Puertollano, ciudad sin libros


Queda poco para el 9 de Mayo, arranque oficial de la campaña electoral para las elecciones municipales de 2015. Conviene recordarlo, aunque el que escribe tiene la sensación de vivir desde hace meses en campaña electoral. La irrupción de nuevos actores en forma de partidos de reciente creación o de partidos existentes pero profundamente renovados, ha hecho que todos los implicados hayan comenzado sus campañas electorales sin esperar al pistoletazo de salida, una pura formalidad vulnerada por la necesidad de disponer del mayor tiempo posible para contarle al ciudadano el mensaje pretendido, como si en 15 días no fuera suficiente.

Puertollano no es una excepción. La precampaña local - eufemismo para denominar a una campaña comenzada desde hace semanas - ha permitido que todos los partidos configuren un abanico de opciones inédito desde que los de mi generación tenemos derecho a voto. Bienvenidos sean.

Al haber comenzado el partido antes de que hayamos ocupado nuestro asiento, uno tiene la sensación de que ya conoce - al menos con trazo grueso - las propuestas de cada alternativa, y no espera ninguna sorpresa; cada agrupación ya ha difundido los mensajes clave de su candidatura, aquellos por los que quieren ser reconocibles - y sobre todo, distinguibles, frente al resto de alternativas. Ya sabemos, permitidme la expresión, por dónde van a ir los tiros.

Tenemos, por tanto, un denominador común formado, como no podía ser de otro modo, por propuestas relacionadas con la recuperación económica de la ciudad (atracción de nuevos inversores, recuperación de la marca Puertollano), reivindicaciones históricas truncadas (universidad), y otras más recientes (nuevo hospital) o iniciativas que aparentan buscar el voto de sectores de la población muy concretos (wifi para todos). Sin pretender hacer un análisis profundo de esas propuestas, lo que se observa es que en muchos casos se trata de propuestas que pasan por la intervención de organismos superiores, que en ningún caso dependen de la corporación local. Por lo tanto, más que propuestas podríamos ser más precisos y llamarlas posiciones o reivindicaciones de cara a la próxima legislatura.

Por otro lado, en el de las propuestas concretas, se echa de menos un trabajo de detalle donde se aborden las verdaderas políticas locales, las que dependen exclusivamente del gobierno local, y deben definir por tanto un programa de acción detallado. Menos eslóganes en definitiva y más política local. Qué menos que pedir ese nivel de detalle en unas elecciones municipales, ¿verdad? Esperaremos a los programas electorales, pero me temo que no podremos leer esas propuestas concretas en ningún programa.

Este análisis me lleva finalmente a la cuestión de fondo: las elecciones locales deberían centrarse en que cada alternativa contase a la ciudadanía cuál es el modelo de ciudad que quiere construir, o en su defecto qué quiere cambiar del modelo actual.

De esta forma, el elector debe esperar de cada alternativa una serie de propuestas entre las cuales deben estar la relación entre el ayuntamiento y los ciudadanos (formas de comunicación, procedimientos de peticiones, consultas), proyectos urbanísticos concretos, nuevas infraestructuras, plan de actuación con respecto a la deuda que el ayuntamiento tiene contraída, planes integrales en barriadas, propuestas sociales concretas, etc.

Dejo para el final lo que más echo de menos. En Puertollano hace tiempo que se dejó de hablar de cultura. Bajo un entorno de crisis donde la oferta cae de forma dramática, los espacios culturales existentes dejan de ser referentes en torno a los cuales se mueve nuestra ciudad. El ejemplo más claro es la biblioteca municipal. Cerrada desde hace tiempo, ésta se reubicó en el Centro de Estudios Universitarios, ocupando un lugar que nunca estuvo concebido para tal fin.
Me confieso un enamorado de las bibliotecas. Creo que una biblioteca debe ser el alma de una ciudad, donde los ciudadanos vivan y sientan los libros como propios, que estén estructuradas para facilitar el contacto entre el lector y el libro. Cuando uno visita una biblioteca municipal enseguida puede percibir esto que digo: por fuera emplazamientos privilegiados, edificios emblemáticos, y por dentro, centro absoluto de la actividad cultural, afluencia de gente contínua, cercanía física con los libros. Tenemos ejemplos cercanos. Nada de esto es lo que tenemos actualmente en Puertollano.

El edificio actual no se diseñó con el fin de ser una biblioteca municipal. No reúne, por tanto, las virtudes que enumerábamos antes: las instalaciones son frías, nada acogedoras, los espacios, amplios y diáfanos dan protagonismo a las mesas de estudio frente a los libros, arrinconados en las paredes de las salas. Es un edificio polivalente, un espacio genérico multiusos. No obstante, el lugar sigue usándose principalmente como lo que era antes de ser biblioteca: un centro de estudios. Aunque no dispongo de datos, sí constato en mi entorno la sensación de que en Puertollano no tenemos biblioteca municipal. Y, como decía antes, una biblioteca municipal debe ser uno de los emblemas de una ciudad en torno a la que gire la vida de sus ciudadanos.


Por último, sólo quiero aclarar que esta reflexión está muy lejos de ser una crítica a lo existente y a sus responsables. Todo lo contrario, pongo en común mis reflexiones con el máximo respeto y con el mejor de los propósitos. Pretendo hacer ver una carencia que creo debe ser subsanada, y que haría de nuestra ciudad un lugar más habitable. Pretendo también que las alternativas de gobierno municipal que concurren a estas elecciones reflexionen sobre el asunto. Todo cuesta dinero, soy consciente, pero en este tipo de cuestiones no se trata de dinero, sino de prioridades. Y la cultura siempre debe serlo.

Aprovecho la ocasión para proponer un deseo, algo que siempre tuve muy claro. Ese edificio idóneo para acoger una digna biblioteca municipal que toda ciudad necesita no hay que inventarlo, ya lo tenemos en Puertollano. Se trata de la Casa de Baños. Es el sueño de toda una vida al que siempre le vi sólo ventajas. Este edificio ya fue utilizado en su día para funciones mucho más nobles que las actuales, cuando era Conservatorio Municipal de Música. Qué bonito sería recuperar este edificio, uno de los más bellos de nuestra ciudad, como biblioteca municipal. Puertollano se parecería más a la ciudad ideal donde me gustaría que crecieran mis hijos.




Casa de Baños, edificio histórico de Puertollano


2 comentarios:

  1. Precioso edificio... Sería un proyecto tan bonito!

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  2. Como he escrito en Mi Ciudad Real.
    Personas así, artículos así, es lo que necesita nuestra ciudad.
    Un poco de calma entre tanta tempestad.

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