Qué paradójico ha sido intentar transmitir con palabras toda la magia que encierra un libro como Flotante, tantas palabras para un libro que no las necesita. Es un placer hacer este tipo de recomendaciones, porque tengo la seguridad de que si sentís curiosidad y acabáis leyendo a David Wiesner, me lo contaréis y me lo agradeceréis. Yo ya estoy deseando leer Martes, o su versión de Los Tres Cerditos, libros que parecen confirmar que nos encontramos ante un autor destinado a cosas importantes en el tan a menudo inclasificable mundo de la creación literaria.