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Mostrando entradas de agosto, 2015

El Marciano, Andy Weir (Ediciones B, Colección Nova)

    Aunque no soy un asiduo lector de literatura de ciencia ficción, es un género que me interesa y en él reconozco características que le convierten en un tipo de literatura único y con un público lector militante y fanático. Una de estas características es, a través de futuros imaginados, poder fabular con el presente , con la libertad que te permite recrear lo que está por venir. Es en este contexto donde encontramos uno de mis subgéneros favoritos dentro de la literatura de ciencia ficción: la de los futuros distópicos ; aquellos que imaginan un futuro (a veces cercano) a través de pinceladas deformes de nuestra realidad. Novelas como 1984 , Un mundo feliz, Fahrenheit 451 o ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas ? son ya clásicos maravillosos de la literatura, en los que, a través de futuros imaginados, se nos muestran algunos de los miedos intemporales del ser humano: la falta de libertad, la perversión de la tecnología, la aparición de máquinas superiores en intel

Suicidio, Edouard Levé (451 Editores)

Los libros nos regalan a veces mágicas cadenas de lectores que nos ofrecen hallazgos impagables. Llegué a este libro y a este autor a través de una buena amiga, recomendada a su vez por Carlos Pardo (del que hemos escrito aquí en su faceta de novelista), cuando éste trabajaba como librero en la librería Antonio Machado (templo adorable de la literatura madrileña). Indagué sobre el autor y leí este artículo de El País donde se hablaba de su vida y de su obra, trágica y necesariamente ligadas. Edouard Levé escribe Suicidio en el año 2008, con 44 años, tras varias incursiones en otras disciplinas artísticas -especialmente destacable su obra pictórica y fotográfica- y 3 años después de su libro Autorretrato , obra autobiográfica donde revela en primera persona el universo que le define y le rodea: sus miedos, sus filias y sus fobias, sus obsesiones y rasgos más extravagantes de su personalidad. Se trata de un tratado que disecciona sus propósitos vitales, una magnífica cart

La golondrina negra. Sissel-Jo Gazan (Alfaguara)

Una novela científica contemporánea. Sissel-Jo Gazan es de origen danés y doctora en biología que se ha reconvertido en escritora. Reconoce atraerle la ciencia, los secretos de familia y la ficción criminal y así lo traslada a esta segunda novela. Un reconocido profesor del departamento de Inmunología de la universidad aparece ahorcado en su despacho. Al detective Soren Marhauge a quien acaban de ascender le asignan el caso.   En apenas seis meses había pasado de ser el comisario más joven de toda Dinamarca a ser el Jefe Superior adjunto de policía más frustado, desconocía la sobrecarga de papeleo adjunta al puesto de “Jefe de …”. Además, la comisaría y el instituto forense no dan abasto con un violador que anda suelto y día sí, día también, aparecen chicas violadas y asesinadas por el centro de la ciudad. Con tal punta de trabajo, sin informe forense definitivo y en base a una carta de despedida de dudosa procedencia, su compañero Henrik parece aprobar la hipótesis de

La trabajadora, Elvira Navarro (Literatura Random House)

  Después de leer La trabajadora , la hermosa y perturbadora última novela de Elvira Navarro , me ha sido inevitable reflexionar acerca del sentido que la literatura tiene para mí. Portada de La Trabajadora Si tengo que describir lo que significa para mí la buena literatura (o la Literatura sin más, aquella que merece esa denominación con mayúsculas), lo haría como aquella en la que el autor entrega parte de sí mismo para depositarlo en su obra. Se trata de un acto que supone un sacrificio, no siempre (aunque muchas veces) doloroso, que impregna a su creación de parte de sí mismo. La obra adquiere por tanto la forma del autor, y se convierte una vez consumada en una parte indisoluble del escritor: la obra no puede entenderse sin el autor como tampoco el autor puede interpretarse completo sin el apéndice que supone a partir de ese momento su obra para él.   En realidad creo que esta forma de interiorizar una obra es válida para cualquier acto de creación, ya que toda manif

El viaje a pie de Johann Sebastian, Carlos Pardo (Periférica)

Tenía unas ganas enormes de conocer la obra de Carlos Pardo, autor del que había leído maravillas de sus dos obras narrativas, Vida de Pablo y esta El viaje a pie de Johann Sebastian, su última novela, magnífico título que hace referencia al viaje que J.S.Bach realiza a pie a lo largo de más de 200 kilómetros al encuentro de su maestro, al que aspira suceder. Fue una de mis adquisiciones en la feria del libro y una de las más gratas una vez leída.   Portada de El viaje a pie de Johann Sebastian   El libro es una peculiar autobiografía del autor. Peculiar por la utilización de un estilo único y sorprendente: sin orden cronológico, utilizando la anécdota como hábil recurso narrativo, en el que las historias se entrelazan, se superponen, se interrumpen unas con otras como los recuerdos en nuestra vida. Es, en definitiva, la manera más real con la que cualquiera de nosotros recuerda su propia vida, con recuerdos que nos recuerdan a otros recuerdos, experiencias que remem

Historia de un idiota contada por él mismo, Félix de Azúa

He de reconocer que no me gusta escribir sobre un libro que no me ha gustado. Desvirtúa el propósito de este blog, que siempre ha pretendido ser un incentivo al placer que supone disfrutar con un buen libro. Durante estos meses hay libros que se quedaron fuera del blog por este motivo, ya que, si bien es un placer compartir una experiencia placentera con un libro – con el ánimo de que otros vuelvan a vivir lo mismo – en el caso de una lectura fallida, al que escribe le asaltan las dudas sobre los motivos de su desencuentro con el libro en cuestión. Lo sencillo es atribuirle la responsabilidad del fracaso al autor, considerando que su obra no tiene el nivel o la calidad suficiente esperada. No obstante, si somos realmente justos, debemos asumir que nuestra condición de lectores (y en este caso de críticos aficionados) no nos otorga el poder (y menos si somos críticos aficionados) de representar a la masa lectora y juzgar de forma tan categórica el valor de un libro.

La torre herida por el rayo, Fernando Arrabal (Destino)

  Tenía una deuda pendiente con Fernando Arrabal . Autor imprescindible para entender la literatura y el teatro -sobre todo el teatro - español del siglo XX, había sido olvidado por completo en mis más de tres décadas de experiencia lectora.   Curioso caso el de Arrabal, porque me consta que mi olvido no es un hecho aislado. Conozco a muchísimos buenos lectores que no han leído a Arrabal. Tampoco en el instituto (y eso que yo pertenezco a la generación supuestamente privilegiada de los 70-80, donde todavía había profesores que transmitían su pasión por la literatura, esos maestros que conforman una especie en extinción) me fue descubierto este autor, a pesar de que la trascendencia de su obra parecía merecer tal mérito.   Parece ser el de Arrabal uno de tantos casos en el que no se es profeta en su tierra y sólo recibirá los honores recibidos dentro de muchos años, cuando ya no esté entre nosotros. Honores, por cierto, de los que ya ha disfrutado en Francia, donde se le cons