lunes, 27 de julio de 2015

Ve y pon un centinela, Harper Lee

Parece que hay consenso general en nombrar a "Matar un ruiseñor" como una de las novelas favoritas cuando se consulta a muchos lectores. Yo soy uno de ellos. Lo leí hace muchos años, tantos que no sé bien la razón por las que me gustó. No sé si es un gran libro, o sólo un libro sentimental y entretenido. Pero sea como sea, tenía muchas ganas de leer "Ve y pon un centinela" para recrear lo que sentí hace tantos años.
 
 

Portada de Ve y pon un centinela
 
 Como sabréis, Harper Lee escribió esta novela antes de su gran éxito. La presentó a un editor y éste la rechazó pero le pidió que escribiese sobre la infancia de la protagonista, que era nombrada en varios tramos del libro. Así lo hizo y se convirtió en el best seller que es hoy. Ese fenómeno de ventas hizo que la autora no quisiera continuar con la escritura debido a la fama que adquirió que no fue de su agrado.
 
El mismo día de su publicación en España fui rauda a comprarla y comencé a leerla unas horas después. Una lectura muy fácil, entretenida y cómoda. Y un día después llegó el arrepentimiento. Aunque no vaya a contar nada del argumento clave, advierto que a partir de aquí hay algo que no querría que lea alguien que esté enamorado de "Matar un ruiseñor". Así que: spoiler.
 
Esta historia trata sobre el desencanto. La caída de los mitos. Eso es Atticus Finch para su hija Scout. Pero no sólo para ella, sino para todos los que leímos la historia del juicio de un muchacho negro y el único abogado sureño que se atreve a defenderlo. Él era sin duda intachable, lleno de ideales, honesto y honorable. He escuchado su nombre muchas veces como ejemplo en estos términos y he visto a mucha gente firmar con ese seudónimo dando a entender lo mismo. Con esta novela todo cambia. Scout y los demás debemos aprender que los mitos también se equivocan, también tienen diferentes ideales y es respetable aceptarlas.
 
También es un libro que nos hace pensar en uno de los principales problemas de esa época de los Estados Unidos y que se mantiene en todos los países y épocas como uno de los temas latentes. El trasfondo es el racismo, el miedo a lo diferente, a la pérdida de las señas de identidad en vez de aceptar una integración que enriquece a los pueblos. En esos años el congreso norteamericano aprobó la enmienda para prohibir el veto a las personas de raza negra. Y creó un comité para vigilar su cumplimiento. El libro da a entender que esta enmienda se aprobó de una manera un tanto irregular y precipitada. Y esto choca con la vida apacible del pueblo que ya conocíamos.
 
Me ha resultado muy interesante el debate entre la aprobación de la enmienda y la defensa de los ideales de un pueblo sureño en el que empezaron a aparecer grupos como el Ku Kus Klan. La argumentación para la reticencia al cambio también sirve para reflexionar sobre este tipo de personas. Los racistas y xenófobos. Lo que no llego a entender es la postura de la autora. Creo que el libro no está bien cerrado en torno a esto. En general su final resulta muy abierto y poco coherente.
 
Todo el libro peca de un cierto tono de esbozo de algo más. Da más la impresión de ser una secuela que una precuela, que es como se ha vendido. Pero a pesar de la decepción en torno a Atticus, la recomendaría por el tema que trata, por la nostalgia hacia los personajes ya conocidos y por los pasajes sobre la infancia de Scout. Estos capítulos son el mayor acierto, las partes en las que volvemos a años atrás y nos encontramos con el Atticus que imaginábamos, poniéndole el rostro de Gregory Peck, claro.
 
Gregory Peck siempre será el rostro de Atticus Finch
 
 
Por lo tanto lo recomiendo para los que no tienen miedo al cambio en ningún sentido. Estas cosas ayudan a abrir la mente y a estar atentos a los ciegos que pueblan el mundo.
 

Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado, Juan Ramón Biedma (Lengua de Trapo)




Magnífico el título elegido de entre una de las obras de Óscar Wilde. Magnífica la edición de Lengua de Trapo. Estas son las primeras cosas que llaman la atención de este libro y que te acercan a su adquisición. Luego llega la contraportada:

Londres, 1891. Una oleada de secuestros de niñas, algunas de ellas relacionadas con las primeras personalidades políticas, resulta ser sólo un signo más de la cadena de acontecimientos que amenaza con el desplome del país más importante del mundo. Juan Ramón Biedma desarrolla con ritmo vertiginoso las diferentes tramas que componen este apasionante viaje al centro de la era victoriana.

Además ya nos indica que uno de sus protagonistas es Sherlock Holmes y otro James Moriarty. En mi caso, ya han conseguido atraer mi atención completamente. Pero nunca he sido muy amiga de las historias de personajes de un autor reinventadas por otro. Me da nostalgia del autor original, y aunque sea una solemne tontería, no son creíbles para mí (como si Sherlock Holmes fuera real si lo escribe Conan Doyle). Pero como era un regalo, comencé presta la aventura. 

Cada capítulo se va desglosando en varios en las que cada uno de los personajes son los protagonistas. Así Cox, un revienta cadáveres con un pasado muy distinto a su ocupación en ese momento, Moriarty y Holmes, son los principales ejes de la historia. Cada uno lleva a cabo una investigación casi paralela. Cox buscando a una de las niñas desaparecidas, Moriarty buscando borrar sus huellas y Sherlock va tras Moriarty. Y alrededor de ellos el verdadero protagonista, el Londres victoriano, su versión más gótica.

Es esta atmósfera gótica, densa, neblinosa, el mayor de los aciertos del libro. La opresión, la vida de las dos sociedades de la época y sus miserias se hacen palpables a lo largo de éste. Otro de los aciertos es el trato a los personajes ya conocidos, sin mayores excentricidades, como viejos camaradas del autor y los lectores, sin necesidad de mostrar grandes trucos.

Para los amantes del género, también es un placer recordar la obra de Conan Doyle, completando "El problema final", uno de los mejores relatos, que en su momento supuso toda una revolución en los seguidores de Sherlock Holmes.

No me ha extrañado que la editorial Lengua de Trapo haya lanzado esta novela. Hubo un tiempo cuando yo tenía unos 18 años y no tenía sueldo para gastar en libros, sólo la paga semanal de mis padres en la que yo iba a la biblioteca de mi ciudad, Zamora (que por cierto tiene una de las mejores bibliotecas que conozco) y cogía libros de esta editorial al azar, sin saber nada de ellos, sólo confiando en su labor ya que escogía nuevos autores, originales, audaces, imaginativos... Y conocí a Rafael Reig, a Juan Aparicio-Belmonte y a muchos más con los que disfruté enormemente.

Toda mi admiración hacia Juan Ramón Biedma que parece que ha hecho fácil lo difícil. Realmente consigue capturar la esencia de los personajes, enlazar entre todos una historia cautivadora, atrayente y adictiva. Muchos ratos en los que no podía retomar el libro me daba cuenta de que estaba dándole vueltas a uno de los detalles de la novela, y deseaba cogerla de nuevo.

Juan Ramón Viedma

También todo mi agradecimiento al autor, ya que no es fácil sacar a una madre de un bebé de dos meses y un niño de dos años, de su rutina de amamantar, alimentar, jugar...os aseguro que las neuronas en esta época no dan para mucho más. Pero ha conseguido trasladarme a una de mis épocas históricas favoritas, reencontrarme con un viejo amigo y un viejo enemigo y encontrar el romanticismo en un cuchillo de carnicero. Elegiré otro libro suyo para el próximo mes. Muchas gracias.

lunes, 20 de julio de 2015

Relecturas (V): Releyendo a Gabriel García Márquez. Crónica de una muerte anunciada

Recuperamos la sección "Relecturas" y lo hacemos de una forma muy especial: Releyendo toda la obra de Gabriel García Márquez. Nada más y nada menos. Creo que es el mejor homenaje que se le puede dar al que  considero (y no soy nada original haciéndolo) el más grande escritor en español que ha dado la historia.


Sé que haciéndolo en realidad estoy dándome un homenaje a mí mismo. No encuentro nada más placentero que leer las novelas de García Márquez. García Márquez es la Literatura. Es la única forma que tengo para definir la pasión que siento por sus libros, su forma de transformar la vida en palabras es única e irrepetible. También sé que mis palabras no estarán a la altura de sus libros. Intentaré transmitiros la pasión que éstos me transmiten a mí, e intentar arrastraros a que leáis (o releáis) alguno de sus libros.

Por si no ha quedado claro: voy a leer TODOS SUS LIBROS. Sin un orden especial, o mejor dicho, con el orden que más me apetezca, sin ninguna presión, alternándolo con otras lecturas. Como muchos sabréis, muchas de sus novelas son cortas, por lo que se dejan releer con mucha facilidad, y las que no lo son (me vienen a la cabeza de forma luminosa dos muy evidentes) su extensión supone una alegría porque no se deberían acabar nunca.

Además, el placer es mucho mayor porque voy a releer las maravillosas ediciones que Mondadori publicó hace unos años. Su color, sus portadas inolvidables, sus contraportadas tan breves y tan mágicas (donde sólo aparece la primera frase del libro), hasta el tacto de las tapas de estas ediciones es especial. Los que las conozcáis sabéis a qué me refiero. ¿cuántas veces he buscado los libros que nos faltaban en casa en estas ediciones? ¡qué desilusión al descubrir que empezaban a escasear al dejar de publicarse! Recientemente Literatura Random House (la mutación empresarial de Montadori en España) ha reeditado toda la obra de García Márquez en ediciones muy dignas y con no poco encanto, pero claro, no es igual.

Y tras esta introducción, válida para todas las entradas de estas relecturas tan especiales, comenzamos...




"El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo".



Así comienza Crónica de una muerte anunciada, como tantos y tantos inicios de novelas de García Márquez, envolviéndote entre esas primeras palabras en la historia, que te dejan ansioso por leer más. Siempre he dicho que la mejor publicidad de las novelas de García Márquez son sus inicios, que además, me recuerdan a dictado de colegio, a una maestra cuyas palabras extraídas de una novela que en ese momento no conocíamos sonaban musicales, llenas de color..

Una vez terminado el libro (creo que por tercera vez en mi vida) me preguntaba si es ésta la mejor novela de Gabriel García Márquez. ¡Qué fácil sería responder a esta pregunta en cualquier otro autor, y qué difícil lo es en este caso!.

Lo que sí creo poder decir es Crónica... es la novela que recomendaría a alguien a quien no le gustara leer (o que no lea porque crea que no le gusta, que parece lo mismo pero no lo es). Estamos ante la Novela con mayúsculas, sin dobleces, donde el propio titulo es la mejor sinopsis posible y donde la primera frase no deja lugar a dudas: Santiago Nasar, el protagonista, ha sido asesinado.

Crónica de una muerte anunciada cuenta la muerte de Santiago Nasar a manos de los hermanos Vicario, para saldar con ella el honor perdido de su hermana (supuestamente a manos del asesinado), descubierto en la noche de bodas de ésta con Bayardo San Román, que la devuelve a su madre esa misma noche tras descubrir su "impureza".

La historia se nos cuenta a modo de crónica periodística, rigurosa y objetiva, en primera persona, a través de los ojos de un testigo del acontecimiento (o de una parte del mismo), que rememora 20 años después lo sucedido a través de otros testimonios (del momento en el que suceden los hechos o como consecuencia del recuerdo pasados los años).

La historia envuelve de tal manera que uno acaba viviendo la terrible mañana en la que sucede la anunciada muerte como un testigo más. Cada personaje nos cuenta qué hacía, qué pensaba, y lo más sobrecogedor, cuánto conocía de lo que iba a suceder. 

Porque lo que más nos sorprende del relato es que todo el pueblo conocía que los hermanos Vicario iban a matar esa mañana a Santiago Nasar. Nunca una muerte fue tan anunciada, hasta el punto de que algunos testigos parecían interpretar la confesión previa de los hermanos como el grito de auxilio de los que no quieren cometer en realidad el crimen, en un intento de que alguien los frene.

En Crónica de una muerte anunciada se nos presenta la vida tal y como la conocemos; y como no puede ser de otra forma, nosotros mismos nos sentimos parte de esa historia, que es universal e intemporal. Como en toda la obra de García Márquez lo local se hace de repente universal (una pequeña población del Caribe, que sin embargo es extrapolable a cualquier lugar del universo). Las historias que el genio nos cuenta son historias que cualquiera podría haber vivido, o que (y esto es lo que sucede con más frecuencia) cualquiera sueña con vivir alguna vez.

El universo recurrente de García Márquez también aparece en esta novela: Los Buendía (quién sabe si los mismos de otras historias que conocemos tan bien), el realismo mágico,  tantas veces imitado pero que todos sabemos que nació y murió con él, esa música en las palabras y en las frases que sólo se escucha en sus novelas.

La experiencia de esta primera relectura ha sido increíble, deliciosa, salvadora en un momento de mi vida en el que uno de mis seres más queridos pasaba por un mal trago.

Si la literatura nos salva y nos hace mejores, García Márquez es nuestro salvavidas más seguro y nuestro mejor antídoto contra la tibieza que muchas veces amenaza nuestros días. Leedle y releedle sin cesar. El sabrá entregaros todo lo que necesitéis de él.




Cuatro por cuatro, Sara Mesa (Anagrama)

Hay dos formas habituales de conocer un escritor de los que te cautivan. La primera es descubrirle con su primera novela, recibir el flechazo literario, y a partir de ahí acompañarle con cada nueva publicación. La otra es conocer su última obra, dejarse cautivar, y descubrir a partir de ese momento su obra anterior. Reconozco que siento debilidad  por esta segunda forma de conocimiento: descubrir la obra más madura del escritor, para después ir reconstruyendo a la inversa su evolución creativa, su ópera primera, su depuración estilística, sus cambios de registro, su frescura inicial. Así es como he conocido a Sara Mesa y a su obra. Leí, disfruté y compartí con vosotros Cicatriz, su novela más reciente, y ahora he continuado con la lectura de Cuatro por Cuatro, la novela que le dio prestigio literario y la convirtió en la joven promesa que ha confirmado con el tiempo – no en vano fue finalista del prestigioso premio Herralde de Novela en su vigésimotercera edición.


Portada de Cuatro por Cuatro
Cuatro por cuatro nos cuenta en dos actos la vida en un internado privado, el Wybrany College, institución educativa de élite aislada de la sociedad y diseñada para hijos de la clase más privilegiada de la sociedad. Dotada de los mejores métodos educativos, capaz de preservar a sus alumnos de los peligros de la sociedad actual y orgullosa  de prepararlos de la mejor forma posible para su futuro fuera del colegio.
Como decía antes, la novela nos desentraña en su primera parte los entresijos del colegio desde dentro, desde varios puntos de vista: Celia, joven rebelde con la que comenzamos a conocer el colegio, a través de un intento de escapada colectiva que ella lidera; Ignacio, alumno atormentado por sus compañeros que ve en Héctor, un alumno incorporado en mitad del curso, su ansiada protección hacia el resto; la misteriosa dirección del centro, su director, distante con los alumnos y cercano – sospechosamente cercano - a unos pocos elegidos, y rodeado de dos personajes con numerosos enigmas, la subdirectora, apodada la Culo, con la que el director mantiene una relación secreta y tormentosa, y el Guía, orientador del centro, un personaje con oscuras intenciones.
En esta primera parte de la novela, atisbamos sólo en parte los secretos que rodean al colegio, descubrimos que los alumnos tiene dos orígenes bien distintos que marcan su destino en el colegio y el tratamiento que en él reciben: por un lado los que proceden de familias prestigiosas y elitistas, y por otro los becados, alumnos de familias sin recursos de los que el colegio se sirve para conservar su prestigio de colegio benefactor y responsable con el mundo que le rodea.
Es en la segunda parte del libro donde descubrimos el otro lado de la moneda, donde todas las preguntas cuya respuesta no encontrábamos antes de repente cobran sentido. Es a través del testimonio de un profesor sustituto que llega al colegio y pone sus ojos a disposición del lector para ver con claridad la verdadera realidad del lugar. De lo que ve y descubre nos servimos nosotros para ver y descubrir, para juzgar con él, y para juzgarnos a nosotros mismos sobre su – y nuestra - actitud como espectadores de hechos de los que a menudo debemos decidir si tomar parte.
¿Actuamos como debemos ante las injusticias que nos rodean? ¿Nos convertimos en cómplices al no hacerlo? Cuatro por cuatro nos plantea estas y otras preguntas. ¿el aislamiento de lo no deseado de esta sociedad nos aleja de sus peligros o éstos son inevitables? ¿estamos predeterminados a ser lo que se supone que debemos ser hagamos lo que hagamos con nuestra vida y no podemos hacer nada para cambiarlo? ¿Hasta qué punto la sociedad – entendida como modelo artificial de convivencia – nos engaña para contestar afirmativamente a la pregunta anterior?
Cuatro por cuatro es una novela apasionante, porque todas las reflexiones a las que nos somete están integradas en una historia absorbente, cargada de misterio, que puede leerse simplemente – o simultáneamente – como una novela de entretenimiento, donde nada es lo que parece y donde la verdad se revela como en las grandes novelas de misterio, cuando se levanta la última carta y se muestra la partida completa, la jugada ganadora que define a las grandes historias contadas por grandes novelistas.
Sara Mesa
Os invito a que leáis y disfrutéis Cuatro por Cuatro, una novela con la que descubrir a una escritora que merece un lugar privilegiado entre la literatura de calidad escrita en este país.

lunes, 13 de julio de 2015

Génesis, de Robert Crumb (La Cúpula)

¡Qué ganas tenía de que cayera en mis manos Génesis, el acercamiento del legendario Robert Crumb al primer libro del Antiguo Testamento!. Para algunos, la obra cumbre del autor; para otros, una rareza alejada de la línea habitual del artista. Además, llevaba tiempo con ganas de releer La Biblia, pero francamente, no sabía por donde empezar. Libro de libros que, más allá de connotaciones puramente religiosas, representa una obra imprescindible a la que cualquier lector más o menos curioso debería acercarse en algún momento tras los primeros acercamientos infantiles, normalmente desafortunados (asociamos su lectura a una de tantas obligaciones impuestas en la infancia). Me atrevo a decir que La Biblia es el libro que todos conocemos pero muy pocos le hemos dado el trato que se merece. No nos han enseñado a quererla como lectores.
Portada de Génesis, de Robert Crumb
Pues Génesis no encierra nada que sorprenda: es la transcripción gráfica de un maestro del género, que ha procurado ser fiel al espíritu original de la obra. Para ello, tal y como él mismo nos cuenta en el magnífico prólogo del libro, ha estudiado con detalle versiones diferentes, orígenes de los diferentes mitos descritos, toda la simbología que hay detrás de cada una de las historias.. pero a la hora de la verdad, su labor ha consistido en poner imágenes literales al primer libro del Antiguo Testamento, al que da origen a todo.
Dicho así, parece sencillo, pero lo que consigue Crumb tiene un mérito enorme, ya que sabe trasladar toda la épica que el libro emana en unas imágenes con una fuerza enorme, con una riqueza gráfica portentosa, pero a la vez, con la austeridad que merece una historia a la que el autor ha decidido acercarse con un enorme respeto.
Robert Crumb
Aunque no voy a descubrir a estas alturas los pormenores del Génesis, hago un breve repaso para los más despistados (yo lo era al empezar a leerlo). Los episodios más destacados que se cuentan son: La creación (fantástico relatado por Crumb), Adán y Eva, Caín y Abel, Noé y El Diluvio universal, Abraham (y Sara), Isaac (y Rebeca), Jacob (y Raquel) y José.


Un extracto de la historia de la Creación, con Adán y Eva como protagonistas



He de deciros que he disfrutado como un enano leyendo esta novela gráfica. Se trata de un libro perfecto para perderle el miedo a la Biblia, ideal para después seguir leyendo el resto de Antiguo Testamento. Os confieso que después de leer Génesis de Robert Crumb, no sé de qué tengo más ganas, si de leer el Éxodo, o de esperar a que Crumb se anime a convertirlo también en novela gráfica...
Aquí tenemos a Dios en plena faena de creación..
Ojo, me siento en la obligación de advertir que Génesis de Robert Crumb no es un libro recomendable para niños demasiado pequeños; demasiado cruel, demasiado sexo explícito, demasiados códigos éticos vulnerados con nuestros cánones contemporáneos. Pero claro, es que yo nunca dejaría en manos de mis hijos el Antiguo Testamento porque sé que lo entenderían todo al revés.. o no. Y no les culpo.
Por último, quiero hacerme eco de algo que leí alguna vez sobre este libro. Algunos seguidores de Crumb, tras leer Génesis, se quejaban amargamente de que el autor con este libro había abandonado su habitual mala leche y su tono subversivo habitual. La interpretación que hacía el articulista que leía era muy retorcida pero creo que totalmente acertada: Crumb consideró que le mejor forma de ser subversivo versionando el Génesis del Antiguo Testamento es ser totalmente fiel; que el libro hablase por sí mismo. Lo que Crumb nos dice en definitiva es que el Génesis es subversión en sí mismo, no hay que añadir nada más.
Leed Génesis de Robert Crumb y disfrutad de un libro que os va a marcar, estoy seguro de ello.

Hive, el ajedrez de los insectos

 

 

Caja del juego

 
 
Es un placer para mi poder hablaros de Hive, un grandísimo juego poco conocido en España pero que es un clásico en países como Alemania. Estoy seguro de que si lo jugáis se convertirá en un clásico también en vuestra casa. En la nuestra es, junto a Ciudadelas, nuestro juego favorito para 2 jugadores.

En el título de la entrada ya os adelantaba que Hive era un ajedrez de insectos. Tranquilos, sé que merecéis una explicación.
Primero os cuento los parecidos con el ajedrez: Es un juego para dos jugadores, cada jugador mueve una serie de piezas, y cada tipo de pieza tiene un movimiento diferente. Además, el objetivo consiste en neutralizar el movimiento de una pieza concreta de tu rival.
Ahora, las diferencias: no hay tablero, o para ser más precisos, el tablero lo van conformando las piezas puestas en juego, las piezas son insectos, y sus movimientos, como ya podíais suponer, no tienen nada que ver con los de las piezas de ajedrez, sino que se basan (más o menos) en el movimiento real de cada insecto en cuestión.
 
 
 
Todas las piezas que forman parte del juego
Los movimientos de cada pieza son los siguientes:

Hormiga: puede moverse el número de posiciones que quiera, siempre que sea por fuera de la colmena.
Araña: tiene el mismo movimiento que la hormiga, pero sólo puede avanzar tres posiciones en cada turno.
Saltamontes: puede saltar de un extremo a otro de la colmena, pero solo en línea recta.
Escarabajo: el insecto más lento y a la vez el más agresivo. Sólo puede avanzar una posición, pero en cualquier dirección, pudiendo pisar cualquier pieza del contrincante, colocándose encima y neutralizándola. alizarlas y tornarlas de su color.
Abeja: Se mueve de uno en uno en cualquier dirección. Y lo más importante, viene a ser lo que el rey es en ajedrez: la pieza a proteger o la pieza de nuestro rival que debemos neutralizar para ganar la partida.

Dicho esto, y una vez conocidos todos los movimientos de nuestros insectos, hay que respetar siempre la regla clave: nunca romper la colmena. En cada movimiento, nuestra colmena debe permanecer cohesionada. En caso contrario, el movimiento es ilegal.
¡Ojo, la hormiga negra no está cohesionada a su colmena!
El juego comienza colocando dos fichas una junto a otra (una por jugador), para a continuación ir desplegando nuevas piezas de forma alternativa, o bien mover las que ya tenemos en la mesa. Una acción por turno. La única condición para mover es que ya hayamos puesto en juego a nuestra abeja, que es como hemos dicho, la pieza a proteger.

El juego termina cuando uno de los jugadores consigue bloquear a la abeja de su rival, impidiendo a esta cualquier movimiento.
Final del juego, la abeja del jugador negro ha quedado atrapada

Las reglas son muy sencillas, y tras jugar dos o tres partidas os será intuitivo asociar el movimiento de cada insecto sin necesidad de mirar las instrucciones. El juego es pura estrategia y os hará pasar horas de diversión con vuestro compañero de juegos habitual. Porque, eso sí, no es el juego típico para llevar a una fiesta, tanto por el número de jugadores (2) como porque la diversión comienza tras un mínimo periodo de práctica.

Probadlo, jugadlo, pedidlo si no queréis arriesgaros a comprarlo antes de saber si os gustará (ya sabéis a quién pedirlo, no doy más pistas, jeje). Además, el juego es una preciosidad, con unas piezas grandes y cuidadas al detalle.

Un juego que no debe faltar en vuestra estantería.   

domingo, 12 de julio de 2015

Las palabras de las ciudades (I): Zamora


Desde esta nueva sección del blog vamos a compartir con vosotros otra forma de conocer nuestras ciudades, las que habitamos y las que visitamos.


Si nos preguntamos qué rasgos definen a nuestras ciudades, o lo que es lo mismo, qué le diría a un visitante que debe hacer para conocer mi ciudad, casi todos coincidiríamos en los habituales lugares comunes: conocer su historia a través de sus monumentos y sus edificios emblemáticos, pasear por sus calles más representativas, visitar sus museos, descubrir el legado de sus celebridades..


Desde aquí os animamos a que conozcáis vuestras (nuestras) ciudades desde un punto de vista en el que quizás no hayáis reparado nunca: sus palabras; las palabras escritas en sus paredes, los sentimientos anónimos expresados con nocturnidad en el muro que verá la persona amada al despertar y asomarse al balcón, la protesta anónima, la frase célebre en la puerta del museo. Os invitamos a que paseéis de otra forma la próxima ciudad que visitéis y por qué no, también la vuestra, la que recorréis de forma autómata sin reparar en lo que se escribe (como todo lo que se escribe) para ser leído.


Nos alejamos de la ortodoxia literaria, también de la versión oficial de las oficinas de turismo, y buscamos el alma de las ciudades más allá de la piedra milenaria y del relato enciclopédico.


Comenzamos con Zamora, mi ciudad de adopción, ciudad natal de mi mujer y de mi primer hijo, aquella que me ha acogido con los brazos abiertos y la que merecía este primer homenaje a las ciudades como nuestras unidades esenciales de encuentro y convivencia entre seres humanos.

Aquí os dejo mis hallazgos como muestra de lo que nos dicen las palabras escritas en Zamora:
 1. Optimista y revolucionario, Calle Diego de Losada



2. La dicha sólo existe en la inocencia, Paso de cebra La Marina



3. Zamora, amor de la A a la Z / Zamora, ciudad Chic, Helados La Valenciana, La Marina



4. Barbie debe morir / V de Vagina, Plaza de Castilla y León




5. Déjame esta noche soñar contigo, Calle Los Herreros

(sin imagen)


6. Paisaje urbano, Calle de Moreno



7. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada, Calle San Torcuato



8. A la libertad se le llenan los ojos de arena, Calle Alonso de Tejada



9. Te amo dragoncito, Calle de la Peña de Francia

lunes, 6 de julio de 2015

Daredevil, Born Again, de Frank Miller (Panini Comics)

El mundo del comic casi siempre se asocia a entretenimiento juvenil, poca profundidad argumental y a un público alejado a priori de los gustos literarios clásicos. En contra de este pensamiento generalizado, encontramos numerosos ejemplos que nos demuestran justamente lo contrario. Obras adultas, profundas, ejercicios narrativos complejos y ambiciosos, que aprovechan el potencial gráfico del comic para crear auténticas obras maestras. Una vez superados los prejuicios, el lector más exigente es capaz de descubrir comics (llamadas novelas gráficas en su vertiente más adulta) quedando doblemente fascinado, tanto por la calidad de lo encontrado como por la sorpresa de encontrarlo en universos que consideraba ajenos a un público "serio". ¡Cuántas sorpresas le esperan a estos lectores!

Ya hablé en su día de mis novelas gráficas favoritas. Imprescindibles y merecedoras de compartir espacio en cualquier biblioteca con las mejores selecciones literarias posibles. Hoy sumo a estas recomendaciones una lectura que tenía pendiente. Se trata de Born Again, la reinvención que el maestro Frank Miller hace de Daredevil, el superhéroe que a raíz de esta obra se hizo un hueco entre los clásicos.
Portada de Born Again

Al igual que hizo con Batman, Miller consigue acercarnos al superhéroe tratando de explicarnos sus motivaciones, sus miedos, su origen y sobre todo, su siempre presente condición de hombre corriente, cuya faceta de superhéroe es causa principal de su tormento. Esta forma de conocer al personaje (no es necesario saber nada de él antes de leer esta novela) nos permite asimilar la historia como real - tan real, entiéndase, como cualquier ficción - y en ella somos capaces de apreciar lo que tenemos delante, que no es otra cosa que una de las mejores novelas gráficas jamás escrita.

He de reconocer que no conocía casi nada de Daredevil. Tras leer Born Again, Matt Murdock, Daredevil, el hombre sin miedo, el abogado y superhéroe ciego que debido a un accidente desarrolla de manera extraordinaria el resto de sus sentidos, se ha convertido en uno de mis favoritos.

Tras la lectura de Born Again es fácil entender por qué forma parte de las selectas obras que revolucionaron allá por la década de los 80 el mundo del cómic.
Te animo, ávido lector, a que vayas a tu biblioteca o librería más cercana y te hagas con esta maravilla. Te aseguro que no te arrepentirás.

Relecturas (IV): Platero y yo

Volviendo a la sección Relecturas, rememoramos Platero y yo, una joya de la literatura a la que no solemos volver pero que prácticamente todos hemos leído en nuestra infancia. Como alguna vez escribí, la desafortunada manera con la que muchas veces se nos acerca a los libros en nuestra infancia hace que no valoremos como merecen obras maravillosas, o al menos que guardemos recuerdos injustos de libros que, leídos con el cariño que merecen, los haríamos mejores en nuestra memoria, y de paso nos harían mejores a nosotros mismos.


He vuelto a leer Platero y yo después de treinta años. ¡qué sensación! ¡qué manera de transmitir felicidad! ¡qué regalo para los sentidos!
En Platero y yo, Juan Ramón Jiménez nos regala los recuerdos de su adolescencia en su pueblo, Moguer,  junto a su burrito Platero, con el que comparte una parte de su vida. Con él y con Platero nos vemos transportados al pueblo, a sus gentes, sus niños, sus tradiciones y sus rituales. Con él y con Platero experimentamos como si la viviéramos la vida en el pueblo, el contacto con la naturaleza, con los animales, con la alegría del canto de un pájaro, con la vida y también con la muerte. No conozco ningún libro que nos acerque tanto a tocar, ver, oler y saborear sólo con palabras. Es un libro que desprende la esencia de la alegría de vivir, de la sencillez de las cosas importantes.
Juan Ramón habla con Platero como si éste le escuchara. Con él comparte sus reflexiones y sus sentimientos; no como en un monólogo en el que el escritor utiliza a Platero como oyente imaginario, sino que a Platero le imaginamos escuchando, sintiendo a su dueño, sufriendo cuando él sufre y feliz cuando él es feliz.
Platero y yo se disfruta más intensamente si el lector reconoce en uno mismo el amor que el escritor siente por Platero; ese amor hacia un animal que sólo puede entender el que ha tenido uno y lo ha sabido querer como un familiar más. Yo he reconocido a Greta, mi gata, en Platero. Es sorprendente lo natural que resulta asumir esos diálogos entre el autor y Platero como reales y naturales. Todos los que tenemos o hemos tenido animales, reconocemos que en nuestra relación con ellos les hablamos, nos hacemos compañía, nos entendemos, nos consolamos en los momentos difíciles, les lloramos cuando sufren o cuando les perdemos igual que ellos nos lloran cuando sufrimos o cuando nos pierden.
Como imagináis desde que comenzamos esta aventura, no pretendo dar lecciones de pedagogía ni de historia de la literatura. Desde este humilde rincón os animo a que leáis - de nuevo o por primera vez - este librito que como uno entre millones tiene la virtud de poder cambiarnos la vida. Leedlo despacio, leed un trocito, leedlo como yo he hecho, en sólo dos días. Leedlo solos y os sentiréis acompañados, leedlo y compartidlo con vuestros amigos, leedlo y recitadle en voz alta un capítulo bonito a vuestra madre, leedlo con vuestros hijos, porque es un libro que se convierte en un libro de niños para los ojos de un niño y en un niños de adulto para los de un adulto, como si eso - ser adulto o ser niño - importase demasiado.
Acabamos por el principio, por el comienzo que todos conocemos, por ese puñado de palabras que forman parte de lo más hermoso jamás escrito nunca: 


"Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón,
que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: "¿Platero?", y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...
Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel...
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra... Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
— Tiene acero...
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo."